El camino del campo. Der Feldweg1

Martin Heidegger

Traducción de Olegario González de Cardedal

Parte desde el portón del jardín real hacia Ehnried. Los viejos tilos del jardín del palacio lo miran por encima de los muros, lo mismo cuando en tiempo de Pascua brilla claro entre los sembrados que crecen y las praderas que se despiertan, que cuando por Navidades desaparece entre los remolinos de nieve detrás de la colina más cercana. Al llegar a la cruz de los caminos, dobla en dirección al bosque. Al pasar por la linde saluda a una encina erguida, bajo cuya copa hay un banco, totalmente labrado.

Er läuft aus dem Hofgartentor zum Ehnried. Die alten Linden des Schloßgartens schauen ihm über die Mauer nach, mag er um die Osterzeit hell zwischen den aufgehenden Saaten und erwachenden Wiesen leuchten oder um Weihnachten unter Schneewehen hinter dem nächsten Hügel verschwinden. Vom Feldkreuz her biegt er auf den Wald zu. An dessen Saum vorbei grüßt er eine hohe Eiche, unter der eine roh gezimmerte Bank steht.

De vez en cuando reposaban sobre él uno u otro escrito de los grandes pensadores, que la inexperiencia de un joven intentaba descifrar. Si unos sobre otros se amontonaban los enigmas y no se encontraba ninguna salida, entonces el camino del campo ayudaba. Porque él dirige el paso en una senda dócil, sereno a través de la anchura de esta tierra enjuta.

Darauf lag bisweilen die eine oder die andere Schrift der großen Denker, die eine junge Unbeholfenheit zu entziffern versuchte. Wenn die Rätsel einander drängten und kein Ausweg sich bot, half der Feldweg. Denn er geleitet den Fuß auf wendigem Pfad still durch die Weite des kargen Landes.

Una y otra vez, de cuando en cuando, vuelve el pensar a los mismos escritos o por los propios intentos a lo largo del sendero que el camino rural lleva a través de la campiña. Este camino permanece tan cercano al paso del pensador como al paso del campesino, que al amanecer sale a segar sus prados. Más frecuentemente con los años, la encina al borde del camino nos lleva a recordar el juego temprano o una primera elección.

Immer wieder geht zuweilen das Denken in den gleichen Schriften oder bei eigenen Versuchen auf dem Pfad, den der Feldweg durch die Flur zieht. Dieser bleibt dem Schritt des Denkenden so nahe wie dem Schritt des Landmannes, der in der Morgenfrühe zum Mähen geht. Öfter mit den Jahren entführt die Eiche am Weg zum Andenken an frühes Spiel und erstes Wählen.

Si de tiempo en tiempo, en medio del bosque, una encina caía talada bajo los golpes del hacha, el padre buscaba a toda prisa, cruzando por entre el matorral y a través de los soleados claros del bosque, la suerte de madera que le había sido asignada para llevársela a su taller. Aquí trabajaba él sosegadamente en las pausas de su oficio, al oír la hora del reloj o las campanas, cada una de la cuales mantiene su propia relación al tiempo y a la temporalidad.

Wenn zu Zeiten mitten im Wald eine Eiche unter dem Schlag der Holzaxt fiel, suchte der Vater alsbald quer durchs Gehölz und über sonnige Waldblößen den ihm zugewiesenen Ster für seine Werkstatt. Hier hantierte er bedächtig in den Pausen seines Dienstes bei der Turmuhr und den Glocken, die beide ihre eigene Beziehung zu Zeit und Zeitlichkeit unterhalten.

De la corteza de la encina tallaban los niños sus barcos que, equipados con su banco de remos y su timón, flotaban en el Mettenbach o en la fuente de la escuela. Los viajes por el mundo de los juegos llegaban todavía fácilmente a su meta y regresaban de nuevo a sus orillas. Lo ensoñado de tales viajes permanecía oculto en un brillo, entonces apenas todavía visible, que reposaba sobre todas las cosas. Su reino se extendía hasta donde llegaban el ojo y la mano de la madre. Era como si un cuidado nunca pronunciado protegiera a todos los seres.

