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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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22 de agosto, 2015

De mi Diario / Semana 34 / 2015

 

Weiß/Colonia, 16.8.

Los sábados suele ser el día que salgo de safari por la jungla de Twitter, en busca de trinos para TTD. Ayer descubrí la cuenta @ncasiopea, y ahorita, una hora después del desayuno, la repasé sin salir de mi asombro. Tanta calidad es algo que fascina. Me siento feliz como puede haberlo sido el primer lector de Rayuela al darse cuenta de que estaba leyendo una obra maestra, y para nada estoy exagerando: quizás haya asimetría en las causas, pero la sensación es idéntica :

 

2011 fue el año de mi descubrimiento de @gre_cia_m; 2012 el de @Guashabita; 2013 el de mi taruguita, @AlmaDeliaMC; 2014 el de @Sttracciatella, y este año va a ser el de @ncasiopea. Por cierto que me da muchísima pena de @gre_cia_m, tan talentosa ella, pero desde hace un par de años malgasta full time su talento enhebrando unos palíndromos que son cada vez más retorcidos y «más piores», diría Cantinflas. ¿Quién le habrá sorbido el seso?

 

Con objeto de que pudiera venir Rebeca, adelantó Diny su fiesta familiar de cumpleaños al día de hoy, y acudió la familia en pleno... menos Rebeca, aquejada de una migraña tan fuerte que ni siquiera se ha levantado de la cama. Prosecco, café y diversas tortas, todas ricas de chuparse los dedos. Y dos temas de conversación acaparando la ronda en torno a la gran mesa del comedor: a) la fiesta de los 50 años de nuestra boda, el 2.7.2016, que es algo que debemos preparar con mucha antelación por mor de la fecha, en la que resulta difícil conseguir un local para las ± 40 personas que seremos; y b) Oskar quiere conocer  a su familia española y en principio quedamos en que podría ser durante las vacaciones de Semana Santa del año que viene, y si la cosa cuaja (parece ser que sí) y Oskar viajase a Huelva, ahí sí que yo abandonaría mi retiro ermitaño y lo acompañaría, con Diny, claro está. Y con Frank, que se apuntó espontáneamente al viaje.

 

Weiß/Colonia, 17.8.

El teléfono despide calor como una brasa, no ha cesado de sonar desde las 8 am, todo el mundo llama para felicitar a Diny. Y lo que pasa es que Diny se ha ido muy temprano a la estación para recoger a Riet, que viene a pasar el día con nosotros y se quedará hasta mañana, y de la estación irán a visitar a Rebeca y después a Montse. Así es que me dejó con harta tarea como telefonista. Sin sueldo, para más inri. Carlos Marx tenía razón, la clase dominante se queda con la plusvalía.

 

Cena a base de tapas en La Esquina, con Rebeca, que se nos añadió al salir de su laburo. A Riet le encantó este tipo de comida. ¡Y el tinto de verano! A recordar: todas las tapas encargadas por Riet y Diny fueron vegetales u homologables (champiñones, garbanzos con espinacas, pimientos del Padrón), y Rebeca y yo todas del mundo marino (gambas con gabardina, boquerones fritos, sardinas asadas, gambas al ajillo). Dos paladares, dos mundos. ¡Ay, sí!, die Weltanschauung... ¡Oh máquina de los dioses!, como diría el impertérrito locutor de Les Luthiers.

