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El Gallinero el blog de El Gallinero


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31 de diciembre, 2017

Resumen teatral de 2017 (IV)

 

(Aquí se pueden leer los capítulos anteriores: primera parte, segunda parte y tercera parte.)

 

Viva el matadero

Servilleta hallada por azar en el Matadero, en octubre de 2017

 

Y continuamos con nuestro resumen del año...

 

OCTUBRE. Este mes que parece tan anodino, en que empiezan las clases, las rutinas, el frío (no este año, pues en 2017 el frío nos asaltó ya en noviembre) nos deparaba muchas sorpresas, como la llegada a la sala grande del Fernán Gómez de la compañía Kulunka, con las maravillosas André y Dorine y Solitudes. Es cierto que antes habían estado en ese teatro, pero sólo con André y Dorine en la sala pequeña, así que este prometía ser uno de los grandes acontecimientos de comienzos de temporada, una compañía que llena teatros por todo el mundo, con semanas de antelación, y que en Madrid sólo la habíamos tenido en lugares mínimos. Así que preparamos los pañuelos, y allá que nos fuimos, a llorar ambas funciones. En la sala pequeña del mismo teatro se pudo ver un sentido homenaje a Boris Vian, en un montaje de hace ya muchos años: Cabaré de caricia y puntapié, con dos actores que nos provocaron muchas risas: Carmen Barrantes y Jorge Usón.

 

Solitudes

Solitudes, de Kulunka Teatro,
que volverá al Fernán Gómez en febrero de 2018

 

Mientras tanto, en el Teatro Calderón se estrenaba La familia Addams, cuyo vídeo promocional en que los protagonistas recorren la calle Atocha y llegan hasta la plaza mayor es muy ingenioso.

 

En el CDN tuvimos tres citas, la primera de ellas una lectura dramatizada, un lunes en el María Guerrero, de un texto de Buero Vallejo, Un soñador para un pueblo, con un extenso reparto. La segunda cita fue en el thriller de los tomates asesinos, o Dentro de la tierra, en el Valle Inclán, con una impresionante escenografía de Monica Boromello, que introdujo a los espectadores en el interior de un invernadero de la huerta almeriense. Debo confesar que aquella obra me aburrió, porque creo que no la entendí. La tercera visita del mes al CDN fue para ver Bodas de sangre en el María Guerrero, que supuso un antes y un después en mi relación con los directores de escena y con la lógica interna de los conflictos teatrales; no puedo enumerar aquí todo lo que pienso de ese montaje, porque entonces no llegaríamos a finales de octubre.

 

Fuimos al Canal a la sala verde a ver una muy divertida versión de ¡Ay, Carmela!, también con una efectiva escenografía de Boromello (quien, por cierto, juega a llamarme "pordiosero" en la puerta de los teatros cuando me ve sin entrada, pero eso ya lo contaré otro día…) Y disfrutamos en la sala negra con Daniel Abreu y su último montaje, La desnudez.  

 

 La desnudez

Imagen promocional de La desnudez

 

El caso Matadero seguía abierto, como se puede ver en el pleno del Ayuntamiento, en que a Getsemaní de San Marcos sus contrincantes políticas (que afirman ser asiduas del antiguo Matadero, aunque cuando hablan te das cuenta de que no fueron nunca) le restriegan por la cara los tuits que sobre las "artes vivas", el "teatro teatro", el "teatro de texto" y otras lindezas, se escribieron en marzo al presentarse la programación de Mateo Feijóo. Por cierto, tras aquella caldeada presentación de marzo, se decidió hacer la de la temporada 2017/18 a puerta cerrada, quizá para evitar "reventadores". Pero, a lo que íbamos… Este mes de octubre hemos visto en Matadero a una mujer muy graciosa y alta, Úrsula Martínez, con Free Admission, que nos gustó mucho, pero lo que de verdad nos hizo tremendamente felices fue que se programaran allí dos montajes de la compañía gallega Matarile, y las gallinas (o al menos yo, que soy mitad gallina y mitad perro), íbamos gritando por las esquinas "¡Viva el Mataderooooo!" Un fin de semana vimos Antes de la metralla, y al siguiente Circo de pulgas, y charlamos con los creadores de la compañía, Ana Vallés y Baltasar Patiño, y vimos por allí sobrevolando (sobre todo en Antes de la metralla) la sombra del señor Henríquez. En esta función se reflexionaba sobre el arte y el teatro contemporáneo, entre otras cosas, y había (entre otros muchos) un investigador y crítico en escena, Eduardo Pérez Rasilla… Tras ver Antes de la metralla encontramos esta servilleta por el suelo de la sala:

