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El mundo no se acaba el blog de Lino González Veiguela


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22 de noviembre, 2012

Frasario IV

 

Armas que explotan en las manos de quien las empuña. La petrolera norteamericana Chevron ha reconocido que en el otoño de 2010 sus sistemas se vieron afectados por el virus informático Stuxnet, creado para atacar las instalaciones nucleares iraníes. A pesar de las acusaciones del régimen iraní, ni Estados Unidos ni Israel han admitido oficialmente hasta la fecha haber tenido responsabilidad en la creación de Stuxnet: se han producido, eso sí, oportunas filtraciones que confirman la autoría y el propósito del ciberataque. La efectividad del virus ha terminado demostrándose escasa, aunque en su momento puso de manifiesto el poder de un virus informático para comprometer el funcionamiento de infraestructuras vitales para cualquier estado.

 

En declaraciones a The Wall Street Journal, un dirigente de Chevron ha afirmado que con Stuxnet se demostró también que, cuando uno maneja un arma, ha de estar seguro de que sabe usarla y, sobre todo, de que es capaz de controlarla: en caso contrario, puede terminar sufriendo los efectos negativos de su empleo, sin conseguir siquiera el propósito de neutralizar a su oponente en la medida de lo deseado. En este sentido, las nuevas armas tecnológicas parecen compartir con las armas químicas que comenzaron a usarse masivamente en la I Guerra Mundial algunas limitaciones: resulta casi imposible controlar sus efectos y pueden causar tantas bajas en tus filas como en las filas enemigas.

 

 

                                                     *                

 

Poder y no poder. Paul Volcker, economista y ex Director de la Reserva Federal estadounidense en un artículo publicado en The New York Review of Books  titulado ‘Los próximos cuatro años: evitando un estancamiento’:  “To my mind, our universities with prestigious schools of “Public Affairs” and “Public Policy” have concentrated far too much on high-level policy debates—i.e., what should be done—and far too little on what in practice can be done. Grand policy and great strategy can’t count for much without the resources and skills needed for implementation and management”.

 

Como muchos argumentos que a primera vista resultan extremadamente sensatos, el argumento de Volcker es un sofisma en potencia: el rendimiento de los medios económicos y las habilidades sociales con los que cuenta una sociedad depende de muchos factores, por ejemplo del orden productivo en el que los dispongamos -orden que admite varias combinaciones- y de la finalidad socioeconómica que se pretenda conseguir. No es lo mismo que accedan a la función pública unos individuos que otros. Tampoco es lo mismo soportar una deflación en las condiciones y en los derechos laborales  para pagar una deuda originada por una campaña de guerras caras e irresponsables, o por el estallido de una burbuja inmobiliaria, que sacrificarse para conseguir un futuro mejor tanto para ti como para tus hijos. Ni es igual votar en unas elecciones sabiendo que tu voto será tenido en cuenta que depositar el voto con la inercia desalentadora que  puede sentir quién sabe que la plutocracia gobernante legislará pensando más de la cuenta en grupos de intereses corporativos: comenzando por los intereses de los principales contribuyentes de las campañas electorales –y esto es algo que parece estar ocurriendo en muchos países-. La esperanza de la población es un activo económico más, y no el menos importante. Otra asunto es que no resulte fácilmente cuantificable.

 

                                                     *

 

Censura soviética en el diario El País. Según parece, el historiador Santos Juliá ha dejado de colaborar con el El País tras haber consentido que le censuraran, en una de sus columnas, una mención a un artículo del ex periodista del diario Enric González en el que se criticaba la gestión económica y los “baños de oro” de la cúpula dirigente del medio. No ha sido el único hecho de inspiración censora soviética que han sufrido tanto la redacción como los colaboradores de El País en las últimas semanas. Se han denunciado incluso intimidaciones por parte del director Javier Moreno a los algunos redactores y corresponsales que querían secundar la huelga de firmas.

 

Si hay dos géneros literarios –y vitales- que puedan definirse propiamente como españoles estos son la novela picaresca y el esperpento.

