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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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30 de junio, 2018

De mi diario : Semana 26 / 2018

 

Weiß/Colonia, 24.6.

En el cuaderno de esquelas fúnebres del diario, hoy una con un hermoso epígrafe de Hölderlin:   «A lo largo de milenios / recorrería las estrellas, / me vestiría de todas las formas, / en todos los idiomas de la vida, / para volver a encontrarte».

 

Olga, después de leer mi diario, me escribe desde Montevideo acerca de la gran sorpresa de su médico cuando le dijo que no era problema el partir las pastillas porque tenìa un aparatito para cortarlas, “el Tablettenteiler”: «Él nunca había visto uno, se lo regalé, me dijo: "Señora, traiga una valija llena, los vende en la puerta del sanatorio y desquita el pasaje”». Imagino que eso de “desquitar el pasaje” es una forma local de decir que con la venta amortizaría lo invertido en el ticket de ida y vuelta en avión, pero no deja de ser una curiosa forma de decirlo.

 

Veo los partidos de antier Brasil vs. Costa Rica y este mediodía Inglaterra vs. Panamá como si fuesen pelis de Tom & Jerry, sólo que lo común en estos casos es que sea Tom quien gana. Pero qué alegría ver cómo celebraron los panameños su primer gol en un Mundial. Parecía como si estuvieran festejando la apertura de un nuevo Canal.

 

Weiß/Colonia, 25.6.

3:00 am : Acabo de ver una peli que no pasó por los cines, fue directamente a la venta en DVD, Unthinkable [Amenazados en la versión española, en vez de Impensable, que a la par que título es una coartada: “¡Estas cosas son impensables en los USA!”] Me ha hecho recordar la novela de Sinclair Lewis It Can’t Happen Here [Esto no puede suceder aquí]. Pero lo impensable y lo que no puede pasar en los USA, se practica y sucede allí: Guantánamo y the fake president son una buena prueba de ello.

 

En la Sala Torquemada reencuentro con Markus, el fisioterapeuta que habla español y que ha estado un mes entre vacaciones y enfermo. Es un chico tan simpático que me hace soportar mejor la tanda de ejercicios, aunque renuncio a hacer el último porque me siento agotado.

 

España vs. Marruecos. En los primeros diez minutos temí que la cancha se convirtiese en una remake de las guerras del primer tercio del siglo XX. Hasta temí ver aparecer a la Legión. Pero los ánimos se fueron calmando, y lo mejor del partido fue ver al final cómo los jugadores de ambos onces se abrazaban, no en vano varios de ellos son compañeros de equipo en España.

 

Weiß/Colonia, 26.6.

En La Modicana, hoy, con Marta, quien además tiene la gentileza de invitarnos. Y desde luego que el tema ritornello de la plática tan sido las elecciones del domingo 8. Le cito un tuit de @JorgeLanda, en mi The Twitter’s Digest de ayer lunes: «Sólo faltan 8 días para que sólo falten 5 meses para que sólo falten 6 años de presidencia de uno de estos tipos». Es como para morirse de risa, y echarse a temblar después de haber reído. Puro humor negro mexicano.

 

Recibimos ayer una tarjeta firmada por Barbara [sic] y después de pensarlo un rato llegamos a la conclusión de que debía de ser Bärbel, a quien dejamos de ver poco después de que ella abandonase su puesto en nuestra redacción y a quien no vemos desde ± 1971. Hace un par de semanas vimos en el diario la esquela fúnebre de su padre, y por su apellido supimos que la madrina de Rebeca, nuestra Bärbel, se había casado tomando el apellido de su esposo y le enviamos nuestro pésame por correo, a la dirección que constaba en la esquela. Como en la tarjeta figuraba un # de celular he llamado a él y era Bärbel, en efecto, para nosotros será siempre Bärbel. Hablamos un largo rato, son casi 50 años sin vernos, creo que los dos nos hemos alegrado mucho de reanudar este contacto. Cuando le digo que ahora soy un gordo que pesa 110 k me dice que no se lo puede creer, que me va a mandar una foto donde estamos los dos, bailando, y yo soy una especie de raya en el aire. Ay, qué tiempos aquellos...

