Poemas

Alberto de Lacerda

[Traducción y presentación de Luis María Marina]

 

DÍA

Hijos ciegos de Grecia,
la noche de su Día nos contempla.

DIOTIMA

Eres bella como que haya Muerte
después de la muerte de los días.
Solemne timbre del fondo
de otra edad que se libera
en tus labios, en tus gestos.

Quien te creó destruyó
algo para siempre,
¡oh aguda hasta la luz
sombra del cielo en la tierra,

libertadora mujer,
amor funesto y terrible,

primavera, primavera!

J.

El ritmo el ritmo intacto de ese cuerpo
la gracia enjuta de los gestos de ese cuerpo
y la luz que riela cuando nuestras noches
se encuentran se entregan se confunden:
besos estrellas vendavales y playas

REGRESO

He venido sin buscar nada
Ni nostalgias que no tengo
Ni la carga del tiempo perdido
Ni conflictos sobrenaturales
Del tiempo y del espacio

Amé desde niño
Ciertas cosas que no lloro
Fui la pureza deslumbrada que no regresará
El vidrio intacto que el sol atraviesa
La pureza
Que me dejó heridas inmortales

He venido a ver
A ver una vez más
A contemplar sin preguntas
He venido sin buscar nada
No me preguntéis por nada
A un río no se le interroga
El viento no se arrepiente

LISBON REVISITED, 28 DE MAYO 1960

Caben todos los sueños en esta urbe
fantástica mezquina grandiosa
oh ardiente pesadilla oh esquife-carabela
posa tus manos de oro ciudad hermana del sol
sobre los ojos de estos hombres cada vez más amargos
perfumados de odio
un odio estéril sin virilidad
oh ciudad de Ulises
portugués remordimiento de la claridad

DIA

Filhos cegos dos gregos,
a noite do seu Dia é que nos vê.

DIOTIMA

És linda como haver Morte
depois da morte dos días.
Solene timbre do fundo
de outra idade se liberta
nos teus lábios,nos teus gestos.

Quem te criou destruiu
qualquer coisa para sempre,
ó aguda até à luz
sombra do céu sobre a terra,

libertadora mulher,
amor pressago e terrível,

primavera, primavera!

J.

O ritmo o ritmo intacto desse corpo
A graça enxuta dos gestos desse corpo
E a luz que emana quando as nossas noites
Se encontram se entregam se confundem:
Beijos estrelas vendavais e praias

REGRESSO

Não vim à procura de nada
Nem de saudades que não tenho
Nem da carga do tempo perdido
Nem de conflitos sobrenaturais
Do tempo e do espaço

Amei desde criança
Certas coisas que não choro
Fui a pureza deslumbrada que não volta jamais
O vidro sem ranhura que o sol atravessa
A pureza
Que me deixou feridas imortais

Vim para ver
Para ver de novo
Para contemplar sem perguntas
Não vim à procura de nada
Não me perguntem por nada
Um rio não se interroga
O vento não se arrepende

LISBON REVISITED, 28 DE MAIO 1960

Cabem todos os sonhos neste urbe
Fantástica mesquinha grandiosa
Ó pesadelo ardente ó esquife-caravela
Pousa as tuas mãos de oiro cidade irmã do sol
Sobre os olhos dos homens cada vez mais amargos
Rescendentes de ódio
Un ódio estéril e sem virilidade
Ó cidade de Ulisses
Remorso português da claridade

 

A BRASILEIRA DEL CHIADO

Hay momentos de amor
de un colosal amor
en que este chiaroscuro
de pasillo y sala
de sala principesca
(aunque no a la vista
quede su esplendor)
me llena de ternura
sacia toda la sed
que tengo de armonía
bienestar (en el buen sentido)
fraternidad pura

Con amigos sin ellos
(mas sé que ya han venido
que vendrán eternamente)
fluctúo aquí serenamente
lejos de mi angustia
del dolor universal

Aquí un no sé qué
simula el paraíso
un sosiego persiste
aún al caer de la tarde
cuando el mundo parece
desembocar en el Chiado
al fondo de la mirada
al fin del pasillo
el Tajo canta la gloria
ebrio de sol
mientras nosotros en este café
penumbra de perdón
sentimos más la fuerza
de su luz que brilla
por doquier