 

Quiero ser matarile de mayor

Servilleta que hallamos en Matadero

 

También vimos un entrañable espectáculo de teatro gestual llamado Viejos, que estuvo solamente dos días en el Teatro del Barrio. Y a la Abadía, en el Festival de Otoñó, llegó una compañía argentina, la de Mauricio Kartun, con Terrenal. Pequeño misterio ácrata, una revisión del mito de Caín y Abel en clave de humor.

 

En teatros comerciales vimos Después del ensayo, de Ingmar Bergman, en el Infanta Isabel, en que un director de escena se enfrentaba a sus fantasmas; y también asistimos a una función en el Marquina, la versión femenina de un texto estrenado hace veinte años, El florido pensil, en que nos entró un ataque de risa con la inspectora (una maravillosa Esperanza Elipe).

 

En dos plazas madrileñas, con motivo del hermanamiento de Madrid y París, escuchamos Urbaphonix, en que la compañía francesa Décor Sonore hacía música con objetos de la calle: rejas, papeleras, bancos, cordones de zapatillas de viandantes…

 

Décor Sonor

Décor Sonore en la Plaza de Santa Ana
haciendo música con la bicicleta de uno que pasaba por alllí

 

Por cierto, se nos olvidaba, vimos otra función en el CDN, Espía a una mujer que se mata una versión de Daniel Veronesa a partir de Tío Vania, con pocos personajes. Otra versión con también pocos personajes estaba en cartel por las mismas fechas en el Fernán Gómez, titulada Vania, pero no llegamos a verla por enfermedad de un actor. Y en noviembre se estrenaría la tercera versión del mismo texto de Chéjov en el Canal

 

Y algo que no podemos olvidar es que se convocaron las famosas y polémicas ayudas del Ayuntamiento de Madrid, a las que muchísima gente se presentó, pidiendo ayuda para un montaje teatral, un curso, un ciclo, una instalación… El Ayuntamiento en octubre sembró esperanza en muchos teatreros y un par de meses más tarde se vio que… Bueno, eso cuando llegue diciembre.

 

 

NOVIEMBRE. El mes estuvo surtidito de montajes extranjeros; vamos a listar los que recordamos haber visto:

 

            - Una obra medida musicalmente en cada réplica, Rabiosa melancolía, dentro de la Semana Uruguaya organizada por el Teatro Español, que se componía de dos obras, un concierto y lecturas dramatizadas.

 

            - Mendoza, fantástica versión de Macbeth de los mexicanos Los Colochos, con resoluciones escénicas de una gran maestría, dentro del Festival de Otoño a Primavera, en el Canal.

 

Mendoza

Foto promocional de Mendoza

 

            - La verità, en el Canal, un montaje visual de circo algo flojo, ensamblado alrededor de la subasta de un telón pintado por Dalí.

 

            - Circo de sastre, en el Matadero, montaje japonés de gran impacto visual con músicos y un sastre que les hacía trajes en directo a los músicos. (Por cierto, el día que fuimos a verlo, allí, en Matadero, ese sitio al que, según los periódicos, no va nadie, estaba lleno y había decenas de personas tratando de conseguir una entrada.)

