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Bajomundo el blog de Roberto Valencia


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9 de agosto, 2013

Un gin-tonic en Ibiza para digerir la crisis

 

He vivido más de 11 años en El Salvador, un pequeño país centroamericano que ocupa el puesto 107 en el Índice de Desarrollo Humano que cada año elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); hay pues 106 países con mayor “desarrollo humano” que El Salvador (entre ellos España, obvio, que ocupa el puesto 23), pero también hay 79 en los que ‒en un análisis estrictamente estadístico‒ el “desarrollo humano” es inferior al que disfrutan-sufren los salvadoreños.

 

El Gobierno elabora cada año la llamada Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples. La más reciente se presentó en mayo, y comparto aquí algunos datos, para dimensionar qué supone eso de ser el 107 del listado del PNUD: 17% de casas sin energía eléctrica; 24% sin servicio de agua por cañería; 64% de la población menor de 30 años; 12% de analfabetismo entre los mayores de 10 años, con una proporción de dos mujeres analfabetas por cada hombre; 4 años de escolaridad promedio entre los hombres del área rural y 3 años entre las mujeres; 37% de la población económicamente activa desempleada o subempleada; 191,000 niños trabajan en un país de poco más de 6 millones de habitantes; un salario de $507 dólares (€384) al mes, el promedio nacional, porque para quienes se desviven en la agricultura y en la ganadería el salario mensual es de $137 (€104), en un país en el que comprar en el supermercado un litro de leche cuesta $1.40 (€1.06), y una lata de cerveza nacional, $0.70 (€0.53).

 

El 34% de los salvadoreños vive en condición de pobreza, pero pobreza de verdad, no la que se deduce de los informes que los europeos crean para medir el mayor o menor poder adquisitivo de los europeos.

 

Decía que he vivido más de 11 años en un país en crisis perpetua, pero en todo ese tiempo no escuché tantos lamentos como los escuchados en los seis meses que llevo en Vitoria-Gasteiz, en Europa. Claro, la mayoría son lamentos que se dicen entre pintxo y pintxo, entre un crianza y otro, en terracitas, lamentos que se redactan desde un Mac, se escriben en tabletas o se ven por pantallaplana. Son lamentos primermundistas por una crisis primermundista, como si afuera no hubiera nadie más, como si al sur del Mediterráneo solo existiera la nada, como si Finisterre en verdad fuera el fin de la tierra.

 

El pasado 24 de julio, cuando acompañé a mi esposa a las oficinas centrales de Lanbide (el INEM vasco, una de las muchas tetas del Estado de bienestar) en Vitoria-Gasteiz, las ubicadas junto al Hospital de Txagorritxu, en la puerta de entrada se encontraron dos amigos, de unos 25 años ambos, de camisas veraniegas de tirantes y con tatuajes de motivos tribales en sus musculosos brazos. Se saludaron efusivamente, se dijeron que venían a renovar los salarios que el Estado les da por estar desempleados, y remataron con una corta conversación, más o menos esta:

 

—Te ves bien moreno... ‒uno al otro.

—Y lo que me falta ‒le respondió, una risa velada sobre cada una de las sílabas‒. La semana que viene me voy a Ibiza con unos colegas.

 

Dos jóvenes parados que con sus ayudas estatales por desempleo se escapan de vacaciones a Ibiza, la isla turística por excelencia de todo el mar Mediterráneo, donde cada gin-tonic cuesta ¿8 euros, 10? Seguramente más.

 

Es evidente que hay crisis en las españas, una profunda crisis de valores.

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No creo que la intención del autor sea la de generalizar o quedarse con conclusiones vacuas, sino poner de relieve las distintas percepciones de la pobreza. No es la misma la que sufrimos en España y la que hay en El Salvador. Por lo que yo he entendido, Valencia quiere hacernos tomar conciencia de que nuestra crisis, nuestra pobreza y nuestra miseria no son tan malas como la de otros semejantes. Así que tendríamos que aprender a valorar mejor lo que tenemos y tomar conciencia de que hay muchos que están peor que nosotros. Y lo suyo no es una crisis pasajera.

Las generalizaciones pueden ser muy útiles y certeras. No es el caso.