LA LENGUA PORTUGUESA

Esta lengua que amo
con su bárbara hechura
su miel
su helénica sal
y su aceituna
esta limpidez
que se nimba
de sorda
tantas veces
Esta maravilla
asesinadísima
por casi todos sus hablantes
Este requiebro
Esta ánfora
cantante
Esta espada masculina
graciosísima
capaz de blandir todos los caminos
de todos los aires
todas las danzas
Esta voz
Esta lengua
soberbia
capaz de todos los colores
todos los riesgos
de expresión
(y que gana siempre la partida)
Esta lengua portuguesa
capaz de todo
como mujer realmente
enamorada
Esta lengua
mi India constante
mis nupcias ininterrumpidas
mi amor para siempre
mi libertinaje
mi eterna
virginidad

EXILIO

El exilio es esto y nada más
en su forma más perfecta:
hoy en la tierra de mis padres
solo la luz no levanta sospecha.

EL MONSTRUO

A pesar de la luz de maravilla
A pesar del paisaje que es soberbio
A pesar de Lisboa
camoniana princesa
A pesar de haber sido portugués
don Pedro el Primero
que era apasionado y justiciero
rey de la infeliz
patria amada mía
El exilio es aquí
en esta tierra usurpada
por el Monstruo
que no muere pero mata

LONDRES REENCONTRADA — 1963

Esta tierra
sin Monstruo tutelar y sin Gestapo
me acoge sin
palmaditas en la espalda
Este desierto vasto y habitado
contiene todas las furias
griegas y sajonas
contiene toda dulzura
imaginable
y toda la poderosa soledad
de los desiertos habitados o no
Esta tierra
paraíso de humana dignidad
es la patria dichosa mi amada
mientras la otra
siga diciendo a la luz al amor a la libertad
que no

A BRASILEIRA DO CHIADO

Há momentos de amor
De um colossal amor
Em que este chiaroscuro
De corredor e sala
De sala principesca
(Embora não à vista
Se note seu esplendor)
Me enche de ternura
Sacia toda a sede
Que eu tenho de harmonía
Bem-estar (no bom sentido)
Fraternidade pura

Com amigos sem eles
(Mas sei que já vieram
Virão eternamente)
Aquí flutuo calmo
Longe da minha angústia
Da dor universal

Aquí um não sei quê
Simula o paraíso
Um sossego persiste
Mesmo ao cair da tarde
Quando o mundo parece
Desaguar no Chiado
Ao fundo do olhar
No fim do corredor
O Tejo canta a glória
De bêbado de sol
E nós neste café
Penumbra de perdão
Sentimos mais a força
Da sua luz que brilha
Em toda a direcção.

A LÍNGUA PORTUGUESA

Esta língua que eu amo
Com seu bárbaro lanho
Seu mel
Seu helénico sal
E azeitona
Esta limpidez
Que se nimba
De surda
Quanta vez
Esta maravilha
Assassinadíssima
Por quase todos que a falam
Este requebro
Esta ânfora
Cantante
Esta máscula espada
Graciossíssima
Capaz de brandir os caminhos todos
De todos os ares
De todas as danças
Esta voz
Esta língua
Soberba
Capaz de todas as cores
Todos os riscos
De expressão
(E ganha sempre a partida)
Esta língua portuguesa
Capaz de tudo
Como uma mulher realmente
Apaixonada
Esta língua
É minha Índia constante
Minha núpcia ininterrupta
Meu amor para sempre
Minha libertinagem
Minha eterna
Virginidade

EXÍLIO

O exílio é esto e nada mais
Na sua forma mais perfecta:
Hoje na terra de meus país
Somente a luz não é suspeita

O MONSTRO

Apesar da luz de maravilha
Apesar da paisagem que é soberba
Apesar de Lisboa
Camoniana princesa
Apesar de ter sido português
Dom Pedro Primeiro
Que era apaixonado e justiceiro
Rei da desditosa
Pátria minha amada
O exilio é aquí
Nesta terra usurpada
Pelo Monstro
Que não more mas mata

LONDRES REENCONTRADA — 1963

Esta terra
Sem Monstro tutelar e sem Gestapo
Acolhe-me sem qualquer
Pancadinha nas costas
Este deserto vasto e habitado
Comtém todas as fúrias
Gregas e saxónicas
Contem toda a doçura
Imaginável
E toda a poderosa solidão
Dos desertos habitados ou não
Esta terra
Paraíso de humana dignidade
É a ditosa pátria minha amada
Enquanto a outra
Disser à luz ao amor à liberdade
Que não