Aus der Eichenrinde aber schnitten die Buben ihre Schiffe, die mit Ruderbank und Steuer ausgerüstet im Mettenbach oder im Schulbrunnen schwammen. Die Weltfahrten der Spiele kamen noch leicht an ihr Ziel und fanden wieder an die Ufer zurück. Das Träumerische solcher Fahrten blieb in einem ehemals noch kaum sichtbaren Glanz geborgen, der auf allen Dingen lag. Ihr Reich umgrenzten Auge und Hand der Mutter. Es war, als hütete ihre ungesprochene Sorge alles Wesen.

Aquellos viajes del juego no sabían todavía nada de éxodos, en los cuales las riberas de las que se partía eran abandonadas para siempre. Entretanto la dureza y el olor de la madera de encina comenzaron a hablar sensiblemente de la lentitud y constancia con las que el árbol crece. La encina misma habló de que todo lo que perdura y fructifica está fundado solamente en tal crecimiento; que crecer quiere decir: abrirse a la inmensidad del cielo y a la vez arraigar en la oscuridad de la tierra; que todo lo florecido sólo florece si el hombre está igualmente disponible, tanto a la llamada del cielo altísimo como, al mismo tiempo, acogido bajo la protección de la tierra que lo porta y sostiene.

Jene Fahrten des Spieles wußten noch nichts von Wanderungen, auf denen alle Ufer zurückbleiben. Indessen begannen Härte und Geruch des Eichenholzes vernehmlicher von der Langsamkeit und Stete zu sprechen, mit denen der Baum wächst. Die Eiche selber sprach, daß in solchem Wachstum allein gegründet wird, was dauert und fruchtet: daß wachsen heißt: der Weite des Himmels sich öffnen und zugleich in das Dunkel der Erde wurzeln; daß alles Gediegene nur gedeiht, wenn der Mensch gleich recht beides ist: bereit dem Anspruch des höchsten Himmels und aufgehoben im Schutz der tragenden Erde. Immer noch sagt es die Eiche dem Feldweg, der seines Pfades sicher bei ihr vorbeikommt.

Todavía se lo sigue diciendo la encina al camino del campo, que pasa a su lado seguro de su sendero. EI camino recoge todo lo que tiene su ser en torno a él, y va entregando a cada uno que pasa por él lo que le pertenece. Los mismos sembrados y laderas del prado acompañan el camino del campo en cada época del año con una cercanía siempre distinta. Si las cumbres de los Alpes se hunden sobre los bosques difuminándose en el ocaso de la tarde; si allí, donde el camino del campo se eleva con las ondulaciones de una loma, la calandria se levanta en la mañana veraniega; o si la brisa del Este llega hasta nosotros desde la comarca donde está la aldea de la madre; o si un leñador durante la noche se lleva a escondidas su haz de desbrozo; si un carro trae la cosecha hasta casa por los carriles del camino del campo; si los niños cogen los primeros ramilletes de flores en la orilla de los prados; si la niebla a lo largo del día introduce su oscuridad y pesadumbre sobre los sembrados, siempre y desde todas las partes permanece en torno al Camino la misma proclamación (Zuspruch):

Was um den Weg sein Wesen hat, sammelt er ein und trägt jedem, der auf ihm geht, das Seine zu. Dieselben Äcker und Wiesenhänge begleiten den Feldweg zu jeder Jahreszeit mit einer stets anderen Nähe. Ob das Alpengebirge über den Wäldern in die Abenddämmerung wegsinkt, ob dort, wo der Feldweg sich über eine Hügelwelle schwingt, die Lerche in den Sommermorgen steigt, ob aus der Gegend, wo das Heimatdorf der Mutter liegt, der Ostluft herüberstürmt, ob ein Holzhauer beim Zunachten sein Reisigbündel zum Herd schleppt, ob ein Erntewagen in den Fuhren des Feldweges heimwärtsschwankt, ob Kinder die ersten Schlüsselblumen am Wiesenrain pflücken, ob der Nebel tagelang seine Düsternis und Last über die Fluren schiebt, immer und von überall her steht um den Feldweg der Zuspruch des Selben:

