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23 de abril, 2019

La entrevista despótica a Rocío Bello

 

Me comprometo a entrevistar a esta tal Rocío Bello (¡en qué hora!), porque resulta que es la autora de una cosa que se estrena esta semana en el Teatro Español titulada Mi película italiana, y a mí las películas italianas me gustan mucho. Como ya sabéis, las entrevistas no son mi fuerte, pero hace un tiempo pensé en inventar un nuevo género periodístico, "la entrevista despótica". Y lo inventé. ¿Que por qué? Pues porque soy un perro y hago las entrevistas como quiero. Así que esta entrevista de hoy también es despótica…


Quedo con Rocío Bello para hablar a través de Facebook; me siento frente a mi ordenador, miro la pantalla por encima del hombro, despóticamente, mientras me escribo con ella…

 

nico.-  Yo estoy listo, ¿estás tú lista para empezar esta entrevista despótica?

 

Rocío Bello.- Sí.

 

n.- Sabes a qué te expones al dejarte entrevistar por nico, ¿verdad? Bueno, tú conoces a nico desde hace mucho… Sabes que no tiene piedad, y etc.

 

RB.- No tiene ni piedad ni vergüenza.

 

n.- Eso es cierto.

 

RB.- Adelante.

 

n.- Primero de todo, joven, ¿de qué va esto que estrenas y qué tiene que ver con las pelis italianas? Porque yo soy fan de las pelis italianas, y espero que queden en buen lugar…

 

RB.- Pues, precisamente por una película italiana que tú (perdona que te tutee) me recomendaste, aparecieron estos personajes. Por Bellisima, de Visconti.

 

Bellisima
Imagen promocional de Bellisima

 

n.- ¡Ooohhh! ¡Esto es todo una sorpresa! Pero voy a guardar las formas, porque esto es una entrevista despótica. ¿Has sacado los personajes de una peli de Visconti y los vais a poner a hablar tú y el director en la sala pequeña del Teatro Español?

 

RB.- He intentado rescatar lo que se siente cuando ves a Anna Magnani con su hijita en la película, una vez le han hecho la prueba en Cinecittà. He buscado personajes reales y los he puesto a dialogar dentro de esa miserable sensación: divertidísimo.

 

n.- Ooohhh… Me encanta, pero seguiré disimulando… (Disimula.) ¿Es la misma sensación que sienten todas las madres de artistas cuando a sus hijos les dan calabazas en los castings? ¿Tu madre iba contigo a los castings? ¿Tú ibas a los castings?

 

RB.- Yo fui a un casting una vez acompañando a unas amigas y me hicieron dar los perfiles esos; allí plantada solo podía pensar en que el aire acondicionado me daba en la coronilla y se me iban a erizar los pezones. Así que no, de castings no sé nada.

 

n.- Ah, entonces escribes desde la imaginación y no desde la autoficción, que es lo que se lleva ahora, la autoficción…

 

RB.- Sigo la corriente. Recuerdo cuando tú hablabas en tu blog de porcentajes… Tanto por ciento de literatura… Tanto por ciento de realidad. Aquí hay un 60-40.

 

N.- Anda, pues yo de eso no me acordaba… ¿Un 60% de literatura y un 40% de realidad?

 

RB.- O al revés, dependiendo de las versiones: piensa que son 8 personajes.

 

n.- ¿Y el director, Salva Bolta, trata de meter también su realidad o se conforma con tu 40 %?

 

RB.- El director fue sensible desde el principio con esa derrota de la Magnani (y esa victoria), y como la soledad es común a todos, creo que se conforma con esa identificación.

 

n.- Ah… ¿Entonces te has llevado bien con el director? ¿Le has permitido que te cambie cosas o has luchado por todas tus palabras?

 

RB.- Le he permitido que cambie todo lo que quiera. Y hemos trabajado juntos en eso. Tengo que decir que ninguna de sus propuestas fue descabellada, es más, alguna creo que ha mejorado la obra. Mi actitud desde el principio fue poner el texto al servicio de la escena y me ha ido bien, a nivel emocional al menos.

