Martin Heidegger

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    Heidegger inédito en español

    La universidad en el Estado nacionalsocialista

    Textos traducidos por Julio Quesada - 25-11-2010

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    [Este texto, incluido en las Obras Completas de Martin Heidegger, no había sido publicado antes en español. Recoge (por obra de un periodista del Tübienger Crhonik) la conferencia dictada por el rector Heidegger en Tubinga el 30 de noviembre de 1933 bajo el título Die Universität im nationalsozialistischen Staat. El texto fue publicado por primera vez en el periódico La crónica de Tubinga el 1 de diciembre de 1933]

     

     

    Uno de los más fervientes pioneros nacionalsocialistas entre los eruditos alemanes, el actual rector de la Universidad de Friburgo, el Catedrático Dr. Heidegger, dio una conferencia anoche en la sala Schiller del museo, sobre la Universidad en el Estado nacionalsocialista. El erudito constató que la Universidad hasta este momento había sido una creación vacía dentro del Estado y, por sus investigaciones científicas, concluyó que la nueva Universidad representará un segmento del Estado nacionalsocialista en el que los docentes y estudiantes trabajarán en una unión que los llevará a hacerse seguidores [del partido] y, por consiguiente, a la camaradería. El Dr. Heidegger caracterizó en un principio la Universidad como una escuela superior científica, cuya tarea es proveer una formación científica a través de la docencia científica con base en la investigación científica. En relación al Estado se rige la Universidad como una entidad de derecho público. Esta relación obtuvo su significado actual por Wilhelm von Humboldt, quien participó en el año 1809 en la fundación de la Universidad de Berlín que ha sido, hasta la fecha, una universidad ejemplar. Humboldt escribió en un artículo científico sobre la relación entre la Universidad y el Estado que el Estado tendría que permanecer consciente de que ella [la Universidad] le sería un obstáculo y que, por lo tanto, no debería inmiscuirse. La situación mejoraría infinitamente sin él. Por otro lado, tendría el Estado la obligac

    ión de proveer a la Universidad con recursos. Caracterizó la Universidad de tres maneras: 1) desde el punto de vista de los docentes e investigadores;  2) según la prioridad de la investigación ante la docencia, pues la docencia debe basarse en la investigación; y 3) la Universidad es la escuela superior, es una comunidad de estudiantes y docentes.

           Mientras tanto, hubo en nuestro país una revolución. El Estado cambió. Pero esta revolución no consistía en la toma de un poder existente o partido político en el Estado, sino que la revolución nacionalsocialista significa la completa subversión de la totalidad de la  existencia alemana [die völlige Umwälzungdes gesamten deustchen Daseins]. Ello también comprende la Universidad. ¿Cómo se perfile ahora la Universidad en el nuevo Estado? El nuevo estudiante ya no es el ciudadano académico, ahora pasa por el servicio social, forma parte de las SA o de las SS, hace deporte al aire libre. En poco tiempo todo se unirá en una gratificante armonía. El nuevo docente hace planes para la Universidad, escribe folletos sobre el nuevo concepto científico, se habla sobre los estudiantes políticos, sobre las facultades políticas, se dan ponencias sobre el folklore y el servicio social. Esto no es más que una repetición de lo antiguo. Cuando mucho, es un traspaso extrínseco de ciertos resultados de esta revolución junto a una interiorización que se arrastra con la misma tranquilidad de antes.

     