Para todos los que se quejan de las generalizaciones, me gustaría recordar que la inmensa mayoriía de los lemas y consignas de los indignados son precisamente eso, generalizaciones. Y, con disculpas por el mensaje publicitario, un aporte al debate:

http://www.citizencani.com/desvarios/indignaos/

Estimado Roberto:
¿Escucha usted una conversación entre dos personas en la fila del INEM y extrae toda una generalización sobre los parados españoles? ¿Está usted en condiciones de afirmar que se gastan la prestación en cócteles y vacaciones? Soy joven (25 años) y perdí mi trabajo (sin derecho a paro, por cierto) y vivo de mis ahorros, que no son demasiados y mucho menos eternos, y le aseguro que no es muy divertido. No conozco a jóvenes en mi situación que se gasten el dinero en vacaciones a todo lujo, pero estaré atenta. Eso sí, los gin tonics bébaselos usted mientras pueda, que seguro que puede aquí o en el Salvador con mucha más solvencia que yo, porque si un día tiene la mala suerte de perder su empleo, acercarse a un bar será una prueba irrefutable de que es usted un vividor y un caradura que se da la gran vida a costa de papá Estado. Y no me salga con que en Centroamérica están mucho peor (sé que es un argumento habitual para usted): esto no evita que su generalización sea burda y mentirosa.

se escribe El Salvador busquelo en el mapa al menos y viva un año aqui y me cuenta vaya a la Campanera, a Lourdes a la Futura y viva en una de casa de 4*6 mts y luego habalamos

Pase usted también un buen día, ClaraO.

Estimado Roberto: ¿Usted escucha en la fila del INEM una conversación entre dos personas y extrae toda una generalización sobre los parados españoles? Es decir, ¿está usted insinuando que los parados de este país se gastan la prestación en cócteles y vacaciones? ¿En serio? Merkel estará encantada con usted... Y no me salga con que en El Salvador están mucho peor, eso no evita que su generalización sea simplista y mentirosa. Piense si lo que usted ha oído es simplemente una conversación entre dos descerebrados. ¿O sabe algo más de ellos que el chascarrillo que reproduce?
Yo soy joven y estoy parada (y sin prestación, mi trabajo precario desde que salí de la universidad ni siquiera me ha dado derecho a ella, así que vivo de mis ahorros, que no son muchos, y le aseguro que no es muy divertido). No conozco muchos parados que se dediquen a pegarse la gran vida aprovechando que tienen una prestación (por la que han cotizado, le recuerdo), pero estaré atenta. Ah, y los gin tonics bébaselos usted mientras pueda, que imagino que puede, aquí y en El Salvador, que si un día tiene la mala suerte de quedarse sin empleo ir a un bar será un pecado primermundista y una prueba irrefutable de que es usted un caradura que vive a cuenta de papá Estado.

Disculpen la tardanza (no tuve acceso a internet por más de una semana), pero gracias a Félix y a Anónimo por sus comentarios. Saludos.

Estimado Roberto, yo sólo llevo viviendo poco más de 4 años en Burkina Faso, pero ganamos a El Salvador por goleada.
Estar en el puesto 183/186 del IDH significa también muchas cosas: índice de pobreza de aquí, no de un país 'rico' como El Salvador: 48%, índice de analfabetismo: +80%; no conozco datos de electrificación (pero además de ser la más cara del mundo, como suena) pero ni siquiera donde existe tendido eléctrico, en la capital y poblaciones más importantes, la gente se conecta, no tienen dinero para hacerlo, lo mismo pasa con el agua, ni siquiera en la capital, la gente va a las fuentes y compra por unos céntimos de euro una carretilla con un gran bidón: el salario mínimo son 45 €/mes y el salario medio serán unos 80 €/mes. Donde trabajo el salario tipo son unos 75 €/mes. La gente en las aldeas no lleva a los hijos a la escuela por no tener que pagar unos 3 € que cuesta al año... Aquí los niños abandonan la aldea para ir a trabajar a las minas de oro, donde subsisten gracias a las drogas, tampoco olvidar que existe tráfico de niños, para fines diversos, desde mano de obra esclava en las minas a tráfico de órganos o sacrificios rituales...
Pero tampoco son cosas que están demasiado a la vista, la mayor parte de la gente que viene a hacer turismo exótico o turismo solidario son cosas estas que no se ven a simple vista. Pero están ahí, son reales.
Y estoy seguro que si llegamos al puesto 186 será peor todavía. Y eso que 2 de los países que están por debajo de Burkina, Mozambique y República Democrática del Congo, son inmensamente ricos.

En todo caso y sin picarme, jajaja, tienes toda la razón en lo que dices.
Aunque tampoco podemos hacerles responsables de los males del mundo, al menos no a ellos en primer lugar, hay mucha otra gente antes, los que se enriquecen a costa de la miseria de los demás, los políticos que se ocupan de que las cosas sigan siendo así, por ejemplo.
Empecemos por ellos
Un abrazo y tómate algo a mi salud, que ya me gustaría estar de chiquitos y pinchos (aunque yo no me puedo quejar, jejeje)

Y hay quien sufre de una perpetua crisis de lesa humanidad en su alma y otros una crisis de cobardía y otros una crisis de pereza mental que les impide informarse a fondo y forman su criterio a base de generalizaciones. Hay mucha y muchas crisis, amigo

ISSN: 2173-4186 © 2017 fronterad. Todos los derechos reservados.

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