 

n.- Ah, vale. Entonces no ha habido sangre... Con el director al menos… Qué decepción. Con las actrices, ¿os habéis peleado mucho? ¿Son rebeldes o dóciles? ¿Alguna más rebelde que otra? ¿Cómo es eso de trabajar con una madre y una hija (Elena y Camila), se peleaban de vez en cuando? ¿Quién ha elegido a las actrices?

 

Elena González Camila Viyuela

Elena González y Camila Viyuela, madre e hija - Fotos de Sergio Parra


RB.- El reparto es cosa del director: otro acierto. A mí me han dado una lección de OFICIO que ni en 8 años de carrera. Son asombrosas, todas. Pero lo peor es que no se han peleado.

 

n.- Ooohhh… Qué gran decepción…

 

RB.- Sí…

n.- En fin... Entonces habrán traído algún bizcocho casero y habrán hecho meriendas juntas… Qué aburrimiento de ensayos.

 

RB.- Bizcocho de harina de avena y espelta… Tú, nico, ¿irás a ver la obra? A lo mejor lloras...

 

n.- ¡Por supuesto que voy a ir! ¡Yo no me pierdo ni una! Pero no, llorar, yo no lloro, que soy un perro muy duro e insensible… Estoy muy contento de que estrenes en el Español… Uy, me estoy poniendo ñoño, espera, que voy a mirar por encima del hombro la pantalla del ordenador, un par de veces, así con desprecio, a ver si se me pasa… Que esto es una entrevista despótica…

 

RB.- Yo también estoy muy contenta y asustada

 

n.- Ya, se me pasó… Otra pregunta... ¿has ido a muchos ensayos?

 

RB.- A bastantes, sí, a los que he podido… A conocer las salas de ensayo del Español. Y hay una muy bonita que parece una pajarera.

 

n.- Ooohhh, pues yo no la conozco… ¿A quién va dirigida Mi película italiana? ¿Por qué la gente tendría que ir a verla en vez de ir al Retiro a llenar el suelo de cáscaras de pipas?

 

Mi película italiana
Rulo Pardo y Teresa Lozano en Mi película italiana

 

RB.- Pues porque es una obra de esas en las que las actrices trabajan muy bien, que habla de cosas que nos pasan a todos, que te ríes y que también dejas de reírte a veces, y para no hablar de la iluminación, o la música, o el vestuario, o el espacio escénico, pues decir que las pipas engordan una barbaridad y las ardillas del Retiro no tiene culpa de nuestras adicciones.

 

n.- Aaahhh, muy ingeniosas respuestas, cierto es... Vamos a alguna pregunta trampa, a ver si también sales airosa… Estrenas en la sala pequeña del Español... (Mirada pérfida.) ¿Crees que alguna vez las obras de autoras vivas como tú se estrenarán en las salas grandes de los teatros públicos o que estas seguirán siendo destinadas a adaptaciones de novelas? Mrs. Dalloway, El idiota, Los hermanos Karamazov, Insolación, Doña Perfecta...

 

RB.- La idea sería que las autoras vivas adaptásemos novelas. Pero nos dedicamos a otras cosas. (Ríe.)

 

n.- Afortunadamente os dedicáis a escribir obras nuevas, y no adaptaciones de novelas.

 

RB.- Yo adaptaría Manolito on the road.

 

n.- Ooohhh… ¡Esa me encanta! ¿Va a ir Elvira Lindo a ver tu película italiana? ¿La invitamos?

 

RB.- Que venga y que traiga Tinto de verano.

 

n.- Vale, la invitamos.

 

RB.- Una de las cosas que más nerviosa me pone es eso de ser autora viva estrenando: soy una animal en peligro de extinción.

 

n.- ¡No es para tanto! ¡Hay más! ¡De vez en cuando aparece alguna! ¿Qué planes teatrales tienes próximamente?

 

RB.- En mayo tenemos una función para programadores de Atlántida, una producción de Los Bárbaros. Y en junio, dentro del ciclo Una mirada diferente del CDN, participo en El más frío de los monstruos fríos, un proyecto de Montse Ortiz.