           ¿Qué más hay, entonces, que hacer? En las palabras del mismo “Führer”, la revolución ha terminado y ha dado lugar a la evolución. La evolución debería relevar la revolución. Pero la revolución en la Universidad alemana no ha terminado, ni siquiera ha empezado. Y si en el sentido de las palabras del “Führer” la evolución ha llegado, sólo se podrá llevar a cabo a través de la lucha y dentro de la lucha. La revolución en la Universidad alemana no tiene relación con el cambio de apariencias externas. La revolución nacionalsocialista constituye y constituirá la re-educación total de la gente, de los estudiantes y del joven plantel docente por venir. Esto no puede ocurrir al margen de la nueva realidad [der neuen Wirlichkeit], sino sólo cuando nosotros mismos formemos parte de la nueva realidad y la experimentemos. Sólo lo puede experimentar el que tiene el verdadero sentido para experimentarlo, no el observador que quizá sólo lee literatura nacionalsocialista para educarse en el habla, sino aquellos que participan ya de que la realidad revolucionaria no es algo presente [Vorhandener], sino que está en su esencia, que apenas se está desarrollando, que apenas está llegando. Tal realidad requiere de una relación muy diferente a la que se tendría con un hecho. Primero tenemos que informarnos sobre la nueva realidad, preguntarnos si formamos parte de ella. Para ello tenemos que salir de los moldes de las formas y apariencias transmitidas por la Universidad. Para nosotros son meramente una estancia provisional. Tampoco podemos hacer cambios por lo que de momento nos atrae, ya que las formas se establecen por lo que hacemos en esta comunidad. Nuestro hacer es tener que hacer y se define según qué y quiénes somos; nuestro ser se define en base a en qué y quiénes nos transformaremos y, nuestro transformar, según por lo que luchamos, lo que queremos lograr. Sabemos perfectamente que las apariencias y las formas sólo tendrán sentido cuando emanen del vivo actuar de las personas mismas. De ahí surgen las siguientes preguntas: 1. ¿Qué es la nueva realidad? 2. ¿Cómo forma parte de esta realidad el nuevo estudiante, quién y qué es? 3. ¿Cuál es la posición del docente hacia esta realidad, quién y qué es?

     

           1. ¿Qué es la nueva realidad? Los alemanes se convertirán en un pueblo histórico [ein geschichtliches Volk], no como si no tuvieran una historia larga y variada. Tener una historia no significa ser histórico. Ser histórico significa saber como pueblo entero que la historia no es el pasado, no el presente, sino un actuar y cuestionar trascendentes procedentes de un futuro que impulsa hacia el presente. El futuro no consta de lo que no es, sino que llega por la decisión consciente  [der wissenden Entscheidung], a través de la cual el pueblo se impulsa hacia sí mismo. Ser histórico significa saber, para así liberar lo pasado en su fuerza [Kraft] imperativa y guardarlo en su grandeza transformadora. Este saber es el Estado mismo. El Estado es la estructura (Gefüge) que despierta y une, dentro del cual el pueblo se somete y se integra como un todo. Aquellas fuerzas, la Naturaleza, la Historia, el Arte, la Tecnología, la Economía, el Estado mismo, prevalecerán. Así se hace concebible lo que hace a un pueblo seguro, claro y fuerte. Lo concebible de estas fuerzas es la medida de la verdad [ist da  Maß  der Warheit]. Llegar a ser histórico significa actuar dentro de las grandes fuerzas del Dasein, que forman parte intrínseca del Estado. En este acontecimiento se presenta la exigencia [Anspruch]   que tiene el  pueblo de su Estado, de un conocerse a sí mismo y a las grandes fuerzas del Dasein. Este acontecer [Geschehen] es un afluir irresistible, casi como una fuerza coactiva, una de las grandes necesidades internas a las que obedece el corazón. Sólo de esta manera es posible crecer hasta alcanzar la grandeza. Estamos sometidos a la fuerza de una nueva realidad. Nosotros les pedimos a aquéllos, que entienden esta fuerza, que cumplan con estas órdenes. Sólo son válidos para este asunto los que no están ajados, los que llegan al pueblo con las raíces de su ser y de su existencia [mit den Wurzeln ihres Seins und Daseins isn Volk hinabreichen], los que sienten un impulso hacia delante, una ofensiva, y eso es la juventud alemana. Posee aquella certeza de su ser. La verdadera juventud tiene que comprometerse con el gran objetivo y lo sabe hacer. Esto es lo que corresponde al llevarse a cabo un nuevo saber.

     