 

SEGUNDA ELEGÍA

Ver lentamente transparente
lo que desde el inicio casi siempre
se ocultaba —
la misma luz de la infancia
que emana
del interior del ser y del centro de la tierra
(el cuerpo de cinco años un cuerpo de luz
por entre la luz apabullante del huerto africano
que mi madre había plantado)
hasta ese promontorio extremo
de la percepción deslumbrada
era un balcón
al cabo
secreto
ambigua presencia
sin relación con nada pero
que oprimía

Desde siempre
hubo planes
sin relación intrínseca
cuyo desencuentro yo sufría
las fuentes
que no se tocaban
por detrás de todo
la tiranía doméstica
emblema de la injusticia
universal

Pero la luz me llevaba siempre
de la mano

La propia inocencia prolongada del cuerpo
era una iridiscencia
que sobrevivió a la túnica rasgada
muchos años más tarde
en la roca del deseo

En el terror se ocultaba lo que yo no entendía
miasma de la soledad brutal

Todo era ajeno
todo me era voluntariamente
alejado de la alianza
que el corazón gritaba cada vez más alto
queriendo alcanzar

Ambiente
decían
impropio para el consumo
Todos los días se hablaba de regreso

Niños negros con quien raramente jugaba
en la sanzala1
lejos bien lejos de la casa
casa grande2
que llamaban palacio

Noches
noches enteras
un batuque
muy muy lejano

Son que me laceraba hasta la angustia
en un deseo en una nostalgia sin nombre
de no sé qué no sé dónde

Lo que nunca tiene explicación
comenzó en ese ritmo lejanísimo
oído interminablemente toda la noche

Joaquín ayo adorado
que me bañaba y sin palabras
me dejaba lavar
las partes que Camões
llama vergonzosas
y no lo son
nunca lo fueron

El cocinero —no recuerdo su nombre—
que me contaba historias en que siempre había animales
dentro de otros animales

Regreso
conversaciones obsesivas
sobre el regreso
siempre frustrado
a Europa
(la metrópoli era Moscú
para aquella gente en nada parecida a la dulzura
de las tres hermanas chejovianas)
pero era allí
en aquella oriental costa africana
donde yo había nacido
aunque espiritualmente me la negaran
después de la violación secular

Barquitos de corteza de sumaúma3
que puse a flote en Mentangula
en el lago Niassa
mes paradisíaco de mi infancia

Los crepúsculos vistos desde la terraza del palacio
en Villa Cabral
lejos muy lejanamente
en la franja postrera del horizonte
el Lago ardiendo en plata

Por todos lados el misterio se encarnaba
natural como la selva a dos pasos
de la casa grande

Solo siendo adulto he habitado en la memoria
ese misterio que la tiranía blanca
intentó destruir

El enigma de ciertas miradas africanas
sobre todo las madres
pegadas a los hijos al cuerpo
por la capulana4

Mirada semejante a la que me vino a traspasar
siglos después en los indios de México

Clotilde que era joven feliz y murió en el parto

Dada la alarma
yo a solas en el caserón con los criados
oí un grito que era imposible que hubiese oído
y fue una mueca
un vagido cósmico
el primero

La soledad clavaba garras profundas
imborrables

El amor se dilataba en un horizonte tan lejano
que solo las lágrimas a veces alcanzaban

 

1.- La sanzala o senzala era, en las haciendas coloniales portuguesas, el lugar donde se alojaban los esclavos

2.- La casa grande es el cortijo de la hacienda, la casa de los patrones. Aquí Lacerda evoca el Casa-grande e senzala de Gilberto Freyre.

3.- Seiba speciosa, árbol autóctono de la selva tropical que recibe varios nombres en español, como palo borracho.

4.- Tejido amplio de algodón, generalmente estampado, que la mujer mozambiqueña utiliza no sólo como vestido sino también, como en el poema de Lacerda, para llevar a los hijos.

