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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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15 de diciembre, 2018

De mi diario : Semana 50 / 2018

 

Weiß/Colonia, 9.12.

0:10 am : Reencuentro de Diny con Bärbel y Toni en el Bistro Verde de Rodenkirchen, durante un concierto de jazz, y además esta noche con Karen Guillermet, “la renga”, como la bautizó César sin que nunca supiéramos el porqué, porque Karen no cojea. Diny me cuenta que lo han pasado muy bien y ya han concertado un nuevo encuentro para febrero, que Bärbel propuso que fuese en su casa, y Diny en la nuestra. Veremos, según decía Borges.

 

Después de leer mi diario, un email de Carles desde Barcelona: «Querido Ricardo: fantástico que fueras con Aurora a Le Cap, donde sólo llevaba a gente a la que apreciaba de un modo especial. Mira qué anécdota me contó en uno de los diálogos que grabé"[Cuando Chichita Calvino] se fue a vivir a un barrio muy cerca, nos encontrábamos los domingos. Si te acordás del restorán donde comimos delante de la Alcaldía [del distrito xv], nos encontrábamos en el café de la esquina para ver los casamientos. Nos divertía mucho ver cómo iban vestidos el novio, la novia, las señoras. Nos encantaba". Lindo, ¿no?» Le contesté: «Te lo vas a creer o no, pero cuando terminé de escribir esa entrada me dije: "Si Carles la lee, seguro que me escribe". Voy a solicitar de los derechohabientes del copyright de la Biblia que se me incluya en el número de los profetas». Junto a Job, ése a quien siempre andaba jobiendo Jehová.

 

Vino Oskar a tomarme el pelo. Platicamos mientras me motila (¡tan bello verbo colombiano!) y me cuenta que el año que viene quiere ir a Huelva, para absolver un mes de prácticas en la peluquería de Alejandro. Ni se me ocurre recomendarle que tiene que ponerse a practicar su español a marchas forzadas, porque esta vez no estaríamos con él sus abuelos para echarle un capote cuando se vea en dificultades de comunicar con la familia. Y no digamos ya si se mete a practicar con Alejandro, lo que significa trato con el público. El jueves cumplirá 19 años, irìa siendo hora de que empezase a pensar por su cuenta.

 

Weiß/Colonia, 10.12.

Leo en El Poema Diario, la cuidada antología que lleva a cabo Luis Miguel Aguilar en Nexos, una canción de autor anónimo (e ingenuo) que dice así: «A  Madrid parece / la vida mía, / que hace sol y llueve, / todo en un día». Según se ve, su autor es anterior al cambio climático, con el que en Madrid –y en las Quimbambas– pueden vivirse las cuatro estaciones, todas en un día.

 

Un húsar en el tejado es una peli que la veo siempre que la pasan, como esta noche. Sobre todo porque una vez leí una dizque crítica dedicada a ella, en la que el autor parecía sentirse más que satisfecho de poder ningunear a los dos actores protagonistas principales, sin darse cuenta ni de lejos de la contenidísima actuación de ambos, que bordan sus papeles. Se necesita ser papanatas al cubo para ir a ponerse en ridículo como lo hizo el necio autor de esa dizque crítica.

 

Terminó el cuarto y último episodio de la cuarta y última temporada de la serie sueco–danesa  El puente. Es una pena despedirse de una saga como esta, para mí la mejor de las escandinavas, ex aequo con Millenium y la primera temporada de Wallander, ¡esa Johanna Sällstrom en el papel de Linda!  Por cierto que el nombre de la protagonista de El Puente, Saga Norén, parece ser que se pronuncia ± como “sorga”, y eso me lleva a preguntarme si el sustantivo “saga”, que el castellano se apropió de las lenguas escandinavas y que nosotros pronunciamos tal como se escribe, no se pronunciará también “sorga”. Saga que te quiero sorga. Ay.

 

Weiß/Colonia, 11.12.

En La Modicana, hoy, espaguetis à la piscatore, u séase, con ragú de pescado. No logro darle fin a mi porción, y eso que era visiblemente menor que la de Carlitos. Lo de mi falta supina de apetito empieza a rayar en lo patológico. Pero no quiero poner mis ánimos en modo Alarma,  no soy un hipocondrìaco como mi tìo Laureano, el mejor cliente que tuvieron las farmacias de Huelva durante años.