 

Durante la época soviética, en Rusia (que para Juan Valera era un país muy parecido a España en tantos aspectos –salvo en el precio del vodka, me permito matizar, que allí es adorablemente barato-), los dos diarios principales eran el Pravda, palabra que en ruso quiere decir ‘verdad’, y el Izvestia, palabra que se traduce por ‘noticia. Los rusos resumieron el secreto de sus medios de comunicación en un chiste: donde hay izvestia no hay pravda y donde hay pravda no hay izvestia.

 

 

 

                                                     *

 

 

La insoportable insignificancia del ser (bloguero). En una entrevista concedida al diario The Independent, el director escocés de cine y documentales Kevin Macdonald nos recuerda que las sombras proyectadas en las paredes de la caverna son sólo eso, sombras de una realidad tangible: “Escribir un blog consiste en opinar. ¿Necesitamos realmente más Huffington Post y más piezas de opinión? No, no lo creo, necesitamos gente que salga a la calle a buscar hechos y datos y luego nos los cuenten para que así podamos formarnos todos nuestra propia opinión”.

 

 

 

 

                                                     *

 

Decía un conocido marchante de arte italiano que un optimista es alguien que cree que las cosas no pueden ir peor de lo que ya van.

 

En su blog de El País sobre asuntos europeos, ‘Café Steiner’, José Iganacio Torreblanca resume con un optimismo contagioso los cinco puntos de un informe sobre la Unión que alientan la esperanza a la hora de seguir apostando por la construcción europea: según el politólogo español, “cinco razones para no salir corriendo y encarar el futuro con algo más de optimismo”. Conviene leerlo, aunque sólo sea para mirarnos en un espejo que nos permita recordar quiénes somos. O, mejor, quiénes estamos dejando de ser. La alternativa es seguir mirándonos en los espejos deformantes de los discursos políticos y los índices bursátiles.

 

El informe citado por Torreblanca lleva por título “Restaurando el lustre del modelo económico europeo”. Destaca el uso del verbo ‘restaurar’, según parece pasado ya de moda: escuchando los discursos de los políticos y los economistas, ¿por qué da la impresión de que se tiende a confundir las siempre necesarias reformas y los inevitables procesos de restauración que se imponen cada cierto tiempo con la completa demolición?

 

¿Es posible que el lenguaje político y económico tenga su propio registro de significados?, ¿su, por así decirlo, propia realidad semántica que se nos escapa a los que usamos las palabras en base a sus significados establecidos? ¿Sería de malintencionados pensar que mediante ese uso del lenguaje algunos políticos, economistas y empresarios tratan de subvertir la realidad? Tomemos dos simples frases de la vida real: 1) Estoy realizando reformas en casa y 2) He llevado el cocho al taller para unas reparaciones. Ahora, traduzcamos esas simples frases al lenguaje que se está utilizando para explicar las medidas políticas y económicas para cambiar el modelo social y económico. Obtendríamos algo así: 1) Estoy demoliendo mi casa y 2) He llevado el coche al taller para que me lo desguacen.  

 

Los que queremos creer que no todo está perdido, y que Europa puede sobrevivir sin dejar de resultar atractiva como lugar de residencia, ¿somos (demasiado) ingenuos y optimistas?

 

Pensando en el futuro de la UE, tal vez se tenga que dar la razón al genial escritor polaco Stanislaw Jerzy Lec quien afirmó que, en el fondo, optimistas y pesimistas -si son sensatos- sólo discreparán a la hora de ponerse de acuerdo sobre la fecha en la que va a producirse el fin del mundo conocido.

 

                                                    *

 

¿A quién rescatar? Meteorólogos y médicos emplean distintos parámetros para predecir las variaciones climáticas y la evolución de las enfermedades. Las predicciones de ambos dependen en buena medida de la fiabilidad de los instrumentos que utilizan para obtener dichos parámetros. Saber de qué aparato de medición se deben fiar resulta tan importante como saber interpretar las dinámicas de los vientos o los resultados de análisis de sangre. Por descontado, nadie está diciendo que los meteorólogos se equivoquen muy a menudo, ni que algunos médicos hayan confirmado a su paciente un cáncer incurable detectado por una máquina de escáner que más tarde se descubrió que estaba estropeada : “We don’t fully subscribe to the bald statement that confidence in this country’s economy can be lost in a day. There are tangible assets that are not easily wiped out –the soil, the climate, the industrial vigor, the inmense spirit of a people who won freedom throught revolutionary zeal and are still willing to work at it. And there are intangibles that five the economy fertility and vitality. The stock market, which is a sort of horse track with the horses, does not deserves its wide reputation as a barometer”- E. B. White, 1955

 

                                                      *

 

Los libreros colombianos recomiendan…Circula en Facebook una foto tomada en una librería colombiana: en una estantería de novedades pueden verse dos ejemplares de la autobiografía del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, e intercalado entre ellos un ejemplar del libro de Daron Acemoglu y James Robinson titulado ¿Por qué fracasan los países?

