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Negocios de la UE en África

Por Lino González Veiguela

 

“Las negociaciones económicas no deberían destruir lo que ha ya ha sido construido por el Ministerio de Desarrollo”, ha declarado Günter Nooke, responsable para África del Gobierno de Angela Merkel, sobre el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y diversos países africanos. Nooke ha recordado en una entrevista con la televisión pública alemana que una parte de los impuestos alemanes –y europeos- se destinan a programas de desarrollo en países africanos cuyos efectos positivos corren el riesgo de ser anulados a causa de los Acuerdos de Cooperación Económica (APEs, por sus siglas en inglés).

 

Los acuerdos económicos con los países africanos firmantes prevén una apertura de los mercados africanos a las importaciones europeas de hasta un 83%. Los derechos aduaneros y otros impuestos tendrán que ser eliminados progresivamente. Desde hace meses, numerosas ONG africanas y europeas han estado denunciado que los APEs firmados afectarán negativamente a las economías locales de diversas maneras. Se teme que los subvencionadísimos productos agrícolas europeos tengan aún más fácil entrar en los países africanos, en muchos casos a precios más bajos que los producidos localmente. Una variante de dumping que: 1) empobrecerá aún más a los agricultores de subsistencia (la agricultura de subsistencia alimenta a buena parte de la población africana), y 2) afectará a los flujos migratorios, tanto internos (más población que sumar a los slums urbanos) como externos, rumbo a Europa en muchos casos. Además, hay que tener en cuenta que las economías africanas no cuentan en la actualidad con una industria transformadora que le permita contar con productos de alto valor añadido. Los APEs, denuncian las ONGs y numerosos expertos, favorecerán que las cosas sigan como están: economías dependientes de las exportaciones de productos con escaso valor añadido (agrícolas, mineros, forestales, sometidas además a unos impuestos muy bajos), y de las importaciones de alto valor añadido mezcladas con importaciones de productos de primera necesidad, como los agrícolas, en muchos casos a precio de dumping. En otras palabras: las condiciones ideales para mantener esas economías debilitadas y sometidas a los agentes externos, en este caso europeos.

 

Desde la UE afirman que los APEs establecen plazos dilatados para implementar las medidas negociadas: de hasta 20 años. Tiempo suficiente para que los países africanos “hagan sus deberes” y fortalezcan sus economías. Además, se subraya la importancia de las medidas que facilitarán la entrada de productos africanos en el mercado común europeo.

 

¿Algún país africano se ha negado a firmar esos "ventajosos acuerdos"? Kenia, por ejemplo, se negó a firmar. La UE respondió estableciendo una serie de derechos de importación a la UE  sobre numerosos productos kenianos que entraron en vigor el pasado 1 de octubre. Hace dos semanas Kenia se “avino” finalmente a firmar el acuerdo comercial.  Paz económica: la guerra, con otros medios.

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