 

El nivel del Rhin había descendido días pasados a 71 cm, un bajón histórico hasta el punto de hacernos temer que en el futuro sólo podrìan navegar por él los barquitos de papel infantiles. Pero cuando se lo comento a Carlitos me dice que la situación ha cambiado, que con la lluvia de los últimos días, río arriba, el nivel había empezado a subir, lento pero seguro, alejándose de los bajones históricos. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

Desde su sede orquidiocesana de Colombia me escribe Guglielmo para preguntarme «qué son las Noches de Ronda. En México pregunté a varias personas, y todos me dieron explicaciones imposibles, que no casan con la letra del bolero: “qué triste pasas por mi balcón”. Me decían que era salir a dar una ronda de serenatas. No. Si le das serenatas a más de una mujer, en la misma noche, las pierdes a todas. Otros me decían que era salir de ronda a tomar trago con los amigos. ¿Y el balcón? Tampoco. Un escritor colombiano, que había vivido en Centroamérica, me decía que, en algunos pueblos, hacían una “ronda”, consistente en que se hacían paseos circulares: las mujeres en un sentido, los hombres en otro. Una especie de mercado amoroso de la oferta y la demanda. Tampoco. Como en el corazón de Jesús, en vos confío». Contesto ipso fuckto: «Me pones en un apuro del que no sé cómo salir si no es entonando la palinodia. Pero veamoslo que yo entiendo como "noche de ronda" está muy relacionado con la noche de San Juan, que en el pueblo de Alosno, de mi provincia (Huelva), es la noche en que rondallas de jóvenes salen a cantar bajo los balcones de las chicas del pueblo, no necesariamente sus novias. Por eso mismo, la letra del bolero del Flaco nunca la entendí bien, y ahora que me lo preguntas lo que puedo contestarte es nada más que lo dicho. Puedo, si quieres, incluir este diálogo nuestro en mi diario, de repente salta un lector que sí sepa a qué carajos de noches de ronda se refería el Flaco por antonomasia, quien, como el Mudo, cada vez canta mejor. Con su "Noche de ronda" pasa como con un verso indescifrable del tango "Sur", donde habla de unos barrios porteños y dice: “San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo, / Pompeya, y más allá la inundación”, y no ha habido todavía nadie que me sepa explicar a qué "inundación" se refiere don Homero Manzi». Guglielmo me autoriza a subir nuestro diálogo a este diario. Y yo decido ilustrarlo con la versión de esa canción que más me gusta entre las que conozco, la de Eydie Gormé acompañada por el Trío Los Panchos. ¡Eso sí que es un póker de ases!

 

Llegó el catálogo de la Büchergilde Gutenberg para el primer semestre del 2019. Lo repaso a conciencia porque es una de las editoriales más prestigiosas y serias del ámbito alemán, nació como iniciativa à la Círculo de Lectores de las agrupaciones sindicales de este país, y edita su producción –sobre todo la de libros ilustrados– con un mimo y un amor que están ausentes de la producción industrial de las editoriales mainstream. Razón por la cual me apesadumbra que en las 150 apretadas páginas de este espléndido catálogo no esté representado nuestro idioma más que una vez, con Rocío Bonilla y su libro La montaña de libros más alta del mundo. Nada puede convencerme más del mal momento por el que pasa la literatura en lengua de Castilla.

 

Weiß/Colonia, 12.12.

Con Carlitos a Anduronda para hacer las compras navideñas antes de que nos se eche la fecha encima. Entrar en Anduronda es como volver a mi infancia: jamón, caña de lomo, aceitunas rellenas, queso manchego, polvorones, roscos de vino, alfajores, figuritas de mazapán, turrones, anìs del Mono, riojas y valdepeñas, ruedas y cariñenas (pero no del Condado ni Barbadillo)... sólo que en esa nave industrial y aséptica todo está envasado al vacío, enlatado, embotellado, son los ojos los que huelen y paladean, estos ojitos polivalentes que se ha de comer la tierra.

