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El laberinto español el blog de Cristina Vallejo


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20 de septiembre, 2016

El país que deja Barack Obama: la situación social de EE.UU.

 

Al presidente Barack Obama le quedan semanas en la presidencia de Estados Unidos. La oficina de estadísticas de Estados Unidos acaba de hacer público el informe que sirve para analizar la cuestión social en el país y que nos permite ver en qué situación lo deja. El informe analiza las cifras de 2015 y dado que el de 2016 no se conocerá hasta dentro de 12 meses, aunque la foto pueda cambiar un poco, tanto a mejor como a peor, lo mejor es realizar el análisis (o la fotografía) mientras aún está en la Casa Blanca, máxime cuando su mandato coincide, casi, con los años de la crisis y la recuperación americana. 

 

La prensa se ha fijado mayoritariamente en que la renta media de los hogares estadounidenses creció en 2015 por primera vez desde 2007, es decir, por primera vez desde el estallido de la crisis. Y en un porcentaje nada desdeñable, un 5,2%, hasta los 56.516 dólares al año, aunque con ello no se habrían recuperado los 57.423 dólares al año de 2007. Pero hay mucha más información disponible en el informe, que nos permite ver en qué medida ha mejorado sus ingresos cada grupo social, y cómo la última evolución ha ayudado a reducir o a aumentar la desigualdad tanto en el último año como desde que estalló la crisis financiera, además de las tasas de pobreza.

 

Si profundizamos un poco más en los números del informe, comprobamos que no a todos los grupos sociales les fue igual el año pasado. Así, quienes viven fuera de las áreas estadísticas metropolitanas registraron una caída de sus ingresos del 2%, mientras que los nacidos en el extranjero que no tienen la ciudadanía americana experimentaron una subida del 10,5%. El avance fue muy importante para los hogares no familiares encabezados por una mujer, con un crecimiento del 8,7%, así como en general para los hogares de la zona oeste del país, cuyos ingresos, de media, crecieron un 6,4%, además de para quienes habitan en las principales ciudades de Estados Unidos, que registraron una mejora del 7,3%. Por edades, los más beneficiados fueron los que tienen entre 35 y 44 años, que vieron avanzar sus ingresos anuales en un 7% entre 2014 y 2015, mientras que las personas entre 55 y 64 años apenas mejoraron un 3,5% su renta. Por grupos étnicos, fue al hispano al que mejor le fue, con un incremento del 6,1%, mientras que los asiáticos sólo registraron un incremento de su renta del 3,7%.

 

Si las diferencias en cuanto a lo ocurrido entre 2014 y 2015 son importantes, también lo son en cuanto a la renta con la que contó cada grupo social el año pasado. La media de ingresos de los hogares está en los 56.516 dólares al año. Pero nos encontramos con que hay grupos sociales que superan, y con mucho esta cifra: por ejemplo, los hogares formados por parejas casadas superan los 86.600 dólares al año; por origen étnico, los hogares asiáticos rebasan los 77.000 dólares anuales, de media, por edades, los de 45 a 54 años y los de 35 a 44 años, también se encuentran por encima de la barrera de los 70.000 dólares al año. Pero los hogares no familiares encabezados por mujeres no llegan a los 30.000 dólares al año, de media, al tiempo que los hogares negros no alcanzan los 37.000 dólares, mientras que los de más de 65 años ni se acercan a los 40.000 dólares anuales, de media.

 

La brecha de género, además, se mantiene. Los hombres con trabajo a tiempo completo tuvieron el año pasado unos ingresos medios de 51.212 dólares al año, frente a los 40.742 dólares de las mujeres. En 2015 los ingresos de las segundas crecieron más (2,7%) que los de los primeros (1,5%). El salario por un trabajo a tiempo completo de una mujer equivale a un 80% del de un hombre. Ha habido una lenta mejora desde 1959, cuando ese porcentaje estaba en el 60% y desde 1990, cuando se encontraba en el 70%.

 

 

Una sociedad desigual

 

Los grupos sociales más desfavorecidos registraron una mejora más importante que los colectivos mejor posicionados y ello conllevó una reducción mínima de la desigualdad medida por el índice Gini desde los 0,48 puntos de 2014 hasta los 0,479 de 2015. En 2007, el año antes del estallido de la crisis, este indicador se situaba en 0,463 puntos, lo que indica que ahora la sociedad americana es más desigual que antes de la crisis.

 

Por poner en contexto el índice Gini americano, el español ronda los 0,35 puntos, por lo que la sociedad estadounidense es más desigual que la española, dado que el índice Gini va de 0, que sería el indicador de una sociedad igualitaria perfecta, y 1, en la que todas las rentas irían a parar a una sola persona y el resto estaría desposeído.