 

La luz que de ti me viene
la devuelvo
amorosamente
a todo cuanto existe

NOSOTROS

Hablé

Canté
canté demasiado

Me arriesgué a romper
el arco iris

Aun reducido a añicos
continuaría
el encantamiento

REGRESO

Por todos lados espectros
del mapa recorrido en cinco y cuarenta
prolongados años

La ciudad encuentra
el espectro de lo que fui
salido de los horrores de la adolescencia

Filtra oscuramente
mi centro
que desconozco

Viene
irreconocible
a mi encuentro

Nos tanteamos en lo oscuro
apasionadamente

El amor es ciego
pero solo él permite
realmente ver

 

 

Petrificado
de maravilla

Solo después vio
que había estado
en el paraíso

SEGUNDA ELEGIA

Ver lentamente transparente
O que desde o início quase sempre
Se ocultara —
A propia luz da infãncia
imanando
De dentro do ser e do imo da terra
(O corpo de cinco anos um corpo de luz)
Por entre a luz esmagadora do pomar africano
Que minha mãe plantara)
Até ese promontório extremo
Da percepção deslumbrada
Era um terraço
afinal
secreto
Ambígua presença
Sem relação com tudo mas
Que oprimía

Desde sempre
Houve os planos
Sem relaçao intrínseca
Cujo desencontró eu sofría
As fontes
Que não se tocavam
Por trás de tudo
A tiranía doméstica
Emblema de injustiça
Universal

Mas a luz me levaba sempre
Pela mão

A própia inocência prolongada do corpo
Era uma iridescencia
Que sobreviveu a túnica rasgada
Muitos anos depois
Na rocha do desejo

No terror se ocultava o que eu não entendía
Miasma e solidão brutal

Tudo era alheio
Tudo me era involuntariamente
Afastado da aliança
Que o coração gritava cada vez mais
Por alcançar

Ambiente
Dizia-se
Impróprio para consumo
Todos os días se falava em regresso

Crianças negras com quem raro brincava
Na sanzala 
Longe bem longe da casa
Casa grande 
A que chamavam palácio

Noites
Noites inteiras
Um batuque
Muito muito ao longe

Som que me lancinava até à angustia
Num desejo numa nostalgia sem nome
Por não sei quê não sei onde

O que não tem nunca explicação
Començou nesse ritmo longiquíssimo
Ouvido interminavelmente noite adiante

Joaquim aio adorado
Que me dava banho e sem palabras
Me deixava lavar
as partes que Camôes
Chama vergonhosas
E não são
nunca foram

O cozinheiro —não lembro o seu nome—
Que me contaba histórias em que havia sempre animais
Dentro de outros animais

Regresso
Conversas obssessivas
Sobre o regreso
para sempre frutrado
À Europa
(a Metrópole era Moscovo
Para aquela gente nada parecida com a doçura
Das três imas chekovianas)
Mas era ali
Naquela oriental costa africana
Que eu tinha nascido
E espiritualmente ma negavam
Depois da violação secular

Barquinhos de casca de suaúma 
Que pus a flutuar em Metangula
No lago Niassa
Mês paradisíaco da minha infãncia

Os crepúsculos vistos da varanda do palácio
Em Vila Cabral
Longe muito ao longe
Na fímbria derradeira do horizonte
O Lago a arder em prata

Por toda a parte o mistério encarnava
Natural como a selva a dois passos
Da casa grande

Só adulto habitei na memoria
Esse mistério que a tirania branca
Tentou destruir

O enigma de certos olhares africanos
Sobretudo as mães
Colados os filhos ao corpo
Pela
capulana 

Olhar semelhante me veio a regelar
Séculos depos nos índios de México

A D. Clotilde que era jovem feliz e morreu de parto

Dado a alarme
Deixado eu sozinho no casarão com os criados
Ouvi um grito que era impossível ter ouvido
E foi um esgar
Um vagido cósmico
O primeiro

A solidão cravava garras fundas
Inapagáveis

O amor dilatava-se a um horizonte tão longínquo
Que só as lágrimas por veces atingiam

 

 

 

 

 





 

A luz que de ti me vem
Devolvo-a
Amrosamente
A tudo quanto existe

NÓS

Falei

Cantei
Cantei demais

Arrisquei quebrar
O arco-íris

Mas até em estilhaço
Continuaria
O encantamento

REGRESSO

Por toda a parte espectros
Do mapa percorrido em cinco e quarenta
Prolongados anos

A cidade encontra
O espectro do que eu fui
Saído dos horrores da adolescência

Filtra obscuramente
O meu imo
Que não conheço

Vem
Irreconhecível
Ao meu encontro

Tacteamo-nos no escuro
Apaixonadamente

O amor é cego
Mas só ele permite
Realmente ver

 

 

Petrificado
De maravilha

Só depois viu
Que tinha estado
No paraíso

 