 

 

                                                      *

 

La economía israelí. Gideón Levy, periodista del diario Haretz, comenta en uno de sus artículos la iniciativa europea –pendiente de aprobación- que exigiría que Israel indique si los productos que vende provienen de territorios ocupados, producidos por tanto en los asentamientos ilegales de colonos. El aprovechamiento de las tierras arrebatadas ilegalmente a los palestinos es uno de los motivos principales –junto con el control de los acuíferos- que están detrás de muchas de las medidas que toma el gobierno israelí, a pesar de que la justificación habitual para explicar algunas de sus acciones contrarias a la legalidad internacional se base en razones de seguridad nacional.

 

Las palabras de Levy denuncian de paso la responsabilidad que tenemos los consumidores europeos al financiar indirectamente la perpetuación de algunos conflictos y de muchas desigualdades en diversas zonas del planeta.

 

Explica Levy: “Todo consumidor consciente tiene el derecho de saber si compra diamantes de sangre africanos, zapatillas deportivas fabricadas en Asia por trabajadores explotados, perfumes probados con animales o productos provenientes de tierras robadas. La Unión Europea se lo debe a sus ciudadanos: tienen el derecho de saber qué están comprando. Del mismo modo que tienen el derecho de saber los ingredientes de cada alimento y su valor nutritivo, deben también saber cuáles son los propios valores morales y jurídicos. Luego, cada cual podrá decidir si aplicarse una crema que viene de las orillas del Mar Muerto o si quiere beber un Merlot producido en los altos del Golán, ocupados. La verdad es que no se comprende por qué las organizaciones de consumidores europeas no han reclamado estas informaciones hasta la fecha”. Falta saber aún si al menos se llegará a aprobar la normativa que obligue a Israel a especificar el origen de los productos que exporta a la UE.

 

 

                                                    *

 

Alexander Lukashenko no recuerda haber olvidado. En una entrevista concedida al diario inglés The Guardian, el dictador de Bielorrusia Alexander Lukashenko perfecciona el arte de la autocrítica. Sus olvidos, qué curioso, hacen venir a la memoria la deficitaria capacidad nemotécnica que demuestran algunos líderes políticos que gobiernan -o gobernaron- a este lado del Telón de Acero a la hora de cumplir con sus programas electorales.

 

Cuando el periodista le pregunta  al dictador bielorruso: ¿y no se han cometido errores?, ¿no habría hecho algo de forma distinta durante su casi dos décadas en el poder?, Lukashenko responde: “No, no ha habido errores sistemáticos, porque yo no los recuerdo”

 

 

                                                    *

 

Geometría. “El mundo en sí es para mí redondo y las palabras, cuadradas, adaptar ambos es muy complicado”, afirma el escritor irlandés John Banville en una entrevista.

 

                                                    *

 

¡Muera el PRI!. A pocas semanas del cambio de gobierno en México, el ensayista mexicano Jesús Silva-Herzog Márquez reúne en su blog una pequeña antología de tres epigramas políticos bajo el título de Transformaciones:

 

 

1

 

Me contaron que estabas enamorada de otro

y entonces me fui a mi cuarto

y escribí ese artículo contra el gobierno

por el que estoy preso.

 

(Ernesto Cardenal, Epigramas)

 

2

 

Me dijiste que amabas a Licinio

y escribí ese epigrama contra Cesar

por el que voy camino del destierro.

 

(José Emilio Pacheco, Irás y no volverás)

 

3

 

Me dijiste que ya no me querías.

Intenté suicidarme gritando ¡muera el PRI!

Y recibí una ráfaga de invitaciones.

