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Lenguas [email protected] el blog de Anunciata Bremón


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5 de octubre, 2015

Van provocando y pasa lo que pasa

 

No sé si se han fijado en que en la crónica informativa diaria, escrita y hablada, han desaparecido los verbos causar, producir, desembocar/acabar en, etc. Las lluvias provocan (corrimientos de tierra, inundaciones), los vientos más todavía (caída de árboles, tejados voladores) y los tifones y huracanes ni te cuento. Eso quiere decir que esos fenómenos atmosféricos tienen mala idea, porque provocar quiere decir eso: hacer algo para que ocurra otra cosa. ¿Qué se deja entonces para el que provoca un incendio?

 

Forma parte del desolador panorama de empobrecimiento léxico que se practica por aquí con entusiasmo, emitido por políticos de todo color y recogido y aventado por los locutores, contertulios, presentadores, y desde luego, periodistas de la prensa de papel y/digital. Creo que se llama agrafia, o también afasia (porque naturalmente infecta el lenguaje oral), y alcanza unas cotas altísimas. Como el lenguaje sirve para formular el pensamiento, el futuro no pinta nada bien. La parte más deprimente es lo de las  encuestas callejeras. Es un padecimiento escuchar los esfuerzos ímprobos del personal por articular una frase coherente, con sujeto, verbo y predicado, y no hablo sólo de los más jóvenes, sino de los adultos también. Los que lo consiguen pasan ante los demás por profesores, o todavía más…  

 

Soy muy pesada; muchas veces he puesto ejemplos aquí de la práctica desaparición de los relativos para construir frases compuestas. Como la gente no sabe usarlos, o bien los sustituye por una frase enlazada a capón, o los arroja sobre el texto, como quien duda de la ubicación correcta pero sospecha que por ahí debe colocar uno; como un labrador que va arrojando semillas a medida que anda. Los pobre relativos caen donde pueden, con el resultado sabido. Eso mismo se hace con las comas: haberlas haylas, pero que me maten si sé dónde hay que ponerlas; solución, voy a poner unas cuantas aquí y allá.

 

A la pobreza léxica se le añade (las desgracias nunca vienen solas) la ignorancia que pretende pasar por sofisticación. Somos un país con un oído fatal para los idiomas, y más todavía la parte considerable de los ciudadanos que han crecido sin escuchar más que un idioma. Quizás por eso, en cuanto pasa por la puerta una palabreja en extranjero, se entienda o no, que eso da igual, la cogemos al vuelo, ¡no vaya a ser que se nos escape y demos la impresión de no ser cosmopolitas!

 

Para no decir superventas decimos bet seler: es un esfuerzo tan grande pronunciar esa maldita s…Ahora tenemos una estupenda novedad ¡foodie! Los/as fudis tendrán algo que ver con la comida, claro. Pero me da igual. Te lo anuncian revistas de la prensa de referencia, a bombo y platillo, como si hubiera llegado papá Noel, o el beaujolais. Y si no lo entiendes, pues…será que no eres cool.

 

Aquí resumo un ejemplo de agrafia que tiene que ver con un familiar mío enfermo en un (flamante) hospital (privado) este verano. Protesté por escrito de la mala calidad de la comida: sequedad, falta de aliño, ausencia de fruta fresca. Pregunté cómo es posible que en este país (enloquecido con los chefs, los concursos de cocina etc. etc.), nadie hubiera conseguido dar a los enfermos una comida decente, cuidada, en proporciones adecuadas. Me contestó por escrito la supervisora del Servicio de Alimentación. Entresaco algunos párrafos (a observar las comas), en los que hasta parece que oímos el ritmo entrecortado de un lenguaje oral defectuoso.

 

“Por supuesto, entiendo su punto de vista;  alimentos como pescados y carnes, independientemente de la dieta que tenga el paciente , así sea , (¿?) como en el caso de su familiar que según usted tiene una dieta sin grasa y s/s (sic)  , ya que hay que hacer una restricción de sal, se pueden utilizar otros condimentos para que el alimento intensifique su sabor. [Alimentos…se pueden]

 

Entiendo también , que su hermano ansiaba la fruta fresca , y le aseguro que se pone cada día , eso sí , a pacientes que no hayan sido intervenidos quirúrgicamente, que además de la dieta que tenía su hermano , no fuese también otro tipo de dieta como dieta blanda….” [En realidad, no hubo más fruta fresca (en verano, en Andalucía) que una pera tan verde que se devolvió por incomible, pero ese no es el tema]. El final de la carta también es ilustrativo:

 

Comparto con usted la idea de qué estoy totalmente de acuerdo con la dieta mediterránea. Gracias a pacientes como usted, nos ayuda a mejorar nuestro servicio de alimentación, teniendo muy en cuenta esos detalles que nos refiere.”

 

Pues eso, una ágrafa con una gran responsabilidad en un hospital donde calculo que se tira a la basura todos los días el 70 por ciento de los alimentos que se sirven a los enfermos.

 

¡Pero lo importante es que mi hermano sobrevivió!

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