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Cinesporas en el blogo aerostático el blog de Federico Volpini


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26 de octubre, 2015

Los mástiles del día

 

El mar y el cielo se ven igual de azules. Y en la distancia parece que se unen. Al revés: distancia es perspectiva. Transcurrida la cosa, ves la cosa. Mientras pasa, la cosa se te impone. Pasó Sitges. Y los impedimentos estorbaron dar cuenta de Sitges día a día, ordenador que falla, virus: normal, es Sitges; y es en Sitges donde las epidemias campan a sus anchas. El contagio. Los zombies. Hombres lobo. Vampiros. Distopías. La enfermedad del tiempo, que es que pasa y vas subido en él: no te das cuenta. Nueve días de Sitges.

 

 

 

RETROSPECTIVA SITGES

 

Primer día (viernes 9 de octubre)


Pinchados en el cielo los mástiles, los barcos esperan para entrar en el cine. Sólo les dejan pasar a la pantalla. Primer día de Sitges. El terror viene con la mañana. No sabes lo que el día te depara y es un río que tienes que cruzar. No hay más remedio. El día que nos saca de la cama y que, con suerte, nos volverá a meter en ella por la noche. El eterno retorno que es la vida, en la que todo se parece a sí mismo. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Cama, todas las camas. Una película, todas las películas.

 

Inauguramos bruja.

 

‘Debra kadabra’

 

Quien más, quien menos, todos alumbramos el mal en las entrañas. Escondido. Para que pueda haber cine de terror. Sales a la pantalla y el espectador dice: “¡Ésa es la sádica! ¡Aquélla, la vampira!” Por la cara. En el cine de miedo, la gente disimula. Si la gente se mostrara como es, se quedarían solas las películas. Que es lo que pasa hoy: la gente no va al cine. Pero esto no sucede por vernos en la pantalla como somos: mala gente. Pasa porque la gente se parece más y más a sí misma y sólo se interesa en lo que es exactamente como ella, hasta el extremo de que la gente suele quedarse en casa, que es donde están más seguros de encontrarse. Fuera hay gente y hay gente que no es uno. Eso te hace pensar. La educación, la escuela, en España se cifra en que esto no suceda. Se estudia en el colegio para ser coliflor. Y en el cine: gente desconocida.

 

‘THE WITCH’

 

‘La Bruja’. Robert Eggers. Inaugurando Sitges en un vuelo de escobas y barreños. Ésa es la maldición de cada bruja: sale del aquelarre, cierra su horario laboral (nocturno), ficha; y por el día  se pone a hacer las camas, barrer, lavar la ropa, preparar la comida y limpiarles los mocos a los niños. Hay brujas que se hacen brujas para escapar de casa. Inútilmente. Una cosa es ser bruja y otra no cuidar de la familia.

 

Al principio de ‘The Witch’ unos indios se vuelven para mirar con curiosidad a la familia que ha sido desterrada. Parece Dreyer. Hubiese querido ver esa película. De ahí y hasta el final, el padre corta leña. Mucha leña. Por la leña se da un túnel del tiempo que va a llevarnos de ‘The Witch’, este primer día de Sitges, pasando por ‘Maggie’ el lunes 12, hasta llegar al otro lado del Festival, en la clausura, con ‘Into the Forest’. Corredores, pasadizos del tiempo, que conectan unas películas con otras, habrá varios en Sitges: vocaciones, instrumentos musicales…

 

‘The Witch’. Salvo, quizás, las últimas escenas de vuelo sin motor, sustos, tensión y humor en esa leña que se apila.

 

‘ABSOLUTELY ANYTHING’

 

‘Absolutely Anything’, de  Terry Jones. ¿Merece el ser humano estar sobre la Tierra? Es más: ¿merece la Tierra seguir siendo? Parroquianos del bar de ‘La guerra de las galaxias’ se preguntan sobre el sentido de la vida. La vida de los otros. Prueba del algodón: concederle a un ser humano elegido al azar todos sus deseos. Simon Pegg, que empieza a autoparodiarse. Humor gamberro, con hallazgos y excesos.

 

PACO CABEZAS: MASTER CLASS

 

‘Mr Right’ y la danza: ‘Into the Forest’, ‘Victoria’, ‘Baahubali: the Beginnings’. Habría que montar, con Sitges, una banda. Virtuosismo en la voz para el saber estar, ‘Green Room’, ataque de guitarra, ‘The Devil’s Candy’, piano, ‘Victoria’: aquí, el uso de cuchillos, instrumento muy útil cuando no desafina. Y la mujer que se descubre a sí misma: ‘The Witch’, ‘Victoria’, ‘The Assassin’. Agujeros de gusano y, de repente, estás en otro sitio.

 

‘Mr. Right’, de Paco Cabezas.

 

Bailarín asesino cambia el sentido de su vida. Hay, también, vocaciones contagiosas. Eso pretende, por ejemplo, la Iglesia, cuando lleva la religión a los colegios. A veces no funciona. A veces un colegio religioso te cura de creencias, Voltaire. Y es mejor ir.

 

Como el de las creencias religiosas es otro de los túneles de Sitges, leña, música, autodescubrimiento, volveremos sobre ello.

 

Por de pronto, ‘Mr. Right’, que es en sí él el Antiguo Testamento: la ira de la justicia. Y manual de autoayuda: lo que cuesta librarse de los hábitos. El hábito hace a Sitges. Con la propuesta más divertida de este día volvemos a la cama, donde nos esperan el descanso y el sueño.

 

El mar y el cielo, en Sitges, se ven igual de negros.

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