 

Carlitos se ríe cuando viniendo a casa, en su auto, nos cruzamos con un bus de la línea 134 y empiezo a proferir pestes y rayos y centellas contra la maldita KVB [compañía de transportes públicos de Colonia]. Maldita y estúpida. Como Carlitos sólo usa el transporte público a cada muerte de obispo, tengo que explicarle que hasta el dìa 8 teníamos en Weiß dos líneas de buses, la 130 y la 131. A partir del 9, en cambio, la línea 130 ya no pasa por Weiß porque la desvían para que cubra un trayecto que dé acceso al transporte público a las nuevas urbanizaciones de Sürth. Como compensación se creó la línea 134, que cubre ahora el trayecto de la 130 hasta el 8 de este mes. Y es lo que piensa cualquier hijo de vecino con dos dedos de frente: ¿no hubiera sido una solución más simple dejar la lìnea 130 como estaba y programar la 134 para el nuevo trayecto por las nuevas urbanizaciones de Sürth? No señor. Me hace recordar lo que escribió Julio Camba acerca de los alemanes: «Los alemanes carecen de capacidad para comprender las cosas fáciles. Para poner una cosa cualquiera al alcance de un alemán hay que complicársela mucho: entonces el alemán se cala sus gafas, la estudia metódicamente y se entera de ella». Pero ni siquiera los alemanes de Camba son tan estúpidos como los funcionarios de la KVB. Repito aquí la cita de Kant que inserté hace un par de días en este diario, aquel pasaje de la Crítica de la razón pura donde Kant dice sin ambages: «La falta de juicio es lo que en realidad se llama estupidez, y semejante defecto no puede remediarse en absoluto».

 

Weiß/Colonia, 13.12., Oskar cumple 19 años

Anoche le escribí a Kathyushka que postergo el envío del texto de que le hablé, sobre los diarios viajeros de Alexander von Humboldt. Ocurre que empecé a leer el libro el viernes de la semana pasada, a partir del epílogo del editor y sus notas acerca de la edición en sì, y ya me di cuenta de que querer entregarle algo con pies y cabeza antes del Día Internacional del Regalo era una tarea ímproba y que podría redundar de manera negativa en la calidad del texto. Y yo, sólo quiero entregar siempre textos por los que pueda sacar la cara sin avergonzarme. Es decir, en este caso, la lectura del libro (casi 500 páginas) más la traducción de las numerosas citas que llevaría, y de un texto autónomo de unas tres páginas como muestra del talento narrativo de Humboldt, me supondrá casi un mes de trabajo. Pero es que además, al estudiar de cabo a rabo la tabla cronológica descubrí que Hunboldt murió el 6.5.1869, es decir, que en mayo del año próximo se cumplirán 150 años de su muerte, con lo cual se abre la posibilidad de dedicarle un dosier, incluso en la edición en soporte papel. Veremos qué me responde.

 

Llamo a Oskar para felicitarlo por su cumpleaños y acordamos que vendrá a nuestra casa el domingo. Busco en pantalla mi agenda y anoto para este domingo 16: «Viene Oskar a casa», luego me quedo un instante meditándolo y, prudentemente, tecleo una coma detrás de “casa” y añado: «suponiendo que se acuerde». 

 

Email de Francesco Varanini, día de júbilo para la bandeja de entradas de mi estafeta virtual. Me hace gracia y me alegra la vida estar correspondiendo con dos italianos, Carla y Francesco, que manejan un castellano de lujo. Mientras que mi italiano es aún más pobre que el segundo sabio de la sabia décima de Calderón. Che le vachaché! Refiriéndose a mi diario, Francesco dice un par de cosas que me hacen ver mi escritura con otros ojos: «Creo que esto es ya novela, novela del porvenir o porvenir de la novela. Creo que mañana la novela será un baúl, no un baúl de Pessoa, bien ordenado en autores y textos ya cerrado, sino un baúl de materiales inacabados, provisionales, hojas de diario y tal. Como todo texto hoy en día es digital, cada lector podrá sumirse en el baúl y usando el buscador o una herramienta semejante sacar a flote un texto, una posible conexión de fragmentos». Me deja harto más que pensativo.

 

Weiß/Colonia, 14.12.

0:10 am : Una obra maestra, Por un puñado de dólares. Si Plutarco viviese en nuestros días, una de sus Vidas paralelas estaría dedicada a Cristóbal Colón, como descubridor de América, y a Sergio Leone, como redescubridor del western. Paralelas por encima del tiempo, claro está. Y sin tomar en cuenta a Humboldt, el segundo (el verdadero) descubridor de América.