(Último poema escrito por de Lacerda; inédito)

Poemas extraidos de El encantamiento. Olifante ediciones

 

 

 

 

Presentación de Alberto de Lacerda

Luis María Marina

 

“Mi patria es la lengua portuguesa”, sentencia Alberto Caeiro. Y lo que en el heterónimo pessoano es simple volición que solo cobra pleno sentido al trasluz de la heteronimia, en Alberto de Lacerda (Ilha-de-Moçambique, 1928-Londres, 2007) se vuelve palabra en acción, proyecto vital, motor de una de las obras más depuradas de la poesía lusa del XX. Nacido en la camoniana Ilha-de-Moçambique durante el período colonial, pero portugués por los cuatro costados, Lacerda vuelve a la metrópoli a comienzos de los cincuenta, solo para darse cuenta de que aquel país cuyos destinos rige el “monstruo que no muere pero mata” no es el suyo. Pronto cambiará la luz blanca, pero prisionera, de Lisboa por el fulgor oscuro, pero dulcísimo, de la libertad, esto es, de Londres. Solo para tomar consciencia de una certeza aún más profunda, aún más dolorosa: su destierro no se agota en ninguna circunstancia histórica, pues es el de aquellos que en todo tiempo y lugar solo han conseguido echar raíces en los caminos. Pero, ni los largos años de exilio en Londres (donde publicará su primer libro de poemas, 77 poems, en edición bilingüe), Boston o Austin (enseñando literatura portuguesa en sus universidades); ni las amistades que fraguará por encima de las fronteras con algunos de los más grandes de su tiempo (Jorge Guillén y Octavio Paz —sus primeros traductores a nuestra lengua— entre ellos); ni siquiera la indiferencia de los provincianos círculos literarios portugueses hacia la obra cosmopolita construida a través de las décadas, harán mella en la fidelidad del amante hacia su amada, en la entrega, irracional y definitiva, a la lengua portuguesa. Así, la poesía de Lacerda, nacida bajo el influjo poderoso de la palabra mediterránea de Sophia de Mello Breyner Andresen, conseguirá, sin nunca renunciar a la radicalidad de esa palabra —a su transparencia—, abrirla a otras latitudes, a otras ciudades, a otros motivos, así demostrando la universalidad de ese modo de decir. Conseguirá abrirla, y este es quizás su hallazgo más duradero y la razón más definitiva para seguir leyéndolo, a la continua celebración del encantamiento de la vida. Escribe el de la Ilha-de-Moçambique: “Nadie podrá quitarme “the sense of glory” de tantos momentos de mi vida. En medio de mil atrocidades e injusticias, de sufrimientos de todo orden, hubo en mí esa felicidad de estar en el centro del tiempo y en el centro del espacio. El encantamiento. El absoluto. El éxtasis. En el amor, en el erotismo, en la naturaleza, en la experiencia estética, como creador y como espectador. Gloria. Una auténtica sensación de gloria que me cubre de lágrimas y me obliga a ponerme de rodillas frente a la eternidad”.

 

*

 

Obra poética seleccionada: 77 Poems (1955); Palácio (1961); Exílio (1963); Tauromagia (1981); Oferenda I (1984); Elegias de Londres (1987); Meio-Dia (1988); Sonetos (1991); Oferenda II (1994); Atrio (1997);  Horizonte (2001); O Pájem Formidável dos Indícios (2010).

 

 

 

 

Luis María Marina (Cáceres, 1978)
es licenciado en Derecho y diplomático de carrera. Ha ocupado puestos en las Embajadas de España en México (2006-2010) y Lisboa (2010-2015).

Ha publicado libros de poesía (Lo que los dioses aman, Continuo mudar, Materia de las nube, Nueve poemas a Sofía), ensayo (Limo y luz. Estampas luminosas de la ciudad de México, Las tentaciones de Lisboa) y un volumen de diarios (El cuento de los días. Diarios mexicanos 2008-2010).

Ha traducido a varios poetas de lengua portuguesa, entre ellos António Ramos Rosa, Alberto de Lacerda, Nuno Júdice, Rui Knopfli, Ana Luísa Amaral o Daniel Faria.

Colabora con varias publicaciones españolas y mexicanas, entre ellas Clarín, revista de Nueva Literatura, Turia y La Otra.

Mantuvo un blog: http://www.luismariamarina.blogspot.com