«Lo Simple (das Einfache)2 guarda el secreto de lo que permanece y de lo Grande. Cuando menos se lo espera vuelve, introduciéndose en los hombres y necesita sin embargo un largo crecimiento. Esconde su bendición en la inapariencia de lo que permanece siempre idéntico a sí mismo. La anchura de todas las cosas que han crecido, y permanecen en torno al Camino, crean el mundo. En lo no hablado de su habla, como dice el viejo maestro de lectura y de vida Eckhardt, Dios llega a ser verdaderamente Dios (Im Ungesprochenen ihrer Sprache ist Gott erst Gott)»

 

 

 

 

 

Das Einfache verwahrt das Rätsel des Bleibenden und des Großen. Unvermittelt kehrt es bei den Menschen ein und braucht doch ein langes Gedeihen. Im Unscheinbaren des immer Selben verbirgt es seinen Segen. Die Weite aller gewachsenen Dinge, die um den Feldweg verweilen, spendet Welt. Im Ungesprochenen ihrer Sprache ist, wie der alte Lese- und Lebemeister Eckehardt sagt, Gott erst Gott.

Pero esa palabra que el Camino del campo nos dirige sólo habla mientras haya hombres que, nacidos en su aire, la puedan oír. Ellos son servidores de su origen, pero no siervos de maquinaciones. En vano intenta el hombre poner el orbe de la tierra en orden por medio de sus planes, si él no está condenado a la palabra que le dirige el camino del campo. Existe el peligro de que los hodiernos permanezcan duros de oído para su lenguaje. Sólo roza su oído el ruido de los aparatos, que ellos toman casi por la palabra de Dios. Así el hombre se queda disperso y descaminado. A los distraídos lo Simple les parece monótono. Lo monótono crea aburrimiento. Los así desazonados sólo encuentran siempre lo mismo. Lo Simple se les ha escapado. Su potencia silenciosa está agotada.

Aber der Zuspruch des Feldweges spricht nur so lange, als Menschen sind, die, in seiner Luft geboren, ihn hören können. Sie sind Hörige ihrer Herkunft, aber nicht Knechte von Machenschaften. Der Mensch versucht vergeblich, durch sein Planen den Erdball in eine Ordnung zu bringen, wenn er nicht dem Zuspruch des Feldweges eingeordnet ist. Die Gefahr droht, daß die Heutigen schwerhörig für seine Sprache bleiben. Ihnen fällt nur noch der Lärm der Apparate, die sie fast für die Stimme Gottes halten, ins Ohr. So wird der Mensch zerstreut und weglos. Den Zerstreuten erscheint das Einfache einförmig. Das Einförmige macht überdrüssig. Die Verdrießlichen finden nur noch das Einerlei. Das Einfache ist entflohen. Seine stille Kraft ist versiegt.

Es verdad que disminuye rápidamente el número de quienes todavía conocen lo Sencillo como algo propio que ellos han conquistado. Pero estos pocos serán en todas partes los que permanecerán (die Bleibenden). Estos, a partir del suave poder del camino del campo, pueden sobrevivir a la gigantesca potencia de la energía atómica, que el cálculo humano se ha apropiado para convertirlo en freno de su propia obra.

Wohl verringert sich rasch die Zahl derer, die noch das Einfache als ihr erworbenes Eigentum kennen. Aber die Wenigen werden überall die Bleibenden sein. Sie vermögen einst aus der sanften Gewalt des Feldweges die Riesenkräfte der Atomenergie zu überdauern, die sich das menschliche Rechnen erkünstelt und zur Fessel des eigenen Tuns gemacht hat.

La palabra que dirige el camino del campo suscita un sentido que ama el espacio libre y, en el lugar oportuno, salta incluso sobre la tribulación hasta alcanzar la última serenidad. Esta se defiende contra la sensatez que no conoce nada más que el trabajo hasta el extremo de que, buscado por el mismo, sólo produce el vacío (das Nichtige).

Der Zuspruch des Feldweges erweckt einen Sinn, der das Freie liebt und auch die Trübsal noch an der günstigen Stelle überspringt in eine letzte Heiterkeit. Sie wehrt dem Unfug des nur Arbeitens, der, für sich betrieben, allein das Nichtige fördert.