           2. ¿Cómo forma parte el nuevo estudiante de la nueva realidad? El estudiante está destinado por naturaleza a aprender primero y esto nos lleva al peligro frecuentemente enfatizado de tomar al estudiante demasiado en serio y permitir que llegue a ser demasiado importante. Se dice que esto no se le debería permitir, ya que los estudiantes de hoy serían demasiado primitivos, lo cual no significa que poseen considerablemente menos conocimientos que los catedráticos. Ser primitivo significa estar por impulso e instinto interno allí donde comienzan las cosas; ser primitivo es estar motivado por fuerzas interiores [Primitiv sein heißt  aus inerme Drang und Trieb dort stehen, wo die Dinge anfang , primitiv sein, getrieben sein von inneren Kräften]. Por eso, precisamente, porque el nuevo estudiante es primitivo, está llamado a ejecutar la nueva exigencia del saber. Pide al plantel de catedráticos informaciones sobre las preguntas de la Naturaleza, de la Filosofía, del Arte, de los Estados, etc. ¿Debería tan sólo darse por enterado sobre lo que siempre se enseñaba? No se conformará con lo que los catedráticos incidentalmente y adicionalmente añaden como creencia de su opinión personal. El estudiante que llega intentará firmemente hacer valer la exigencia del conocimiento dentro de su Estado. En esta ofensiva, la juventud sigue la dirección de su firme voluntad. Quien se encuentra ahí donde lo atacarán, está [sic] unido con ella y sus pretensiones. Esta adhesión al común contra-movimiento hace brotar la nueva camaradería. No funciona al revés;  la camaradería no surge del compañerismo. La camaradería educa líderes que hacen más porque resisten más y se sacrifican más. La camaradería hace que cada uno se supere. Conocemos a estos jóvenes, la firmeza de sus facciones, la desaprensión de su habla, su carácter inflexible. Esta clase de estudiantes ya no estudia en el sentido tradicional, siempre está en camino. Este estudiante se vuelve trabajador.

     

           ¿No era siempre el estudiante un trabajador? Hoy día se habla del trabajador de “cabeza y puño”. El término trabajador se refiere aquí sólo a un gran nombre colectivo, una concesión moderna de aquellos camaradas que comúnmente se denominaban trabajadores. Con la nueva realidad alemana también cambió la esencia del trabajo y la del trabajador. El término trabajo no es estamental, ni cultural. Es ambivalente. Por un lado es la realización de un comportamiento y por el otro el desarrollo como resultado de esa realización. Lo esencial no se encuentra ni en la realización del comportamiento ni en el resultado, sino en lo que ocurre en el proceso. El hombre como trabajador discute con todos los entes, en este proceso ocurre la imposición de las fuerzas Naturaleza, Arte, Estado, etc. Entendida así, la esencia del trabajo determina al Dasein de los alemanes y, quizá, al Dasein de los hombres de la Tierra en su totalidad. Nuestro Dasein empieza ya a convertirse en una forma de ser diferente. El Estado nacionalsocialista es un Estado del trabajo porque el nuevo estudiante se aplica a hacer valer la exigencia política del conocimiento. Por eso es un trabajador. El nuevo estudiante estudia ya que es trabajador, y estudio significa ahora el desarrollo de la voluntad para consolidar y estudiar aquel saber del pueblo en virtud de convertirse en su Estado y en un ser (Sein) histórico. Después de una década, quizá apenas después de una generación, esta clase de estudiante dominará la Universidad. Después ascenderá el estudiante al frente laboral del nuevo plantel docente.

     

           3. ¿Cuál es la posición del docente en la nueva realidad alemana? La nueva exigencia del saber se impone en todas partes para aquél que tiene ojos para ver y oídos para oír. Como exigencia del conocimiento es, a su vez, un deseo de enseñar, es la búsqueda de docentes para este querer aprender, pero la enseñanza científica de hoy se caracteriza por su falta de rumbo, que a duras penas cumple con lo que se pide en el reglamento de los exámenes. La caída sin límites [de la materia?] se debe a esta falta de rumbo en la enseñanza, que se considera un progreso internacional, pero estos dos han logrado que la Universidad alemana desde hace décadas se haya vuelto impotente, impotente también frente a lo que ha penetrado en ella en las últimas décadas. De esta manera hubo quejas durante la conferencia de la educación superior del año pasado de que el número de alumnos de la Universidad sobrepasara su capacidad, lo cual perjudicaría una enseñanza eficaz. Opuestamente, la causa de la sobrecarga de alumnos se facilitó a causa del fracaso interno de la Universidad. Se da un choque, que es ocasionado por la fuerza de comando en la nueva realidad alemana. La situación está así: la que sigue viendo, y cree ver, el fantasma de la Universidad que se vuelve a hundir en  la barbarie en lugar de reconocer el otro peligro, el hecho de que consciente o inconcientemente podríamos impedir que la exigencia de la ciencia se llevara a cabo. No es suficiente darle la bienvenida al nuevo orden, aplicar el “bueno, bueno”, hay que decidirse entre ponerse bajo la fuerza de comando de la nueva realidad o hundirse junto con un mundo que se está hundiendo.

