2016/09 — El hobby de escribir

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"Como es imposible vivir del trabajo de un héroe, los escritores en España se ven obligados a buscarse otro trabajo que les permita vivir, pagar la hipoteca y hacer regalos a sus hijos en Navidad. Y hablo de escritores de primera fila, con amplio reconocimiento, clásicos de la lengua en muchos casos, cuya obra se estudia en los manuales y sobre la que se escriben tesis doctorales." —Andrés Ibáñez.

 

Además de la Gran Guerra, Sofía Casanova fue testigo de la revolución bolchevique (fue perseguida y censurada por sus crónicas desde San Petersburgo, desde donde narró la muerte de Rasputín y entrevistó a Trotski), vivió con el corazón helado la locura de la Guerra Civil española y aún pudo conocer y contar, desde la Varsovia arrasada, el huracán nazi que asoló Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Jesús García Calero en ABC.

 

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Que una ciudad tenga buenos cafés sería un motivo razonable para exiliarse a ella. En el café Guarany de Oporto se restauraron cuidadosamente los veladores de mármol, las sillas, el embaldosado, las lámparas, los espejos. Se ha preservado el bello bajorrelieve art déco que diseñó en 1933 el arquitecto Rogério Azevedo y el letrero de neón de la entrada. La máxima novedad son unos murales muy notables de la pintora Graça Moraes, con figuras y objetos de la vida indígena en la Amazonía. Por la noche el café está lleno de un público que viene a cenar y a escuchar las actuaciones musicales. Por la mañana es un oasis de sosiego. Camareros uniformados y atentos sirven con una agilidad silenciosa. Hay quien trabaja o consulta cosas pensativamente en un portátil y quien lee un periódico en papel mientras desayuna. (…) Mirar simplemente por la ventana mientras se toma uno un café y un cruasán es un acto tranquilo de felicidad.

 

Antonio Muñoz Molina en Babelia.

 

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Hace una década podía leer más rápido, discutir con los profesores y tirarme horas y horas de tertulia sobre temas de una enorme abstracción. Hoy no puedo. La última década, mi trabajo, han cambiado totalmente la forma de procesar información de mi cerebro y la forma de darle salida. Produzco cosas muy concretas, tangibles, pero he perdido la capacidad de abstracción, de evasión, de mezclar, de llevar la filosofía a la historia y la lingüística a la política. De sentarme a pensar cuántos de los objetos que ahora usamos diariamente serán imprescindibles dentro de 10 años y cuántos recordaremos dentro de 20. De tratar de imaginar cuántos países habrán dejado de existir y cuántos nacerán en el próximo cuarto de siglo. De quiénes son los líderes mundiales que de verdad tienen impacto y de qué escritores que hoy vemos como menores serán reverenciados en el siglo XXII.

 

Suanzes en su blog.

 

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[Elena Medel] Ha publicado seis libros de versos, pero ha sido traducida a doce idiomas, ganadora de varios premios, el Loewe el último. Asegura que ha habido épocas en las que ha llegado a escribir un poema al año. Y entre Tara y Chatterton pasó ocho años muda. “Todos mis poemas me parecen una mierda, por eso tardo tanto en publicar, es algo muy femenino”. Ahora puede tener en marcha cinco o seis poemas a la vez.Su escritura es anárquica: puede que primero aparezca el título, después una imagen, o un quiebro que halla en la lectura de otro escritor y la hace saltar a su poema con un nuevo impulso. No le preocupa la lentitud. “Los libros tienen que tener el ritmo que pidan. Si de repente me pongo a escribir es porque ha surgido esa urgencia”.

 

Joana Bonet en Culturas.

 

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Writing without revising is the literary equivalent of waltzing gaily out of the house in your underwear —Patricia Fuller.

 

En el twitter de Jon Winokur.

 

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«¿Cuánto ha ganado usted con sus libros?», le preguntan en 1904 a Emilia Pardo Bazán. Y responde:

 

«Jamás se me había ocurrido formularme concretamente la pregunta que me dirige El Gráfico […]. Yo no fui a la literatura con necesidad ni con codicia de ganar dinero, y mi buen padre, confidente de mis ansias de vocación, solía decirme:

 

–Procura, al menos, que no te lo cueste.

 

(…)

 

No dejo de estimar la ganancia, en primer término porque implica la certidumbre de ser leído, aunque en España y demás países que Valera llama hispano-parlantes ser leído equivalga a contar un secreto a varias personas prudentes, que no lo divulgan.

 

A nadie le amarga un dulce; pero en los comienzos de mi labor literaria, allá por los años de 1876, distaba tanto de prometerme ventajas económicas, que el importe del primer artículo que espontáneamente me pagó un editor (catalán por más señas) lo invertí en una sortija cintillo de brillantes, para conservar el recuerdo por si no volvía a repetirse el caso».

 

En el blog de Isabel Gómez Rivas.

