Mapa histórico de huracanes/ Stamen Design para la MSNBC

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    Mapas de las nuevas geografías

    Emilio López-Galiacho

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           En literatura podemos encontrar numerosos ejemplos de uso poético de los mapas geográficos. Recordemos dos de ellos que, aunque opuestos en su concepto, coinciden en sugerir la inutilidad de lo neutral desde la más hermosa radicalidad. De un lado el inmaculado mapa en blanco del océano que Lewis Carroll imaginó en La caza del Snark (1874), perfecto porque “era un mapa que toda la tripulación entendía”, y de otro el descrito por Borges en su brevísimo Del rigor en la ciencia (1946), un mapa que tenía el tamaño exacto del territorio representado y coincidía puntualmente con él. En ambos relatos el mapa acabó resultando inútil: en el caso de Carroll, ignorado, en el relato de Borges condenado al abandono y la ruina.

           Llevando al límite la idea del mapa como narración subjetiva, la italiana Sara Fanelli cartografía la mente de un niño en su bellísimo libro de dibujos My map book (1995). Más allá de los meros lugares, Fanelli traza las coordenadas de los afectos, temores y deseos infantiles: mapa de mi día, mapa de mi familia, mapa de mi barriga, mapa de mi perro.

           El cineasta David Lynch presenta actualmente en internet Interview Project, un trabajo que traza una suerte de mapa humano de Estados Unidos a través de la filmación de 121 entrevistas con ciudadanos anónimos realizadas durante un viaje de 70 días a lo largo de 32.000 kilómetros. Desde el pasado 1 de junio, cada tres días es publicado un episodio nuevo, a la vez que se va revelando el itinerario seguido. Lo que a Lynch realmente le interesa no es el lugar en sí mismo, sino su implicación en los anhelos y frustraciones de quien lo habita, las conexiones entre territorio y paisaje interior, la importancia de sentirse localizado dentro de cada geografía personal, la innata necesidad de imaginar o destruir fronteras vitales.

           Todo es cartografiable. Todo puede ser mundo y mapa a la vez. La acción implica y contiene a su huella. Construye un mapa quien escribe un libro. El lector que lo subraya traza su itinerario dentro de él. Para el forense, el cadáver es el mapa de la muerte.

           En el relato de Kafka La colonia penitenciaria (1914), las púas de la máquina de tortura perforan una y otra vez la espalda del reo, trazando reiteradamente sobre ella el mapa de su delito, un extraño dibujo incomprensible a la vista, que el condenado sólo podrá descifrar, poco antes de morir, a través del dolor delineado obsesivamente en su cuerpo.

           ¿Qué es un mapa? ¿Por medio de qué estrategias se revela su significado? ¿Qué mecanismos pueden intervenir en su interpretación?

           ¿De qué materiales estarán construidos los mapas del futuro?

    Visualizar y más

           En La precisión de los simulacros (1978), Jean Baudrillard citó el texto de Borges arriba mencionado para denunciar la suplantación de lo real por sus signos, una situación propia del mundo moderno en la cual “el territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive”, sino que “en adelante será el mapa el que preceda al territorio y el que lo engendre”.

           Sin bien parece exagerado aceptar sin reservas esta distópica condición hiperreal, es cierto que vivimos en un mundo absolutamente ocularcentrista y conectado. Lo interesante es que, al mismo tiempo, la percepción de sus contornos es cada vez más borrosa e inestable. Sobre el territorio físico se superponen, en el espacio y en el tiempo, numerosas capas de significados hechas de relaciones de poder procedentes de la economía, la política y la religión. Relaciones y dependencias que amplían, pervierten y, en muchos casos, niegan lo geográfico. Complejas redes de datos e intereses, tan densos como escurridizos, que condicionan la manera en la que habitamos y cuyo estudio reclama herramientas de seguimiento y codificación visual mucho más dinámicas y flexibles.

           Por ello, la representación del mundo pasa hoy en día por la llamada visualización de datos, una nueva disciplina transversal que está permitiendo estimulantes acercamientos entre científicos, diseñadores y artistas, y que ha relegado a metáfora la palabra cartografiar. Asumida la incertidumbre, y por tanto la conjetura como única narración posible, se trata de hacer visible la complejidad para entenderla y comunicarla mejor.

           La magnífica web Visual Complexity, dirigida por el portugués Manuel Lima, es quizás el más completo y exhaustivo repositorio de proyectos relacionados con la visualización de lo complejo. A lo largo de más de 600 ejemplos, pertenecientes a muy distintos campos y perfectamente descritos, se ilustra una nueva actitud a la hora de representar. Una actitud dinámica e interactiva que se mueve cómodamente en las lindes entre ciencia y arte. Un territorio híbrido y fronterizo en el que se ubican tanto programas institucionales y académicos (por ejemplo el Medialab-Prado de Madrid, una referencia internacional), como empresas privadas. Entre estas últimas se encuentra Stamen Design, en San Francisco, con una interminable lista de clientes y trabajos, como el mapa de delitos de San Francisco, un mapa de estímulos financieros de California, un complejísimo mapa histórico de huracanes o la visualización de las posiciones de los taxis de a lo largo del Bay Area.

           Estos cuatro proyectos recogen datos oficiales suministrados por autoridades y empresas, y los convierten en material visual dinámico e interactivo, fácilmente accesible desde muy distintos criterios. En el caso de los delitos, éstos se encuentran perfectamente clasificados en 13 tipos según las categorías establecidas por la policía, cada uno con su símbolo y color. Localizados sobre el plano, la distribución de los distintos símbolos dibuja las tendencias delictivas de la ciudad por zona, fecha y momento del día. Esta información visual puede ser analizada desde múltiples puntos de vista en orden a revelar dinámicas urbanas invisibles pero activas. No se trata de buscar lo que ya sabemos sino de averiguar qué nuevas preguntas podemos hacernos sobre lo que está ocurriendo.

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