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El arte del ajedrez el blog de Amigos del ajedrez


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22 de mayo, 2014

Albert Einstein, ¿pacifista relativo?

 

Albert Einstein nos enseñó que todo es relativo, ¿y eso qué significa? pues los científicos afirman que muy pocos en el mundo sabrían explicar qué es la teoría de la relatividad. Todos sabemos que  realizó algo notable, pero ¿en que consiste realmente su proeza? Casi nadie sabe la respuesta, no obstante, el gran físico, haciendo gala de su ingenio, dio la siguiente definición para que la entendiéramos todos los mortales: "pon la mano en un horno caliente durante un minuto y te parecerá una hora; siéntate al lado de una chica preciosa durante una hora, y te parecerá un minuto: ¡eso es relatividad!". Era un pacifista convencido, hasta el extremo de considerar negativo el carácter competitivo del ajedrez debido a que "alguien tiene que perder", pero veía muchas cualidades en la práctica del juego y no era ni mucho menos mal jugador y en esta partida contra su amigo, colega y padre de la bomba atómica Robert Oppenheimer, demuestra muy buenas aptitudes para el ajedrez y ninguna compasión, aunque hay que advertir que algunos cronistas, atribuyen esta partida a su hijo Hans Albert Einstein.   Veamos la partida:


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Einstein, demostrando conocimientos ajedrecísticos, juega la Apertura Española, también conocida como Ruy López, nombre del clérigo nacido en Zafra (Badajoz) en 1540 que popularizó esta apertura y es considerado por muchos historiadores como el primer campeón del mundo

 3... a6 ¡Sorpresa!. Haciendo este movimiento, Oppenheimer demuestra que está a la altura de su rival, pues movimientos así, son propios a partir de nivel de jugador de club. El asunto está en que el alfil ataca el caballo que defiende el peón de e5, pero el bando negro responde ¡no me asustas! ¡come el caballo y el peón si quieres!

 4.Aa4 Bien, pues el blanco también demuestra que sabe de qué va esto y finalmente, se alcanza una posición conocida con el extenso nombre de Apertura Española (5.Ab5) Defensa Morphy (5... a6)

 4... b5 Este movimiento no es muy frecuente, pero se le atribuye la anécdota de que Bobby Fischer, en su juventud, afirmó que dicho movimiento refutaba ni más ni menos que la ¡Apertura Española!. Dicha afirmación, hacía temblar los cimientos del ajedrez profesional, pero no pasa nada, a la impetuosa juventud todo se le perdona

5.Ab3 Cf6 La "refutación" de Fischer continuaba con 5... Ca5

 6.O-O Cxe4 Oppenheimer demuestra menos picardía que Einstein y captura un peón que sin ser una mala jugada, le va a complicar la partida.

 7.Te1 Esta jugada tampoco es la mejor, pero hay que tener en cuenta que la partida se jugó hace 80 años y que los jugadores no eran ajedrecistas de profesión sino físicos.

 7... d5 8.a4?? Después de un desarrollo tan correcto, no se entiende qué pasó por la cabeza de Einstein para realizar este movimiento.

8... b4 Afortunadamente para él, su rival no responde adecuadamente, pues Oppenheimer, jugando 8... Ac5 conseguía una magnífica posición al atacar con dos piezas el peón de f2

9.d3 Cc5 10.Cxe5 Ce7 11.Df3 f6 Es comprensible el deseo del bando negro de expulsar el amenazante caballo blanco y defenderse del jaque mate en la casilla f7, pero la única posibilidad de defensa era 11... Ae6 que de paso, desarrolla una pieza

12.Dh5+ ¡Caramba!, ¡demasiado rival para Oppenheimer! No se puede negar que Einstein poseía cierta capacidad combinatoria y no da respiro a su rival. Ve claramente que el caballo negro en e7, quedará clavado cuando desaparezca el blanco de e5

12... g6 13. Cxg6 hxg6 14. Dxh8 Cxb3 Con desventaja de material, no es buena política cambiar piezas, pero en cualquier caso, la situación del bando negro ya es desesperada

15.cxb3 Dd6 El rey sin enrocar y la falta de desarrollo, es la causa principal de la desastrosa posición del bando negro y todo comenzó con la "glotona" jugada 6...Cxe4, aunque por sí misma, no era realmente mala

16.Ah6 Einstein incorpora una pieza más al ataque capturando más material. Salvo el error en la jugada 8, poco más se le puede exigir

16... Rd7 Oppenheimer intenta huir del tsunami blanco, pero ningún salvavidas podrá ayudarle

17.Axf8 Ab7 18.Dg7 Te8 19.Cd2 Einstein incorpora otra pieza a la batalla

19... c5 20. Tad1!! ¡Y otra más!, ésta con gran visión combinativa, pues Einstein se está dando cuenta que si desaparecen los peones de d3 y d5, la dama y el rey negro en la columna d, quedarán expuestos a la torre en d1. ¡Magnífica jugada para un aficionado! y difícil de hallar, ya que coloca una torre detrás de un peón propio donde parece que no hace nada de provecho

20... a5 21.Cc4! ¡caballo al ataque!. Es admirable la lógica de la que ha hecho gala Einstein durante la partida. ¡Todas las piezas colaboran a la perfección!: dama, alfil y torre en e1, atacan el caballo; el caballo en c4, ataca a la dama, apoyado indirectamente por la torre en d1 y, por si acaso, su rey bien cubierto con sus peones.  Con seguridad, hubiera sido un magnífico jugador de ajedrez

21... dxc4 Ya no hay jugadas ni medio aceptables. Si se retira la dama, simplemente 22.Txe7

22.dxc4 ahora, ¡también Oppenheimer entiende qué hace la torre blanca en d1!

22... Dxd1 23.Txd1+ Rc8 24.Axe7 y Oppenheimer abandona 1-0. 

 

Se lee en  el libro Cómo la vida imita al ajedrez, de Garry Kasparov: Albert Einstein dio muestras de su enorme ambición cuando dijo que quería prescindir de los meros detalles y conocer las ideas de Dios. Dijo: "Imaginemos que miramos únicamente las cuatro esquinas de un tablero de ajedrez e intentamos entender qué está pasando en la partida. Para tener éxito, debemos contemplar el panorama completo

 

Luis Pérez Agustí

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