 

La semana pasada, cuando hablé acá de Cinco veces dos, se me olvidó comentar una interviú con François Ozon, el director, donde el reportero le preguntaba por qué empezó a rodar y después paró durante cinco meses hasta que retomó el rodaje del resto de las secciones. Y Ozon  le contesta algo que me dejó perplejo: «Es un lujo, algo que me podía permitir. Empiezas a trabajar, paras, trabajas un poco más en lo que ya has empezado a rodar, haces cortes en lo que ya tienes y sigues rodando. Es un método muy bueno y con esta película era el más apropiado, ya que escribí las tres primeras partes muy deprisa, después me quedé bloqueado, de manera especial en el primer encuentro. Cuando rodé la primera parte tenía la idea de que cuando se conocieran, Marion estaría llorando por su novio. Pero poner algo así al final cambiaría la forma de ver toda la película. Tomándome ese descanso en el rodaje pude evitar ese tipo de soluciones fáciles que el guión tenía, a la misma vez que daba tiempo a los actores a cambiar físicamente para que parecieran más jóvenes». ¡Alto ahí!, me dije. La peli narra la historia al revés, empezando por el final y acabando con el principio. Pero con independecia de ello, si se interrumpe el rodaje durante cinco meses, en la gran puta vida van a parecer más jóvenes los actores cuando se reanude el rodaje. O bien es que se trata de una lógica cartesiana, francesa: Sigo viviendo, luego rejuvenezco. Merde alors!

 

Weiß/Colonia, 27.6.

Esta mañana, en la primera plana del diario, un cuadro sinóptico harto concienzudo de cómo Alemania podría llegar a los octavos de final esta tarde. Se analizaban 22 posibles resultados de ambos encuentros, Alemania vs. Corea del Sur y México vs. Suecia, desde ganar por 1:0 a perder por 2:3, lo que significaba 484 posibilidades, de las que sólo 240 (evtl. 243, si hubiese que aplicar la norma del fair play), le daban la chance al que ya es, ahora, ex campeón mundial. Pero, eso sí, la constelación según la cual Suecia vencería por 3:0 a México, y Corea por 2:0 a Alemania, y Alemania quedaría eliminada en la fase clasificatoria, como Francia en el 2002, Italia en el 2010 y España en el 2014, creo que ningún alemán, empezando por los 23 jugadores de la selección y el equipo técnico, se la pudo imaginar ni en sus peores pesadillas. Han perdido y eso no es lo peor, sino que han merecido perder. Este partido clave lo han jugado con miedo de perder, y es sabido lo que dijo don Antonio en sus “Proverbios y cantares: «Cuatro cosas tiene el hombre / que no sirven en la mar: / ancla, gobernalle y remos, / y miedo de naufragar».

 

He estado repasando mi diario del año 2014, cuando el Mundial en Brasil, y así rescaté el paso de Laetitia por esta casa, donde ella y yo vimos el partido Alemania vs. Ghana, que terminó en un empate, tal vez porque la Leti torçía por Ghana y yo por Alemania y los dos equipos no nos quisieron hacer un feo a ninguno de los dos. Luego de irse la Leti, “mi sub” (como la llamo), llegó Rolando y con él vi el resto del Mundial, hasta la final y el 1:0 de Götze a la Argentina, en el alargue. Esta vuelta, en vez de un alargue, lo que le ha tocado a Alemania es un acorte.

 

Weiß/Colonia, 28.6.

1:35 pm : Se me ocurre, mientras escucho por los auriculares a Gardel convirtiendo tantas enes en otras tantas eres («la vertanita de mi calle de arrabal»), que de repente me puedo morir en el silencio aséptico de una clínica, y mi instinto de conservación se rebela, quiero morir oyendo cantar a Gardel, o a Jacques Brel, o la 7.ª de Beethoven, o el vals de Shostakovich. Oremus.

 

Nueva sesión de fisioterapia en la Sala Torquemada, de nuevo con Markus. Todo el tiempo me lo paso pensando si continuar o no continuar con estas sesiones, de las que me quedan tres. Lo que pasa es que me falta la convicción interna de que la fisioterapia sea la terapia idónea para mí. Lo mío tendría que ser algo así como una abulioterapia, una terapia a base de comportarme de la manera más abúlica posible. Al salir del Novotergum, y yendo de camino a la parada del bus, me crucé con Suzana, casi nos rozamos, sin que me reconociese. Además, iba tan, pero tan ensimismada, que no la quise distraer de sus pensamientos.   

 

Llegó el envío postal de Bärbel, con la foto en la que estamos bailando, y le escribo para darle las gracias y decirle: «Imagino que la hicimos expresamente así por joda, mi evidente falta de educación de sacar a bailar a una amiga sin sacarme la pipa de la boca no puede explicarse de otro modo. Además, ¡hay que ver la cara que puse! Parezco un cafisho malevo». ¡Y vistiendo un traje de chaqueta cruzada! ¡¡y con corbata!! ¡¡¡por Dios!!!, como decía Mutis :


 

 

