Coladores colgados de la pared en la cocina de Amparo. Empezar_de_nuevo_09: Vista de Colombia desde la cocina de Amparo. El rio San Miguel separa a Colombia y Ecuador en esta zona.

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    Empezar de nuevo

    Iñigo Alcañiz - 11-11-2010

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    EMPEZAR DE NUEVO

     

    Cruzando el río San Miguel desde la localidad colombiana de Teteyé, en el Departamento de Putumayo, a escasos 5 minutos de distancia en balsa, se llega a Puerto Nuevo, poblado ecuatoriano del Departamento de Sucumbíos. En este enclave rodeado por la selva amazónica no existe un paso fronterizo legal que controle la inmigración. Esto no impide que se haya convertido en un paso importante para los miles de colombianos que huyen de la violencia de la región sur de Colombia. Es de aquí de donde proviene el 80% de la población que reside en Puerto Nuevo.

           La mayoría de los habitantes de este pueblo son refugiados colombianos que han tenido que huir por la violencia, las amenazas y el temor a perder sus vidas a causa del conflicto armado en la zona. En esta comunidad, pretenden conseguir llevar una vida normal, en paz, y un trabajo que les permita subsistir.

           Ecuatorianos y colombianos comparten los escasos recursos e infraestructuras de esta zona, una de las más pobres y menos desarrolladas del país. Ecuador lleva muchos años prestando ayuda a los refugiados, abriéndo sus fronteras y acogiéndoles para darles protección y asilo.

           De esta iniciativa del gobierno ecuatoriano para prestar apoyo internacional a las víctimas del conflicto armado colombiano, nace Plan Ecuador, que tiene como objetivo frenar los efectos negativos del Plan Colombia. A través del mismo, se busca desarrollar una política centrada en el desarrollo y la paz, fomentando estrategias de seguridad que garanticen mejorar las condiciones de vida de las poblaciones que pueblan la frontera norte del país.

           Según el artículo 393 de la Nueva Constitución Ecuatoriana,  “el Estado garantizará la seguridad humana a través de la política y acciones integradas, para asegurar la convivencia pacífica de las personas, promover una cultura de paz y prevenir formas de violencia y discriminación, y la comisión de infracciones y delitos. La planificación y aplicación de éstas políticas se encargará a los órganos especializados en los diferentes niveles del gobierno”.

           Se pretende por tanto alcanzar es el respeto a los derechos humanos a través del cumplimiento de los objetivos marcados por el derecho internacional humanitario, el apoyo al desarrollo sostenible de la zona y la lucha contra la violencia que amenaza a los habitantes de la región.

           Para garantizar el cumplimiento de los objetivos marcados anteriormente nace, en 2007, la Secretaría Técnica de Plan Ecuador (STPE), que cuenta con el apoyo de un gran número de organizaciones internacionales. La cooperación internacional ha sido determinante para poner en marcha dicho plan, priorizando los cantones con menos recursos. Se han puesto en marcha un total de 135 proyectos destinados a fomentar el desarrollo de la educación, la salud, el agua y saneamiento, la productividad, la movilidad humana, las infraestructuras, la seguridad alimentaria, el fortalecimiento de la paz y seguridad,  la protección social…

           Gracias a estos proyectos, muchos de los pueblos de la zona fronteriza del norte de Ecuador cuentan ahora con un sistema de electricidad y agua potable del que antes carecían, como es el caso de Puerto Nuevo. La STPE creó el Plan de Inversiones 2009-2010, en la que se calcula que se invertirán más de  344.millones de dólares en Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos, las tres provincias fronterizas del Norte de Ecuador.

           Hasta que la situación en Colombia mejore, muchos ciudadanos han comenzado una nueva vida en otro país. Así les ocurrió a estos tres refugiados que viven en Puerto Nuevo. Tuvieron que huir de sus lugares de origen y se instalaron en este pequeño pueblo donde se sienten muy apoyados por sus vecinos ecuatorianos, que les acogieron y les ayudaron a encontrar trabajo. Ahora se sienten protegidos, pero aguardan el día en que la situación en Colombia mejore y puedan regresar.

     

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