 

Circo de sastre

Circo de sastre en el Matadero

 

            - Otra que también nos gustó mucho, Democracia, en el Valle Inclán, dentro del ciclo Una mirada al mundo, de una compañía rusa que había venido ya a Madrid hace años. 

 

            - Out of Context. For Pina, dentro de la programación Rigola-Álvarez Simó en el Canal, por la compañía de Alain Platel.

 

            - Missing, en el Festival de Otoño en el Canal, montaje un poco aburrido de una compañía inglesa, en que una inglesa que cantaba flamenco tenía una hija aficionada al flamenco. Supongo que en cualquier otro país, este aspecto del flamenco da el pego, pero en España…

 

            - Rain, también dentro del Festival de Otoño en el Canal, hipnótico montaje de la compañía de Anna Teresa de Keersmaeker.

 

Supongo que algún otro evento proveniente del extranjero en noviembre se me habrá escapado. Pero lo que sí es cierto es que hubo a veces hasta tres de estos montajes en la misma semana, y las salas no estaban llenas. No sé si alguno de ellos llegó a agotar entradas... Teniendo en cuenta que el público normal no puede ir al teatro tantas veces al mes, quizá es demasiado, quizá sea mejor dosificarlos, darnos un par de ellos al mes… O quizá no hay tanto público aún que esté dispuesto a ver montajes extranjeros como para ir dos días seguidos…  

 

En salas pequeñas vimos a la graciosa Gloria Albalate en A la Gloria de Lavapiés, una modestita y correcta El viento hace la veleta, de un autor alemán, y el emocionante encuentro entre el ayudante de dirección y la actriz poco experimentada en La escena nº 12, todas en Nave 73. También el descarado musical Mueblofilia, en el nuevo Café Berlín. Un tercer lugar, de Denise Despeyroux, se estrenó en la sala pequeña del Español, y nos trajo una bellísima y triste historia de amor (de las tres que muestra), la de la pareja que se conoce en la Sala Kubik, de la que nos hubiera gustado más desarrollo, y quizá algo menos de las otras dos historias. La dama boba, una acelerada versión dirigida por Alfredo Sanzol para la sección joven de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, se estrenó en la sala pequeña del Teatro de la Comedia; nos reímos mucho, y confirmamos que nos suelen gustar mucho más las funciones de la Compañía Joven del Clásico que las de la Compañía No Joven. Y no podemos dejar de mencionar dos muy buenos monólogos, La noche justo antes de los bosques, dirigida por César Barló en La Puerta Estrecha, y Kohlhaas, texto de un actor y recopilador de la narración oral italiana, interpretado por otro actor italiano, en español, en Arte & Desmayo.

 

La noche justo antes de los bosques

Jose Gonçalo Pais en La noche justo antes de los bosques

 

Entre los montajes grandes, vimos la resultona entre los adolescentes La edad de la ira, de la Joven Compañía en el Conde Duque. También Dos nuevos entremeses, "nunca representados", producción de la Abadía con actores jóvenes, muy buena energía en escena, y un momento boda memorable. Tebas Land llegó a Madrid, al Pavón, tras haber hecho algunas funciones fuera, con gran éxito; su autor, Sergio Blanco, se va a poner de moda en los teatros madrileños en 2018. Y también nos sentamos a ver Troyanas, la segunda coproducción del año del Teatro Español con la misma compañía privada, qué de dinero invertido en el montaje y qué poco entendimos.

 

Y celebramos un cumpleaños teatral importante, el cumpleaños de Lope de Vega, el 25 de noviembre, que Carpetania Madrid festeja cada año con una visita guiada por el Madrid de Lope.

 

Casa de Lope de Vega

El cumpleaños de Lope pasa por la casa de Lope de Vega


Y bien… Creías que acabaríamos hoy… Pues no, el mes de diciembre es muy reciente como para escribirlo ahora, dejémoslo para más adelante, junto con nuestras conclusiones…

 

Continuará…

 

@nico_guau

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