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Malabo el blog de Juan Tomás Ávila Laurel


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23 de mayo, 2019

Guinea Ecuatorial: impasible, imposible, hacia el ismo

 

En el país en el que campea por sus fueros el general-presidente Obiang nos hemos dormido tanto, nos hemos aflojado tanto que nos hemos quedado sin palabras. Y es que no hay nada sobre nuestro país del que no hemos hecho un intento de sacar punta. Pero estamos peor: nada cambió, salvo los millones que pasaron por las manos de los que mandan, dinero en metálico que regalaron por doquier. Creemos que todos los guineanos de cierta edad debimos espabilarnos a mediados de los 90, cuando se empezó a hablar de multipartidismo. Con las reacciones de Obiang, inmortalizadas con el famoso y gráfico ¡Ojo con las ideas importadas!, debimos insistir y conseguir que el polígamo señor volviera a sus cuarteles y que le pagáramos por los servicios prestados, si es que había cuentas con él que saldar. Pero teníamos las mejillas todavía calientes, y fue lo de menos, porque obviaremos las espaldas abiertas, y las vimos, de reos acusados de haber mentado al único milagro que fue de Guinea Ecuatorial, y sin comillas. Este recuerdo del mal trago que supuso la tiranía de Macías, escoltado por Obiang, hay que recordarlo, hizo que no pudiéramos hacer nada cuando este empezó a abrir sus ojos para meternos susto.

 

Y lo peor para Guinea fue que Obiang era todavía muy joven cuando asaltó el poder. Un verdadero golpe en nuestra linea de flotación. Sorteó las débiles embestidas de algunas potencias, dejó caer millones a los que más incordiaban, mató a alguno y hoy le tenemos entre algodones. Es ley de vida. Pero hemos hablado del ismo porque pese a sus manifiestas limitaciones, hay recambio en remojo y aunque muchos de aquellos adultos impasibles creían que Teodorín Nguema no podría subir, el hecho recurrente de delfines idiotas aupados el poder está tan normalizado que si ocurriera sería un verdadero desafío para los que decían que aquello no podía ocurrir. ¿Qué harán para evitar que en serio se empiece a hablar en Guinea de Nguemismo, y porque hemos pasado a la siguiente generación sin que nadie levante la mano? Es probable que ocurra, como fue normal en Togo, siendo normal en Gabón, bendecido por esta inmundicia que se practica en todos los países del orbe comunista, Cuba, Korea, Rusia, y otra vez Cuba.

 

Bien. ¿Cómo creemos que se podía tomar la senda de la legalidad y de la justicia en Guinea? Quitándose los trajes y las fórmulas vanas de cortesía política y poniéndose el mono de trabajo. Hay más de una decena de guineanos interesados en subirse al poder cuando Constancia deje de ser capaz de sostener al marido y al hijo. Hay decenas de vagos trajeados que reclaman una mejor posición en la lucha por la…, y no hemos hecho nada todavía. Con esta creencia en el cuerpo, y en la hueca cabeza, va a ser imposible decir a todos que depongan su actitud y que lo primero de lo primero es convertir lo imposible en posible. Es imposible que la dictadura se disuelva por sí misma. Es posible, mediante desafío persistente, conseguir que haya un espacio común donde hablar de la transición. Pero con el mono de trabajo puesto. Y cierto, imposible hablar de desafío sin mencionar los peligros a los que nos enfrentaríamos. Lo que está pasando ahora es que cualquier mindundi de cualquier extracto puede proclamarse líder y esperar que sus seguidores, o su familia, alaben su posición hasta auparlo, por la gracia de Dieu, a la silla. ¿Sería repetitivo decir que esto es imposible? Porque está escrito que para salvarse, o ir al cielo, no basta decir Señor, Señor. Pero los guineanos, con meninges endurecidas por la esclavitud y el colonialismo, o por las ganas de vivir del cuento, o sea, del poder, no captan nada. Y con tanto “líder”, es imposible que la población, que sufre en carne las consecuencias de 40 años de ignorancia de oro puro, vaya a hacer lo que los trajeados no hacen.

 

Ya lo hemos dicho todo. Ahora tenemos que recordar algunas formas de ser de los guineanos para que se sepa de quiénes estamos hablando:

 

—Sobreviven de la caza y de la agricultura de recolección. Cultivan poco y pescan poco. Saben lo que es la ganadería, pero no tienen técnicas ni voluntad.

—Se creen muy, muy elegantes y en un jueves, y de día, puedes ver por la calle a gente con pajarita.

—Son amantes de los coches llamativos, pero entienden que no tener agua potable es una minucia.

—No saben de qué se enferma o se muere un ser humano y no tienen hospitales públicos, apenas.

—En su país de juguete no tienen un sistema de salud y es como un gran sálvese quien pueda. De hecho, pueden morir de cualquier cosa teniendo millones de euros en casa, en su casa. Sin hacer cálculos, y a juzgar por la cantidad de gente que vemos morir, podemos decir que su esperanza de vida es de cincuenta años.

—Creen en Dios, en Jehová, en los sacerdotes y en los pastores, a los que dan dinero.

—No dan mucha importancia a la educación, así que está demostrado que durante su larga estancia en el poder, Obiang ha construido más cuarteles que escuelas.

—Son patriotas, siendo del poder o aspirantes a saltar a la silla cuando lo que no quieren hacer se produzca de milagro. Entonces creen que Guinea es grande y no hay que dividirla ni ofenderla. Se quedan pasmados, o sea, sin caminar, cuando suben la bandera del juguete de su país. Quien no se queda quieto puede recibir bofetadas y pagar multas. Eso ahora. En tiempo de Macías acabarías en Blay Beach. Todos los que tenemos cierta edad lo hemos vivido.

—Si no fuera por los supermercados de los europeos, o libaneses, tendrían poca comida y todo se compraría en mercados llenos de suciedad. Eso no les parece importar.

—Dicen que están contra la colonización.

 

Este es el terreno en que se abonará el ismo que crecerá como hongo si seguimos esperando que alguna potencia, o alguna potencia colonial antigua, nos dé unos euros por hacer la oposición al que está en el poder, a su mujer, a su hijo y sus otros hijos y hermanos.

 

(Hay cierto señor que se extrañó que como norma, usáramos el plural de modestia para hablar en un tono que quizá perciba muy personal. Por ser quien es, tiene que leer más para conocer el abc de las redacciones.)

 

Lamentamos no tener buenas noticias que dar de Guinea Ecuatorial.

 

Barcelona, 23 de mayo de 2019

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