 

n.- Ooohhh, estás en racha. Abril, mayo, junio… Pues en julio podrías comprar lotería…

 

RB.- En julio he pensado apuntarme a las oposiciones de astronauta.

 

n.- Según vas, te las sacas seguro. ¿Cómo ves el futuro teatral de tu ciudad?

 

RB.- Pues regulín, regulán… Confío en que se apueste por sacar textos como el mío de los cajones, y cuando digo textos, digo textos, proyectos, compañías, etc. Creo que de otra manera no habrá nada que contar. También confío en que los responsables de los teatros públicos piensen igual. Cuando digo 'confío' quiero decir 'espero'.

 

n.- Yo creo que por ahora no piensan igual, por lo que se ve, están programando novelas en las salas grandes, y a los textos nuevos les dan las salas pequeñas y pocos días. Mójate y dime una producción española de esta temporada que te haya gustado mucho y una que no te haya gustado nada.

 

RB.- La semana pasada vi Lo pequeño, de Cris Blanco, Jorge Dutor y Guillem de Palol en La casa encendida y recordé por qué amo el teatro.

 

n.- Ah… ¿Y la que no te ha gustado?

 

RB.- En cuanto a lo que no me ha gustado nada... no sé... creo que no era española

 

n.- Bueno, no insistiré, entonces...

 

RB.- de todo sacamos algo, ¿no?, incluso la disconformidad después

 

n.- Estamos llegando al fin, solo 3 cuestiones más…

 

RB.- Vale, acepto.

 

n.- Te doy una última oportunidad de decir algo al director de tu función, Salva Bolta, algo que aún no te hayas atrevido a decirle y que le quieras decir a través de El gallinero.

 

RB.- Salva, tienes estilazo. Vistes genial, tienes unas gafas muy modernas y tu nivel de energía convierte a las personas como yo en simples pelusas de ombligo. Quizá por todo eso haces tan bien tu trabajo..

 

n.- Oooohhh, veo cómo esta entrevista despótica se convierte en una colección de piropos. ¿Y a las actrices, al actor y al resto del equipo, tienes algo que decirles?

 

RB.- Que espero que a partir de ahora, cada vez que coman pollo relleno, se acuerden de mí.

 

n.- Ah, esa me gusta porque no es un piropo... Y por último, ¿tienes algún consejo que dar a una dramaturga que aún no esté en racha, como estás tú? Algo que la anime…

 

RB.- Pues que escriba, que escriba, que escriba; esta oportunidad surgió en el premio Born, y no ganó. Y también, que no es necesario esperar a que sucedan cosas, que también hay que armar proyectos y partirse los lomos…

 

n.- Vale, no le digas más cosas, a ver si la que va a estar en racha a partir de ahora va a ser ella, con tanto consejo. Gracias, hemos llegado al final de esta entrevista despótica, veo que has tenido respuestas inteligentes para todo, justo lo que esperaba... Y yo, espero haber sido lo suficientemente despótico.

 

RB.- Desde luego: tan despótico como un pincho de tortilla.

 

n.- No sé muy bien cómo tomarme eso… En fin… Iré a ver tu película italiana el día del estreno y te demostraré todo mi gran despotismo en los aplausos.

 

RB.- Solo te pido, que si me hacen salir a saludar y tropiezo en el borde del escenario, hagas como si no hubiese pasado nada.

 

n.- Vale, eso lo prometo, ni siquiera me reiré, me limitaré a mirarte por encima del hombro.

 

RB.- jajajaja

 

Aquí tuve que poner orden, porque en una entrevista despótica tengo yo la última palabra… Estaría bueno.

 

n.- Fin. 

 

@nico_guau

 

Mi película italiana, de Rocío Bello
con Elena González, Teresa Lozano, Vicky Luengo, Mona Martínez, Nerea Moreno, Inma Nieto, Camila Viyuela y Rulo Pardo
Dirección: Salva Bolta
desde el 25 de abril al 26 de mayo de 2019 en el Teatro Español  

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