 

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Al purista de la hemeroteca digital no se le ocurre pensar (o no le interesa) que el pasado no es una garantía áurea, que todo el mundo tiene tanto derecho a equivocarse como a cambiar después de opinión o tratar de rectificar. (…) Sorprende que los mismos que enarbolan los valores del diálogo, persigan como hipocresía cualquier desplazamiento en los argumentos encaminado a posibilitar ese mismo diálogo en el que tanto se ufanan como ideal.

 

Gonzalo Torné en El Cultural.

 

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Resulta sorprendente y conmovedor el modo nada sutil en que Muñoz Molina se incluye en el juvenil bando de quienes, al parecer, asumieron lúcidamente, allá por los primeros ochenta, que «inventar la democracia sobre la marcha, como se hizo en España, requería inventar otra forma de prosa, recobrando tradiciones aniquiladas o perdidas, y también, desde luego, imitando modelos exteriores, igual que se imitan instituciones y leyes».

 

Ignacio Echevarría en El Cultural.

 

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No obstante, la labor de este grupo de periodistas sólo fue notoria durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX. “Posiblemente los muckrakers, con su ¿ingenua? aspiración a algo siquiera remotamente parecido a contar la verdad —por no decir defender la democracia o la justicia social— fueron unas víctimas más de su época acelerada: de repente dejaron de ser necesarios y, antes de que se dieran cuenta, la hierba se había marchitado y los ríos desecado. En cuestión de tres o cuatro años el movimiento se angostó y, para cuando acabó la Primera Guerra Mundial, había caído en el olvido.” ¿Cuáles fueron las causas específicas? Según el propio Vicente Campos, la consolidación de la prensa como negocio, a la que no le convenía “molestar” a los anunciantes y a las élites de poder (político y económico), las reformas político-sociales cada vez más afianzadas, las demandas por difamación y el crecimiento de una clase media preocupada por… “otras cosas.”

 

Víctor Núñez Jaime en El País.

 

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Para mí la escritura es demasiado importante como para hacer algo que no me guste. Y no creo que me salga ya nada mejor de lo que escribí. ¿Para qué empeñarse? Tuve tres hijos y estuve casada dos veces. Nada de eso me impidió escribir. (…) Ahora tengo todo el tiempo del mundo y no lo hago.

 

(…)

 

Para decidir si algo está “bien” o “mal” tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.

 

Está prohibido escribir: “el pueblo es bonito”, porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.

 

Del mismo modo, si escribimos: “el ordenanza es bueno”, no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: “el ordenanza nos ha dado unas mantas”.

 

Escribiremos: “comemos muchas nueces”, y no: “nos gustan las nueces”, porque la palabra “gustar” no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. “Nos gustan las nueces” y “nos gusta nuestra madre” no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.

 

Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.

 

Agota Kristof.

 

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Esquire Classic: “In Desert Waters” was your first piece for Esquire, back in 1976. How did that come about?

 

Richard Ford: It was an excerpt from the first novel that I wrote, A Piece of My Heart. I can’t remember if I made the excerpt out of the book or if Gordon Lish did. I do remember the story went to him and in typical Gordon Lish fashion he completely rewrote it, changed everything in it, and sent it back to me, retyped. I read it, of course, because for me it was such a thrill to think that part of my book was going to be in Esquire—I had been an Esquire reader since I was in college. But then I saw that he made all these changes. I must have called him and said, “I have to take this back. I can’t let you do this. I guess the piece can’t run.” And he said, “Oh, no. Just do it the way you want it.”

 

Una vieja entrevista en Esquire a Richard Ford.

 

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The magic of America is in its nonfiction characters that can well defy fiction because they’re such unbelievable stories.

 

Gay Talese en Esquire.

 

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June 12, 1970

 

Dear Harold,

 

About a year ago some kid who started to work for Esquire came over to me and suggested I do a piece for Esquire on Fidel Castro and I said “Do you know what would happen? I would spend two months getting ready to do the piece and then a lot of time in Cuba and then I would work at writing the piece for a few months and maybe it would be the best thing I’d ever done and then Esquire would print a picture of Fidel Castro on the cover with Richard Nixon’s asshole installed on his forehead.”… [T]here’s a philosophical gulf between us. Don’t you remember how, even in the good old days, we never knew what to say to each other?

 

Ciao,

 

Norman Mailer

 

Carta de Norman Mailer el editor de Esquire Harold Hayes.

 

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— Empezaste en Debate en 2006; desde entonces, se ha comentado en más de una ocasión que ha habido un creciente interés lector por la no ficción y el periodismo narrativo, sobre todo debido a la crisis económica. ¿Lo has visto así?

 

— Intuitivamente te diría que sí, que a partir de la crisis la gente ha comenzado a buscar más respuestas y uno de los lugares donde las busca es en los libros; pero en cuanto a números y ventas, si bien no hemos hecho un experimento al respecto, no sé si se ha percibido una verdadera diferencia. Piensa que, además, con la crisis las ventas han caído en torno a un 40% a nivel global y esto ha afectado tanto a la ficción como a la no ficción. No tengo las cifras del reparto de las ventas entre ficción y no ficción, pero te diría que sí que hay más interés, pero no sé si es cuantificable.

