2024

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Imagen de Pedro Pozas Terrados creada con inteligencia artificial.

Entramos en un nuevo año lleno de incógnitas, de preguntas sin contestar, de guerras que continúan sembrando el terror, de vientos salados que siembran el dolor hasta en lo más profundo de las raíces de la vida.

Pero la noria de la vida continúa dando vueltas y no entiende de años ni de tiempo, solo avanza como un mecanismo imparable cada vez más gastado, donde la niebla se confunde con los pensamientos buscando una esperanza tímida en cada corazón que late, en el sonido agitado del universo.

Junto a nosotros, la luz siempre brilla en el caminar, intentando alumbrar el sendero como un faro en alta mar. Buscamos ilusiones, mundos secretos que explorar, jardines fantásticos donde las flores se agitan a nuestro paso y el aroma de su aliento nos envuelven y alimentan en un mundo mágico de amor.

El rumbo de nuestra mirada nos marca el navegar por un mar en calma, pero que en cualquier momento, el temporal puede agitar y llevarnos con peligro a encallar en el trueno de la realidad. Conservamos con acierto las cartas de navegación que nos llevarán abiertamente a los puertos elegidos, a los objetivos de nuestra mente que unida con el alma, forman nuestro ser y nuestra fuerza.

En este amplio y a veces difícil panorama de nuestra existencia, siempre nos acompaña la sonrisa y la felicidad, a las que hay que proteger con mimo y cuidado, para así enaltecer nuestros sueños dorados.

Somos dueños de nuestra verdad y debemos buscar la claridad del sol y el influjo de la luna, dos astros que protegen el motor de esa noria que da cabida a la mano biológica de nuestro planeta.

Un nuevo diario se escribe con hojas blancas que desean ser rellenadas con pétalos de mil colores, con el arcoíris como bandera en la defensa de la Tierra, con la ilusión de conseguir todos los objetivos propuestos, para un renacimiento libre y sincero, vacío de maldad y con la  saña de nuestra identidad: AMAR.

Pedro Pozas Terrados es escritor, naturalista, dibujante, poeta, investigador, crítico, aventurero, animalista, ecologista y amante de la vida en todas sus formas. Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio en España y miembro del Comité Español de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ambos cargos desempeñados de forma altruista. Ha escrito once libros, coautor de seis más. Posee doce cuadernos de campo (dibujos en lápiz) además de 400 láminas de dibujo y 50 en acuarela. Sostiene que la Tierra tiene que ser un ente jurídico con derechos propios recogidos en todas las constituciones de los gobiernos. Que los grandes simios deben ser considerados personas no humanas con sus derechos básicos y que todos los seres vivos tienen que ser respetados y tratados como seres sintientes.