 

 

                                                     *

 

A punto de comenzar a cobrarse en España unas tasas judiciales que complicarán el acceso a una justicia efectiva. El escritor irlandés John Connolly en una entrevista: “Siempre me ha encantado la cita de William Gaddis en la novela JR: “Obtienes la justicia en el otro mundo. En este tienes la ley”.

Mencionábamos antes el esperpento como género puramente español: las nuevas tasas judiciales no se han comenzado a aplicarse tras a la entrada en vigor de las norma que las establece porque no están listos aún los impresos necesarios para poder cobrarlas.

 

 

                                                    *

 

Más sobre la concesión del Nobel de la Paz a la Unión Europea, por parte del comité Nobel noruego: “Si los noruegos admiran realmente tanto a la UE, ¿por qué no han solicitado su ingreso?” -  Andrew Roberts.

 

 

                                                     *

 

Mientras en Colorado, Massachusetts y Washington los votantes dan el visto bueno a la legalización de la marihuana: “En Latinoamérica, la guerra contra las drogas ha sembrado la miseria a lo largo de una vasta franja de territorio que se extiende desde las plantaciones de coca peruanas hasta la frontera entre México y los Estados Unidos. Se han gastado miles de millones en la erradicación de cultivos, comandos antidroga, entrenamiento militar, aviones de vigilancia no tripulados y helicópteros. El resultado ha sido un interminable derramamiento de sangre, corrupción generalizada e inestabilidad política. Sólo en México, en torno a 50.000 personas han sido asesinadas a causa de la violencia relacionada con el tráfico de droga desde que hace seis años el presidente Felipe Calderón (animado por Washington) declaró la guerra a los cárteles de esta nación. Uno de los resultados de esta medida ha sido la expansión de los traficantes en América Central, donde ahora aterrorizan a  guatemaltecos y hondureños. Mientras tanto, las drogas continúan fluyendo sin cesar hacia los Estados Unidos. En 1981, un gramo de cocaína pura costaba 699 dólares (precio ajustado a la inflación); hoy, el precio es de unos 177 dólares”, fragmento de un artículo  publicado en The New York Review of Books.

 

 

                                                     *

 

Un país sin gobierno y sin oposición. “La ausencia de ideas es paralela con un discurso basado obsesivamente en la crítica del partido gobernante. Está muy bien criticar al Gobierno y esa es la tarea de la oposición, siempre que se tenga alguna alternativa. Acusar a Rajoy de todos los recortes, olvidando que los comenzó Zapatero y por mandato de Bruselas, es deshonesto. Si hay alternativa a la política económica ordenada por Merkel, debe ser expuesta públicamente con claridad. Si no se hace, entonces toda la crítica de la oposición parece una pataleta de colegiales”, Felix de Azúa en El País.

 

                                                     *

 

A través de Chema Caballero, coautor, entre otras muchas cosas relacionadas con África, del blog de África no es un país, descubro esta curiosa iniciativa kenyana que ironiza sobre las –sólo en ocasiones- bienintencionadas campañas de solidaridad para recaudar dinero destinado a los países pobres. En fechas pre navideñas, estas campañas suelen multiplicarse tanto como los catálogos de centros comerciales con ilustraciones de tonalidades rojas y los elegantes anuncios de lotería. Usando la ironía, un grupo de músicos kenyanos pide a sus compatriotas que donen sus radiadores para enviarlos a Noruega, uno de los países que más ayuda internacional per cápita dona cada año: se acerca el invierno y los pobres noruegos, como puede verse en las imágenes del vídeo, han de afrontar hielo, nieve y oscuridad – que en los países del norte además de fenómenos metereológicos son habituales e inevitables estados del alma- durante varios meses seguidos.

 

 

 

                                                     *

 

Ataques contra la población civil. En el primer vídeo, un médico noruego que trabaja en Gaza, explica que los ataques israelís están dirigidos principalmente contra civiles. En los medios internacionales se habla de ataques militares de Israel: a pesar de que el objetivo y el resultado de esos ataques es causar el terror –y de paso muchos muertos y heridos- entre la población palestina.

 

 

 

Estalla un autobús en Tel Aviv con el objetivo de matar y herir a civiles isralíes. Muchos medios, acertadamente, hablan sin dudarlo de un ataque terrorista porque es un ataque que tiene por objeto causar el terror –y de paso muchos muertos muertos y heridos- entre la población israelí.

 

 

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