 

Otra manera más gráfica de comprobar hasta que punto la sociedad estadounidense es desigual consiste en comprobar qué parte de la renta se lleva cada grupo social. Al 20% más pobre sólo le corresponde el 3,1% de las rentas (frente al 3,4% de 2007); al 20% siguiente, el 8,2% (en 2007, el 8,7%); el 20% que se encuentra en la mitad de la distribución, la que podríamos calificar de "verdadera clase media", el 14,3% (el 14,8% en 2007); el siguiente 20% de la población, el 23,2% (el 23,4% antes de la crisis); mientras que al 20% más rico le correspondería el 51,1% de todos los ingresos (el 49,7% en 2007). El 5% más rico se lleva un 22,1% de todas las rentas (el 21,2% en 2007).

 

La comparación entre 2015 y 2007 muestra que en este tiempo los hogares con menos ingresos han cedido parte de su porción de la tarta a favor de los hogares de mayor renta. 

 

Más datos sobre desigualdad: los ingresos medios del 20% más pobre en 2015 eran de apenas 12.457 dólares anuales; para el 20% siguiente, de 32.631 dólares; mientras que los del 20% más rico superaban los 200.000 dólares y los del 5% más rico se situaban por encima los 350.000 dólares.

 

En 2007, el 20% más pobre ingresaba, de media, 13.204 dólares al año; el 20% siguiente, 33.656 dólares; el 20% más rico, 192.014 dólares; y el 5% más rico, 328.299 dólares.

 

Por lo tanto, el 5% que más ingresos tiene sí se ha recuperado de la crisis, mientras que los que de menos ingresos disponen, aún no han alcanzado los niveles previos a la recesión.

 

Por último, en 2015, la renta recibida por el 10% más rico de la población era más de 12,23 veces la del 10% más pobre, frente a las 11,18 veces de 2007 y las 10,11 veces de 1995. Más indicios, pues, de que las diferencias sociales se han ido agravando en los últimos años. 

 

 

¿Y la pobreza?

 

Según las estadísticas oficiales, el 13,5% de la población americana era pobre en 2015, lo que supone un descenso de 1,2 puntos porcentuales desde el 14,8% en que se encontraba esta tasa en 2014. Ello implica que 43,1 millones de estadounidenses vivían en la pobreza en 2015, 3,5 millones menos que el año anterior. Pero la tasa de pobreza se encuentra un punto porcentual por encima de la tasa de 2007, el año previo al inicio de la gran recesión americana, cuando se colocaba en el 12,5%.

 

La pobreza cayó en la mayoría de los grupos sociales entre 2014 y 2015: entre los menores de 18 años, desde el 21,1% hasta el 19,7%; entre las personas de 18 a 64 años, desde el 13,5% hasta el 12,4%; y entre los de 65 y más años, del 10% al 8,8%.

 

La tasa de pobreza en 2007 para los menores de 18 años se colocaba en el 18%, una cifra más baja que la actual; en el 10,9% para las personas entre 18 y 64 años, también una tasa inferior a la de 2015; y en el 10,4% para las de 65 y más años, ligeramente más alta que la actual para este grupo de edad.

 

También descensos entre 2015 y 2014 en las tasas de pobreza en los grupos definidos por su origen étnico. Por ejemplo, entre los blancos no hispanos, se redujo desde el 10,1% hasta el 9,1%. Este grupo social es en el que menos incidencia tiene la pobreza, puesto que supone el 61,4% de la población y únicamente el 41,2% de los pobres. La pobreza entre los negros se redujo desde el 26,2% hasta el 24,1%, entre los asiáticos se mantuvo estable en el 11,4% y entre los hispanos, bajó desde el 23,6% hasta el 21,4%.

 

La tasa de pobreza de los blancos no hispanos en 2007 se situaba en el 8,2%; la de la población negra, en el 24,5%; la de los asiáticos, en el 10,2%; y la de la población hispana, en el 21,5%. 

 

La pobreza tiene una mayor incidencia entre las mujeres que entre los hombres: en 2015, el 12,2% de los varones eran pobres, frente al 14,8% de las mujeres. Y es especialmente importante entre los hogares monoparentales encabezados por mujeres, con una tasa de pobreza en 2015 del 28,2% (el 28,3% en 2007), frente al 14,9% de los hogares monoparentales masculinos (el 13,6% en 2007) y al 5,4% de los formados por parejas casadas (el 4,9% en 2007).

 

Pero, ¿cuándo alguien es pobre en Estados Unidos? Una persona de menos de 65 años es pobre si tiene una renta inferior a los 12.331 dólares al año y menor de 11.367 dólares para quienes tienen 65 y más años. Para los hogares compuestos por dos personas, el umbral se establece en los 15.871 dólares anuales para los menores de 65 años. Para los de dos personas con un hijo menor de 18 años, en los 19.000 dólares. Para los de dos personas con dos hijos menores de 18 años, en los 24.000 dólares. 

 

El balance, es por tanto, desigual: la renta de los hogares, en términos generales, no ha recuperado los niveles de 2007, la tasa de pobreza sigue más elevada que inmediatamente antes de la crisis, y la desigualdad se ha agravado. Bien es verdad que en el último año, muchos de estos registros han mejorado. 

 

 

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