 

En el Kölner Stadt Anzeiger una entrevista a toda plana con el nuevo obispo de Hildesheim, monseñor Heiner Wilmer. Es aún joven, 57 años, y no tiene pelos en la lengua: «Creo que el abuso de poder forma parte del ADN de la iglesia. [...] Para la autocomprensión de la iglesia, el escándalo por los abusos sexuales es una conmoción cuyas dimensiones pueden compararse con la conquista y el saqueo de Roma por los bárbaros conducidos por Alarico en el siglo V. Luego de lo cual, la primitiva teología cristiana sufrió una crisis de sentido: ¿cómo pudo Dios permitir que el centro de la cristiandad fuese invadido y devastado por bárbaros paganos? 1.300 años después, en plena Ilustración, y a raiz del gran terremoto de Lisboa en 1755, se plantea otra vez, más agudo, el problema de la Teodicea, la pregunta por Dios. Y yo creo que la iglesia se halla hoy en una situación parecida, y quizás más dramática, porque esta vez el Mal proviene de si misma. [...] Necesitamos urgentemente algo así como unas Comisiones de la Verdad». Pienso que la gran suerte para monseñor Wilmer es que Torquemada murió hace tiempo, porque si no ya estaría a buen recaudo en las mazmorras de la Inquisición. O quemado en un auto de fe.

 

Acabo de ver los dos episodios finales de la sexta temporada de la saga de Candice Renoir y ni siquiera la noticia de que se está preparando la séptima logra desterrar el sentimiento de una profunda estafa que me ha invadido durante estos episodios de hoy. Es más: si considero ese final abierto en que ha concluido el último episodio, casi me temo lo peor. Me temo que vayan a convertir la mejor serie policial francesa en un culebrón. Esta noche, a partir del momento en que se produce el trueque de personalidades, a la ½ del penúltimo episodio, no hice más que soltar puteadas en dirección al inocente e indefenso televisor, pero al mismo tiempo pensaba en lo bien que se lo pasarìan viéndolo la mujer de Montag y sus amigas en Fahrenheit 451, la peli de Truffaut, no la remake del 2018. La requetecontrarremilputísima madre que recontramilparió al “cráneo privilegiado” (por el dios de la cretinez supina) responsable de estos dos episodios. ¡Qué manera de amargarle a uno 105’ de la vida, con lo corta que es de por sí esa hijueputa!

 

Weiß/Colonia, 15.12.

Creo que fue Esteban Carlos quien alguna vez me escribió asombrado al leer en mi diario que en Colonia es cosa habitual encontrar bombas que no estallaron, de las que cayeron en la ciudad (la más bombardeada de todas las alemanas) durante la 2.ª guerra mundial. Puede decirse, sin temor a equivocarse, que no hay semana sin bomba para desactivar, con el consiguiente carrusel de evacuación de los moradores de la zona. Ayer le tocó a la casa de Angie y Vincent, la bomba estaba muy cerca de la parada del tranvía donde se baja Diny cuando va allí los miércoles para cocinarle a Vincent. Y la evacuación duró hasta ya entrada la noche porque hubo que desalojar un hogar de la tercera edad, con muchos ancianos impedidos o en sillas de ruedas. Espectáculos como este podrían servirle de inspiración a un Dante moderno para pergeñar otra Comedia.

 

Helena Cortés me escribe desasnándome acerca del amplio campo semántico del verbo alemán lieben [=amar], para responder a una consulta que le hice, acerca de un pasaje de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. Y de paso me comunica que ha sido elegida como miembro de la Academia Alemana de la Lengua y la Poesía. Se lo merece de sobra y me alegra infinito que los señores de Darmstadt, sede de la Academia, lo hayan visto así. Es la segunda española en acceder a esta membresía, y la preceden tan sólo Marisa Siguán, Jorge Semprún, Eustaquio Barjau y mi querido Miguel Sáenz. Y está claro como el agua que el nombramiento estaba cantado al menos desde que Helena publicó su traducción modélica del Fausto. Alegría, pues, en esta casa, donde tenemos de nuestra Helena un recuerdo tan vivo y un cariño acendrado.

 

***************THE END***************

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