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Tres sevillanas os

Por Jesús J. Prensa

 

Os cuento hoy, que es domingo, tres historias en Sevilla, desde el tiempo del rey Alfonso X, allá por el siglo XIII, pasando por los judíos y los cristianos del XIV, hasta el trabajador de Glovo durmiendo en un banco muy frío, aquí por el XXI.

 

*

 

Hay en Sevilla, en el barrio de Santa Cruz, una calle de la muerte, la Calle de la Muerte, aunque hoy se llame Susona. Leyendo e investigando por ahí, a lo Cervantes y Quijote, quienes como yo, eran aficionados a leer hasta los papeles rotos de las calles, descubrí que el motivo era una historia de judíos y cristianos enfrentados en el siglo XIV. Ella, la judía Susona, traicionó al padre al alertar a su novio, un cristiano, de la rebelión que preparaban los judíos, hartos ya de la opresión. Su chivatazo hizo que ajusticiaran al padre y muchos otros; además, el novio no la quiso más, por considerarla poco de fiar. Dicen que ella, tras la muerte de su padre Diego Ben Suson y tantos otros judíos, se convirtió en una monja y no volvió nunca más a querer nada. Sólo en su testamento dejó establecido que se colocara su cabeza cortada a la vista de todos para ilustrar lo ocurrido y su desdicha, y que no se olvidara jamás. Fue aquella la Calle de la Muerte durante siglos, hasta medidados del XIX. Ya hoy Susona, por ella.

 

(Supongo que siempre habrá preguntas inconclusas sobre lo ocurrido).

 

*

 

Por la ciudad se repite algo extraño, un jeroglífico: NO 8 DO. Se ve por todas partes, desde las fachadas elegantes a las papeleras y el alcantarillado. Parece ser el símbolo del ayuntamiento y de la ciudad entera. Tuvimos que ir al centro a descubrir qué había detrás. Nos contó un hombre que lo que parecía un ocho es el dibujillo de una madeja: NO-MADEJA-DO: no me ha dejado. La frase escondida hace referencia a la fidelidad de la ciudad al rey Alfonso en una guerra contra su hijo Sancho. Sevilla no le abandonó a su suerte entonces. Hace ya muchos siglos.

 

(Supongo que también seguirán existiendo dudas).

 

*

 

(Supongo que siempre).

 

*

 

Pero en una plaza, en la Plaza de los Zurradores, ya al final de la antigua judería, hay alguien durmiendo por la mañana en un banco. Está tapado entero con un saco y sobre una manta a rayas de colores. Debajo hay una mochila-cargador de Glovo, eso que sirve para llevar comida de los restaurantes hasta la puerta de las casas. Además, hay una bicicleta aparcada junto a la persona. Hace mucho frío y nosotros nos abrigamos.

 

¿Será un hombre o una mujer?

 

¿Dormirá?

 

¿Si lleva manta es porque suele dormir en los bancos o el suelo?

 

¿O se quedó sin llaves o las perdió?

 

¿Será un repartidor de Glovo con trabajo y bici pero sin casa?

 

¿Irá por Sevilla llevando comidas y cenas hasta que sea muy tarde?

 

¿Se quedará a dormir por las noches entre los bancos de las plazas?

 

¿Se habrá fijado en la Calle de la Muerte?

 

¿Sabrá lo del NO 8 DO?

 

¿Qué le interesará o querrá?

 

¿Descansará bien?

 

¿Dormirá bien?

 

¿Y si le despierto y le pregunto?

 

¿O si le despierto o le pregunto?



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