 

Me escribe Rolando diciéndome que lo han invitado a la Brigham Young University y aceptó la invitación, y le contesto, ¡logo!, que «That is the weight of the purple», añadiendo lo que sigue: «Traduciendo del español al inglés me parezco a Borges traduciendo del inglés al español. No, en serio, viejo, traduciendo Borges a Whitman, el fragmento de "Space and Time" que comienza diciendo I ascend to the foretruck, / I take my place late at night in the crow’s-nest, / We sail the arctic sea, it is plenty light enough lo perpetró como «Asciendo en la carreta / y en la alta noche tomo mi lugar en el nido del cuervo. / Divisamos el Océano Ártico, hay bastante luz»... sin darse cuenta de que subiéndose a una carreta y metiéndose en el nido del cuervo –un tipo tan grande como Whitman, arriesgando que el cuervo le sacase los ojos–, en esas condiciones es en verdad difícil divisar [We sail = ¿Divisamos?] el océano Ártico. Cuando lo lógico es que se trate de un barco y que el "foretruck" sea el palo del trinquete y el "crow's nest" la cofa del vigía. Diríase que Borges jamás leyó a Julio Verne. ¡¡¡Peor!!!, ¡¡¡jamás leyó a R. L. Stevenson!!! (digo en el original inglés). Vamos a ver si resumimos: Borges fue un escritor incomparable en la lengua de Castilla, un interlocutor delicioso para despellejar hijueputamente al prójimo. y una catástrofe como traductor. Ni siquiera entendía el inglés cuasi materno, pero se las daba de entender el islandés. ¿Qué islandés, a no ser el que él se inventaba? Un abrazo, y jodete con el peso de la púrpura, como decimos los clásicos».

 

[Los datos sobre las meteduras de pata de Borges, y no sólo él, traduciendo a Whitman, los he sacado de un artículo de Eduardo Moga en el último número de Cuadernos Hispanoamericanos, un artículo espléndido, qué pena que no sea accesible en internet].

 

Weiß/Colonia, 18.8.

En el diario, un divertido baile de palabras. Margot Käßmann, mascarón de proa de la iglesia evangélica alemana, emprenderá un crucero con 360 pasajeros más, visitando los “países de la Reforma” en el norte de Europa. Sobre todo para los católicos, arguye la carismática teóloga, «es nuevo e interesante conocer a Lutero como una figura positiva». Y aquí viene el divertido baile de palabras, cito literalmente: «Según datos facilitados por los organizadores [del crucero] un tercio de los participantes es católico y dos son [un] tercio evangélicos». A ver: un tercio de 360 son 120, de manera que, si Pitágoras no miente, y dos de los 240 restantes son un tercio evangélicos, a) ¿a qué confesión pertenecen sus respectivos ⅔ no evangélicos?; y b) ¿qué serán los otros 238 participantes: musulmanes, judíos, ateos, agnósticos...?  En todo caso espero que, al menos, la guapa obispa sí sea tres tercios evangélica.

 

Weiß/Colonia, 19.8.

0:10 am : Up in the Air, linda peli, con un final que no condice con el resto, sin que eso quiera decir que no sea aceptable. Tal vez incluso el único posible, en términos de la realidad real. Pero es que al arte siempre se le pide algo más. La realidad, de cualquier modo, siempre la tenemos.

 

0:45 am : BI es un amigo a quien estimo, admiro y debo mucho, pero hoy sacó en su cuenta Twitter un tuit donde me llama “el gran Ricardo Bada”. Ipso fuckto le despaché el siguiente email: «Maestro, la próxima vez que me vuelva a llamar "el gran Ricardo Bada" suspenderé unilateralmente nuestras relaciones. Está advertido, y quien avisa no es traidor». Me contestó«Estoy advertido, pero como soy olvidadizo en extremo, nuestra amistad corre riesgos». Le contesté: «Ese es problema suyo, maestro». Me contestó: «Sí, claro que mi mala memoria es un problema mío. Hace rato». Le contesté: «Pues no puedo sino felicitarte, porque, para decírtelo parafraseando a mi adorada Lizzy Bennet, "In the fact my problem is quite the opposite", en una de las más inolvidables escenas de Pride & Prejudice, BBC 1995».

 

Diny me preguntó esta mañana qué preferiría para cenar, si milanesas o Rinderroulade, y lo dejé a su elección. Se decidió por el rollo de carne de res a la renana, con filetes, no con carne picada (como son casi todas las recetas que descubro en Google en español). Y la salsa enriquecida por un Carménère noble. Hmmmmmm, una auténtica delicia, todavía me relamo al escribir esto.