 

— En Hispanoamérica o Estados Unidos hay una larga tradición de periodismo de largo alcance y de crónica narrativa, ¿crees que España comienza ahora a situarse en ese mismo nivel de interés?

 

— Yo sería un poco escéptico respecto a este tema. Nosotros lanzamos una colección en 2008 para dar cabida a cronistas y al periodismo narrativo, y tuvimos que cerrarla como colección, aunque seguimos publicando libros que se ajustan a esos criterios, porque los libros se defendían solos y el hecho de etiquetarlos como periodismo o crónica más que aportarles algo, les detraía. Martín Caparrós tiene una frase que me encanta que dice: “Me han pedido muchas más veces que escriba 10.000 palabras sobre la crónica que crónicas de 10.000 palabras”. Creo que a lo que apunta Caparrós es bastante cierto en el sentido de que en la crónica o en el periodismo narrativo hay una especie de burbuja del que formamos parte los editores, los periodistas y los autores, pero no necesariamente esto se hace extensible a los lectores. Periódicamente se habla del auge de la crónica y, así como en América Latina tienes revistas como Sojo, Etiqueta Negra o El Malpensante, en España no hay revistas así, lo que hace pensar que a lo mejor hay público para ello, y hay libros, de los que no todos funcionan. Mientras en novela negra casi todo funciona, la crónica no funciona necesariamente.

 

Entrevista de Anna María Iglesia a Miguel Aguilar en El Asombrario.

 

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Entonces encendió la lámpara y me explicó que “Guy Vincent” era un nombre falso. Le pregunté si podía llamarlo por su nombre de verdad. Era un detalle simpático, pero no le habría gustado, se había acostumbrado a “Guy Vincent”. A él, “Guy Vincent” le recordaba el frescor, la primavera y el color blanco, era un nombre tranquilizador. Y además marcaba las distancias. Siempre había existido entre él y los demás ese “Guy Vincent”, como un doble, un ángel de la guarda.

 

Tres desconocidas, Patrick Modiano.

 

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Como es imposible vivir del trabajo de un héroe, los escritores en España se ven obligados a buscarse otro trabajo que les permita vivir, pagar la hipoteca y hacer regalos a sus hijos en Navidad. Y hablo de escritores de primera fila, con amplio reconocimiento, clásicos de la lengua en muchos casos, cuya obra se estudia en los manuales y sobre la que se escriben tesis doctorales. Tienen que trabajar en la enseñanza, en la administración, en la universidad… Estos últimos son los más felices porque tienen más tiempo. Los otros, que tienen horarios que les ocupan casi todo el día, se pasan la vida entera con una única obsesión: encontrar tiempo para escribir.

 

¡Felices puentes, vacaciones de Semana Santa, días de fiesta, momentos en los que uno tiene por fin un día entero para trabajar! Para un escritor, tener que gastar casi todas las horas útiles del día en un trabajo que no le interesa y que no hace más que consumir el tiempo, la energía y la atención que debería dedicar a su obra, es una tragedia y una pesadilla constantes. Imaginemos a un cirujano que tuviera que ser profesor de instituto para poder operar, de forma totalmente gratuita, durante las noches o los fines de semana. «Ayer salvé la vida de un niño » , cuenta. «Triple bypass ». «¡Qué bonito que tengas ese hobby!», le dicen con desinterés sus compañeros del ayuntamiento, el lunes por la mañana.

 

Andrés Ibáñez en ABC Cultural.

 

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¿Se considera artesano de la palabra?

 

Sí, algunos los habrá muy industriales, pero en principio es un trabajo que, con el tiempo, se vuelve bastante raro, porque pasas un día entero para hacer media página. Y a esta edad, haciendo estas cosas en casa, intentando perfeccionar una página que a lo mejor no le importa a nadie… Por lo tanto, es un trabajo también complicado.

 

Entrevista de Laura Revuelta a Enrique Vila-Matas en ABC Cultural.

 

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Estaba mucho mejor escrito que el texto de Michel Kérourédan y que el texto que yo había mecanografiado. El doctor Bode en su libro no utilizaba todas esas palabras eruditas, recordarse a sí mismo, laborar en sí mismo, poses, movimientos, ni esa expresión que aparecía también con frecuencia en los dos textos y que yo mecanografiaba en todas las ocasiones sin entenderla: “Clave de octava.” Se limitaba a contar las dudas y las angustias de su juventud, que no eran diferentes de las mías. Y la forma en que había conseguido sobreponerse a ellas. No tenía la sensación de estar leyendo, sino la de escuchar lo que me susurraba al oído una voz familiar.

 

Tres desconocidas, Patrick Modiano.