     

     

           Si por nuestra más intrínseca experiencia de la nueva realidad [der innersten Erfahrung der neuen Wirlichkeit] nos decidimos por ella, entonces apenas inicia la lucha, apenas inicia el conflicto con la exigencia del conocimiento, como surge en la juventud. Esta advertencia lleva a la reflexión sobre la esencia del conocimiento, sobre la esencia de la ciencia. ¿Qué significa conocer? Conocer es poder y ser capaz, manejar libremente las reglas y leyes de las cosas. Conocer es actuar, es seguridad; el conocimiento es ser decidido, dispuesto para el futuro. La exigencia de este conocimiento no es el deseo ocioso de apropiarse de conocimientos hasta ahora retenidos, esta exigencia del conocimiento es la voluntad de transmutar la realidad. Cada deseo de saber se desarrolla como pregunta y sólo nos corresponde a nosotros, que tenemos que hacer valer esta exigencia del conocimiento, saber de antemano lo que significa el verdadero preguntar. La pregunta no es el libre juego de la mera curiosidad, no la persistencia obstinada para la terquedad a cualquier precio. La valía de preguntar es en sí más respuesta que la información artificial, más que un sistema de pensamiento construido de manera artificial. La pregunta le da el poder al que pregunta, y lleva al que pregunta cerca de la esencia de las cosas. Hacer preguntas de todo es anticiparse, anticipar con preguntas. Éstas constituyen las bases y el mérito de la verdadera educación. En el conflicto con la exigencia del conocimiento surge en nosotros el entendimiento original en el destino de la enseñanza y la relación correspondiente con el aprendizaje. Enseñar significa permitir el aprendizaje, fomentar el aprendizaje. El aprendizaje no es la toma y repartición de conocimientos casualmente encontrados. Aprender no es tomar sino, en realidad, un dar de sí. En el aprendizaje me doy como lo que en el fondo de mi esencia ya sé y guardo. Aprender significa darse a sí mismo desde el dominio original de su Dasein nacional y volverse codueño de la verdad del pueblo en su Estado. Enseñar significa permitir que el alumno pregunte de tal manera que sea invitado a un saber concebido, enseñar significa permitir que el que quiere saber regresa hasta las fuerzas del Dasein nacional, para que le llegue la fuerza estimulante; enseñar significa provocar seguridad en el aspecto esencial para el ser, significa dejar pasar lo accidental. Sólo de una relación de enseñanza y aprendizaje, como una comunidad intrínseca [als einer innereren Gemeinschaft], es como  crece la ciencia. Lo que merece saberse, decide en dónde se deben trazar los límites del conocimiento. Así se compromete el docente con la nueva tarea de desarrollar y esclarecer la nueva exigencia del conocimiento, a la cual se enfrentan los estudiantes. De esta forma el maestro se vuelve trabajador. De esta forma el estudiante y el docente se encuentran en el mismo contra- movimiento. La camaradería y el compañerismo surgen lógicamente, así mismo el compañerismo entre los docentes. La antigua forma de convivir, el “compañerismo entre colegas”, desaparecerá porque constituye algo negativo. Con la camaradería se comprometen tanto el docente como el estudiante con el Estado; se desarrollará la nueva forma hasta que se vuelva una realidad en la que la relación hacia el Estado obtendrá un nuevo carácter. No podemos hablar ya de una relación con el Estado porque la Universidad se ha vuelto Estado, un eslabón del desenvolvimiento del Estado. Así desaparece el carácter actual de la Universidad: la isla desierta de un Estado desierto. Los contemporáneos estamos en la lucha para alcanzar la nueva realidad. Sólo somos una transición, una ofrenda. Como combatientes en esta lucha tenemos que ser una raza dura [hartes Geschlecht], que no depende de nada individual, que se asienta en la base del pueblo [Grund des Volkes]. En la lucha no se trata de personas y colegas, ni tampoco de las apariencias vacías y medidas generales. Cada lucha verdadera lleva características duraderas de la imagen de los combatientes y su obra. Sólo la lucha desarrolla las verdaderas leyes para la realización de las cosas, la lucha que queremos nosotros es la de luchar corazón junto a corazón, hombre junto a hombre.

     

           El dirigente estudiantil Steinle agradeció al conferenciante, en nombre del alumnado, sus profundos comentarios y prometió fidelidad al Führer Adolf Hitler y a mantener en alto la bandera.

     

    Introducción y traducción por Julio Quesada

     


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