 

De los envíos regulares de novelas policiales que me hacen de la editorial Lübbe, siempre suelo separar una o dos en función de criterios apriorísticos. Por ejemplo dejo a un lado, para regalar, todos los thriller. Lo que significa que a veces incluso no separo ninguna para leer. Pero esta vez me quedé con The Drowning Ground [en alemán la titularon La muchacha en la ventana], de James Marrison, porque leí en la contraportada que la acción transcurría en los Cotswolds, una comarca inglesa muy, muy janeausteniana. Y me la ha leído de un tirón porque resulta que su protagonista es un Argie, como los ingleses llaman a los argentinos. Es un CDI que se llama Guillermo Downes, hijo de padre inglés y madre argentina, nacido y criado en mi Buenos Aires querido que ya no volveré a ver. Y el epígrafe de la novela es, según el autor, que vive en ese mismo Baires, un refrán argentino: «Pueblo chico, infierno grande». El CDI Downes es hincha de River Plate, su gato se llama Enzo Francescoli, y de vez en cuando cita versos de la letra de “Cambalache”. La novela está bastante bien contada, aunque deja un par de cab[it]os sueltos...  además de una maroma: sucede que el pibe Downes, el 28.2.1982, a sus 20 años de edad, fue secuestrado por los milicos y llevado en el fondo de uno de sus ominosos Falcones verdes a alguno de sus centros de tortura, de donde no solían regresar ni se sabía qué sucedió con los secuestrados; pero en ningún momento se nos explica cómo es que ya en 1997 se desempeña nada menos que como CDI en los Cotswolds. Podemos inducir que logró escapar del centro de torturas y amparándose en su doble nacionalidad abandonó la Argentina, y que valiéndose de su bilingüismo ingresó en la Policía británica. Pero su carrera tuvo que ser fulminante. Lo único que se me ocurre imaginar es que James Marrison ha escrito el primer episodio de una saga, y que en el siguiente empezaremos a saber algo más de la vida y milagros de Downes en la patria lejana. De la cual y sus habitantes conserva un recuerdo muy preciso, traduzco a mano alzada: «El argentino sabe por experiencia que muchas cosas andan chuecas. No confía ni en el mecánico ni en el plomero, ni en el electricista ni en el policía. Cuenta siempre con que lo van a prepotear. Es una ley de la Naturaleza. La Policía es la peor banda de ladrones del mundo, a uno le va mejor con ladrones de verdad. En un policía no se puede confiar. Sobre todo no hay que dejar entrar a ninguno en la propia casa, si es posible evitarlo. Los policías son coimeros, corruptos. Están aconchabados con gángsters, a veces incluso con asesinos a sueldo. Y por lo que se refiere a los políticos... Bueno, si se trata de robar, y comparada con ellos, la Policía es un Kindergarten». Parece que el hombre habla con conocimiento de causa.

 

Weiß/Colonia, 20.8.

2:50 am : Lost in Austen sigue siendo definitivamente la mejor secuela que se haya hecho hasta ahora de Pride & Prejudice. Eso en cine y TV, porque además, y desde luego, hay que contar con una secuela en soporte papel, La muerte llega a Pemberley, la novela de P.D. James.

 

¿Cuánto de nuestra biografía se desliza en lo que escribimos? Releyendo al azar en el libro de Mary McCarthy sobre Venecia descubro esta frase: «A diferencia de Roma, Rávena o la más cercana Verona, Venecia no tenía nada propio para empezar. Venecia, como ciudad, era un expósito, flotando sobre las aguas como Moisés en su cesta entre los juncos. Por lo tanto tuvo que ser inventiva, tuvo que robar e improvisar». La imagen de Venecia como Moisés creo que no se le podía haber ocurrido a nadie más que a ella, huérfana desde muy niña, librada al arbitrio de sus tutores protestantes, católicos y judíos. Que de esa indefensión, de ese no tener nada propio para empezar, desarrollara el talento que desarrolló, no fue una de sus menores hazañas. Otra, tampoco menor, es este espléndido libro suyo sobre la ciudad de los dogos.