 

 

 

En el aire del camino del campo, que va cambiando a lo largo del año, crece la alegría que sabe de verdad y cuyo gesto con frecuencia aparece melancólico. Este saber alegre es «lo útil para nada y necesario para todo»3. Quien no lo tiene, ése no lo alcanza. Los que lo tienen, lo tienen recibido del camino del campo. Andando por su sendero, se encuentran la tormenta de invierno y el día de la cosecha; se cruzan lo conmovedor y despertante de la primavera con el desasido morir del otoño; se miran cara a cara el juego de la juventud y la sabiduría de la vejez. Sin embargo, todo queda gozosamente serenado en una única consonancia, cuyo eco esparce con su silencio el camino del campo en todas las direcciones.

In der jahreszeitlich wechselnden Luft des Feldweges gedeiht die wissende Heiterkeit, deren Miene oft schwermütig scheint. Dieses heitere Wissen ist das »Kuinzige«. Niemand gewinnt es, der es nicht hat. Die es haben, haben es vom Feldweg. Auf seinem Pfad begegnen sich der Wintersturm und der Erntetag, treffen sich das regsam Erregende des Frühjahrs, und das gelassene Sterben des Herbstes, erblicken einander das Spiel der Jugend und die Weisheit des Alters. Doch in einen einzigen Einklang, dessen Echo der Feldweg schweigsam mit sich hin und her trägt, ist alles verheitert.

La alegría consciente es un portón que abre a lo Eterno. Su puerta gira en torno a los goznes que han sido fraguados en el yunque de un herrero experimentado, partiendo de los enigmas de la existencia.

Die wissende Heiterkeit ist ein Tor zum Ewigen. Seine Tür dreht sich in den Angeln, die aus den Rätseln des Daseins bei einem kündigen Schmied einst geschmiedet worden.

El camino del campo retorna desde Ehnried hasta la puerta del jardín real. Pasando por encima de la última colina su estrecha cinta, conduce a través de una hondonada lisa hasta los muros de la ciudad. El brillo de las estrellas alumbra pálido. Detrás del castillo se alza la torre de la iglesia de San Martín. Lentamente, como rezagándose, se van perdiendo a lo lejos las once campanadas en la noche. La campana mayor, en cuyas cuerdas las manos de los monaguillos mochas veces se han calentado hasta arder, tiembla bajo los golpes del martillo que da las horas y cuyo gesto, entre ceñudo y cómico, nadie olvida.

Vom Ehnried her kehrt der Weg zurück zum Hofgartentor. Über den letzten Hügel hinweg führt sein schmales Band durch eine flache Senke hin bis an die Stadtmauer. Matt leuchtet es im Sternenschein. Hinter dem Schloß ragt der Turm der St. Martinskirche. Langsam, fast zögernd verhallen elf Stundenschläge in der Nacht. Die alte Glocke, an deren Seilen oft Bubenhände sich heißgerieben, zittert unter den Schlägen des Stundenhammers, dessen finster-drolliges Gesicht keiner vergisst.

Con el último golpe el silencio cada vez más profundo y el sosiego más sosegado se extiende hasta aquellos que fueron sacrificados ante el altar del tiempo en las dos guerras mundiales. Lo Sencillo se ha hecho todavía más sencillo y lo Simple más simplificado.

Die Stille wird mit seinem letzten Schlag noch stiller. Sie reicht bis zu jenen, die durch zwei Welt-Kriege vor der Zeit geopfert sind. Das Einfache ist noch einfacher geworden.

Lo que es siempre idéntico sorprende y libera. La palabra que nos dirige el camino del campo es ahora totalmente clara. ¿Es el agua la que habla? ¿Es el mundo? ¿Es Dios?

Das immer Selbe befremdet und löst. Der Zuspruch des Feldweges ist jetzt ganz deutlich. Spricht die Seele? Spricht die Welt? Spricht Gott?

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo dice la renuncia que conduce hacia lo mismo. La renuncia no quita, sino que da. La renuncia da la potencia inagotable de lo sencillo. La palabra del camino nos otorga patria al implantarnos en un originario Origen.