Con todo, lo más interesante de su envío son algunos sobres de cartas que le regalé a su padre, quien era filatelista, y ella los ha encontrado ahora, al ordenar sus papeles cuando murió. Entre los sobres el más interesante es el de una de las cartas que el pobre Manolo Pizán me escribió desde El Cairo cuando estuvo allá como profesor invitado de su alma mater. A mí me extrañaba mucho que los sobres de sus cartas llegaran con una tira de papel pegada a uno de sus bordes y escrita menudamente en caracteres arábigos. Hasta que por fin pude conocer a un palestino que estudiaba en Bonn y se los mostré, y él se rio mucho diciéndome que el texto en árabe era un resumen de la traducción de la carta de Manolo, hecha por la censura egipcia. Y en verdad en verdad os digo (como se lee en los Evangelios) que de siempre he creído que los censores son idiotas, en cualquier país del mundo, pero en Egipto hasta ​tengo cómo documentarlo :


 

El teléfono como heraldo negro : Hace tres semanas un día te enteras de que uno de tus mejores amigos padece Parkinson (y además te lo cuenta él), hace dos semanas otro amigo te confiesa que le detectaron un cáncer linfático (y además te lo cuenta él), otro día –hoy– un tercer amigo llora al teléfono al contarte que lo abandonó su esposa llevándose a los hijos... Tanto dolor a mi alrededor da para entender a Miguel Hernández: «que por doler me duele hasta el aliento».   

 

Weiß/Colonia, 29.6.

Hoy, en el diario, bajo el titular “Cambio de camiseta”, 23 personalidades de la vida pública en Colonia dan a conocer su equipo favorito para ganar el Mundial de Rusia. Los países que más votos alcanzan son Brasil e Inglaterra. Pero ayer, la redactora Christiane Mitatselis publicó una columna donde se destapaba como fan del Uruguay, y aducía cuatro razones para ello: a) ya no son más los leñadores de épocas pasadas, al menos desde el 2010 se sabe que son un equipo que sabe jugar, dueño de una técnica superior; b) Luis Suárez renunció a la antropofagia y Cavani es el jugador más guapo de los 368 presentes en el Mundial; c) no sólo el equipo es simpático, lo es también el país, cuyos habitantes son tan relajados al contrario que sus exaltados vecinos del Río de la Plata; y d) tienen un entrenador que es un gentleman y aconseja a sus jugadores que lean libros en vez de perder el tiempo con videojuegos. A buen seguro piensa lo mismo que deseaba Artigas, el héroe nacional: «Sean los orientales tan ilustrados como valientes».

 

Aparece en fecha mi columna dedicada a la Casa de Thomas Mann en Los Ángeles y a la finca de Fuentepiña, en Moguer. Y mi buen Marcos la sube de inmediato a su América Nuestra, hasta con dos buenísimas ilustraciones que faltan en la publicación original en El Espectador. Loados sean los dioses del lay out, que siguen activos en Karakogrado, capital de Venezuelistán.

 

Toda la tarde consagrada a escribir y traducir (vía DEEPL) “Ruinas romanas”, un texto que quiero enviar mañana a la redacción del diario al que estoy suscrito y cuya editorial proyecta publicar un libro con anécdotas personales sucedidas en Colonia, que ilustren la historia y el carácter de la ciudad y de sus ciudadanos. La mía tiene que ver con el monumento a Bismarck, que una vieja dama coloniense me señaló desde el tranvía, hablándome en puros infinitivos, para decirme que eran «ruinas romanas» porque «Colonia muy vieja ser, romanos Colonia fundar». Cuando la saqué de su error, la pobre me confesó que toda su vida (debería andar por los 70) habìa creído que aquella construcción eran ruinas romanas.

 

Weiß/Colonia, 30.6.

El día entero ocupado en tareas de mantenimiento y en ensayos para insertar dos ilustraciones en mi diario, cuando lo suba a Fronterad. Quedo contento con el resultado. También con el del partido Francia vs. Argentina donde ganó el que metió más goles, y bien que lo siento por mis amigos porteños (a excepción de cinco –nacidos en Ataliva, La Plata, Mendoza, Río Ceballos y Santa Fe– todos mis amigos argentinos son de mi Güeno Saire querido que yyya no volveré a ver), bien que lo siento por ellos, pero a partir de octavos de final o se gana o se pierde, y esta vez tocó perder. Ni modo. Pero el Uruguay salvó el honor del Río de la Plata.

 

Un par de aforismos espigados en la lectura a trechos del libro de JRJ: «Por qué no pensar que la muerte no es nuestra tumba sino nuestra cuna? Es tan sencillo...» «Mi alma tiene la misma fantasía de un niño; donde hay un reflejo verde, ella ve un prado». «La fe se cura viajando. La duda no es una enfermedad». ¡Grande Juan Ramón!


***************THE END***************

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