 

Javier Chaparro, el director de Huelva Información, pasó por Colonia y quería verme, Bernardo le había llenado la cabeza hablándole de mí. Contaba con estar en la ciudad a las 3 pm, pero la autopista se puso a tope y no llegó hasta las 7, así es que como mañana sale de regreso camino de Huelva, sólo pudimos charlar unos minutos por teléfono; él se hospedaba muy al norte de Colonia, y nosotros vivimos en el límite sur. Sea como fuere, y como la propaganda que me ha hecho Bernardo parece haberle impresionado, me propuso colaborar en las páginas culturales del diario, y le dije que lo iba a pensar, pero que, de todos modos, quería cobrar. No le expliqué, lo que sí hubiera hecho de estar conversando con una copa por delante, que mis experiencias con la prensa onubense han sido siempre muy negativas, y por eso me curo en salud. Me contestó que era natural que quisiera cobrar, de manera que empezaré a ver el material que tengo, a lo mejor encuentro algo que vaya bien para el público lector en Troglodia.

 

Weiß/Colonia, 21.8.

Comienzo a leer una policial de una autora alemana con un apellido irlandés, Hannah O’Brien, y cuya acción transcurre en Galway. Como con las novelas de la saga de Jack Taylor, mantengo abierto en pantalla el plano de la ciudad, para seguirle sus pasos a los protagonistas. Pero ahora he descubierto un formato muchísimo más detallado y gracias a él constato que la central de la Garda [la Policía irlandesa tiene un nombre gaélico] se encuentra muy cerca de la casa natal de Nora Barnacle, esposa y musa de James Joyce. Por cierto que la novela, Irisches Verhängnis [Perdición irlandesa], está dedicada a Andrew Davies. Supongo que debe de haber miles de Andrews Davies en el ámbito de la lengua inglesa, pero me hace ilusión pensar que pueda tratarse del guionista de la serie Pride & Prejudice, BBC 1995.

 

CS me escribe refiriéndose  a la posibilidad de que yo comience a colaborar en las páginas culturales de Huelva Ilustración: «Ojalá tengamos la oportunidad en Troglodia de leerte. Besos, so mamón. Eres lo más grande que he conocío [sic] en mi puta y desaprovechada vida». Le contesto: «a) Tu vida no ha sido ni puta ni desaprovechada. b) Si yo fuera lo más grande que has conocido en tu vida, olvida lo que dije en el apartado a). Cariños a Lola, y de Diny, y un fuerte, agradecido abrazo, pero nunca olvides que conmigo es muy difícil hablar bien de mí, me conozco demasiado, y demasiado a fondo». Alabado sea el santísimo sacramento del altar. 

 

Weiß/Colonia, 22.8.

Jordi Doce me escribe para agradecerme el soneto de Lope que he repartido esta mañana urbi et interneti como Poema del Sábado, y me regala un precioso poemita del judío neoyorquino Charles Reznikoff (1894-1976) que tradujo en estos días y se titula “Te Deum”: «No son victorias / lo que canto, / pues en nada vencí, / sino el sol cotidiano, / la brisa, / la holgura de la primavera. // No victorias, / sino el hacer mi labor cotidiana / tan bien como pudiera; / no estar arriba en el estrado / sino en la mesa compartida». Le agradezco a Jordi –¡qué gran traductor es!– porque, con independencia de la bondad del poema, me calza como un guante. Y eso tiene mucho que ver con lo que el miércoles le contesté a BI, y ayer a mi querido CS.

 

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Como los cumpleaños, para mí también tienen octava, a través de este medio, felicito a Diny por su cumpleaños.
Salud y larga vida.

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