Alles spricht den Verzicht in das Selbe. Der Verzicht nimmt nicht. Der Verzicht gibt. Er gibt die unerschöpfliche Kraft des Einfachen. Der Zuspruch macht heimisch in einer langen Herkunft.

 

Notas

  1. Der Feldweg: usamos a lo largo del texto varias traducciones: Camino del campo, Camino hacia el campo, Camino de la aldea, Camino rural.
  2. Einfache: es lo plegado hacia adentro, concentrado mínimo, lo simple, sencillo, pero que puede desplegarse hasta el máximo. Sólo el Máximo puede concentrarse en lo mínimo, sin degradarse; es lo propio suyo a diferencia de todo lo demás, donde reducirse es perderse.
  3. El término usado por Heidegger es: Kuinzige, abreviatura popular de Keinnutzi - no útil o provechoso para nada. Pasa de significar lo inútil, a significar lo libre, sereno, la distancia en ironía, la sabiduría libre, la melancolía, que sabe y no muestra. Es el término equivalente de lo único necesario).

 

Fuente del texto: El camino del campo, Martin Heidegger. Acontecimiento, órgano de expresión del Instituto Enmanuel Mounier. Nº 62, 2002.

Fuente de las biografías: Editorial Trotta y Editorial Sígueme

Martin Heidegger, (1889-1976)
es uno de los pensadores decisivos del siglo xx. Nacido en Messkirch (Baden), abandonó los estudios teológicos para dedicarse a la filosofía, orientando su interés hacia la fenomenología husserliana, la hermenéutica de Dilthey y la filosofía de Aristóteles. Bajo la tutela académica de Husserl, primero fue profesor ayudante en la Universidad de Friburgo (1919-1923), luego profesor titular en Marburgo (1923-1927), hasta que finalmente obtuvo la cátedra en Friburgo. Nombrado en 1933 rector de esa misma Universidad, sus controvertidas relaciones con el régimen nacionalsocialista trajeron, con el final de la guerra, la suspensión de sus funciones académicas. Apartado cada vez más de la vida pública, adulado por unos a la vez que criticado por otros, Heidegger se consagró en esta segunda etapa de su vida enteramente a la «experiencia del pensar», impartiendo seminarios, dictando conferencias y publicando importantes ensayos sobre el final de la metafísica, el humanismo, la técnica y el arte.

De entre sus obras cabe destacar Los problemas fundamentales de la fenomenología (2000), Interpretaciones fenomenológicas sobre Aristóteles (2002), Tiempo e historia (2009), El concepto de tiempo (5a edición en 2011) y Ser y tiempo (Bº edición en 2012), y los dos primeros volúmenes de los conocidos como Cuadernos negros: Reflexiones ll-VI (1931-1938) (2015) y Reflexiones VII-XI (1938-1939) (2017).

 

Olegario González de Cardedal, (1934)
nació en Lastras del Cano (Ávila España) en 1934. Ordenado sacerdote en 1959, completa sus estudios en Múnich, donde se doctora en Teología en 1964. Ha desarrollado su labor docente como profesor de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue miembro de la Comisión Teológica Internacional de 1968 a 1979. En 2011 recibió el Premio de Teología Joseph Ratzinger. Es académico de número de la Rea! Academia de Ciencias Morales y Políticas. Entre sus numerosas publicaciones destacan: Meditación teológica desde España, 1970; Elogio de la encina. Existencia cristiana y fidelidad creadora, 1973; Jesús de Nazaret. Aproximación a la cristología, 1975; La gloria del hombre, 1985; Raíz de la esperanza, 1995; Cuatro poetas desde la otra ladera. Unamuno, Jean Paul, Machado, Oscar Wilde. 1996; La entraña del cristianismo, 1997; Cristología, 2001; Sobre la muerte, 2002, Dios. 2004, El quehacer de la teología. 2008; El rostro de Cristo, 2012: Dios en la ciudad, 2013; EI hombre ante Dios, 2013; Jesucristo. soledad y compañía, 2014.