
Ana Wajszczuk (Quilmes, 1975) es editora, escritora y periodista. Desde hace más de veinte años, sus artículos han aparecido en periódicos y revistas de Latinoamérica; también fue editora de la revista Los Inrockuptibles y coeditó la revista hispanoamericana de poesía Los Amigos de lo Ajeno (1998-2005). Publicó en poesía Trópico Trip (Ediciones del Diego, 1999) y El libro de los polacos (XXII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz 2004; reeditado en 2022 en Argentina por Caleta Olivia), además de formar parte de numerosas antologías; la no ficción Chicos de Varsovia (Sudamericana, 2017) y la novela Fantasticland (Sudamericana, 2023 / Paripé Books, 2025).
Su novela Fantasticland acaba de ser publicada en España por Paripé Books. Se trata de una novela íntima y profundamente personal sobre el intenso y, a menudo doloroso camino a la maternidad. La obra explora la angustia de la infertilidad, y los múltiples tratamientos de reproducción asistida a los que se somete la protagonista junto a su pareja, cuestionando hasta dónde es posible llegar por ese deseo y cómo un cuerpo se convierte en objeto de intervención médica.
Conversamos con la autora para saber más sobre el libro.
1. Describes el posparto como un territorio hostil y lleno de emociones contradictorias. ¿Cuál fue el momento o insight que te permitió empezar a hablar sin vergüenza del lado oscuro de la maternidad?
Empecé a escribir el libro porque la maternidad en sí, con todos sus lados, me tenía -me sigue teniendo, quizá ahora que ya es parte de la vida hace años no tanto- perpleja. Miles de sensaciones nuevas, nuevas maneras de relacionarse, de vivir con la pareja, una misma en el puerperio atraviesa un portal después del cual nada vuelve a ser lo mismo. Me propuse contar en una novela todo eso tratando de evitar (no sé si lo logré del todo) los lugares comunes pero sí experiencias que si bien son diferentes para cada mujer, son universales. La maternidad es un tema universal, como el amor o como la guerra. Nos atraviesa a todos: somos madres o padres o venimos de madres y padres. Quise que la protagonista fuera lo más real posible, y eso incluye las miserias también, y que pudiera verse la distancia entre el estereotipo de la madre que es tan fuerte (de la Virgen María a hoy, je) y la madre real, con todas sus contradicciones. Por otro lado al proponerme la escritura como una novela pude darle a experiencias propias o de personas cercanas el tinte de personajes y jugar un poco con eso también, que no quedara pegada a lo testimonial.
2.¿Crees que la sociedad romantiza el periodo del puerperio por desconocimiento, por incomodidad o por conveniencia?
Creo que sencillamente lo desconoce, porque siempre ha sido algo de lo doméstico de las mujeres y como tal, sin rango para ser hablado por fuera de cuatro paredes, mucho menos para ser un tema literario. Y la maternidad me parece un tema literario riquísimo, una caja de resonancia de muchísimas cuestiones: el amor, la conveniencia, la pareja, el deseo, el mandato, y así.
3. En el libro planteas que la maternidad revela la desigualdad sistémica de los cuidados. ¿Qué cambios estructurales consideras urgentes para que la experiencia materna deje de vivirse como un fracaso individual?
Que caiga de una vez el patriarcado jeje. Hablando de algo un poco más cercano: que de una vez los hombres compartan y entiendan la carga mental, algo que para muchas que hemos crecido con privilegios de clase -como a la protagonista de la novela- se nos hace patente recién con la maternidad. Los hombres han avanzado mucho en compartir quehaceres, pero no en pensarlos, en tener ese Tetris mental en la cabeza que tenemos las mujeres y tanto nos agobia, y a los hombres les permite en algún punto seguir siendo niños eternos. Como le dije a un amigo hace poco: «El problema no es todo lo que ahora los hombres sí hacen, sino lo que aún siguen no pensando»
4. Relatas que la maternidad real resulta más desafiante que el proceso para lograr el embarazo. ¿Qué falla en el relato social dominante para que este choque sea tan brutal?
Creo que seguimos cargando mandatos y estereotipos viejos sobre la maternidad pero además cargando con nuevos mandatos y estereotipos bombardeados por las redes sociales, los «influencers de crianza» y los medios de comunicación en general. Parece que nos hemos liberado de mucho, y es así, pero cargamos con más exigencias que nunca, cosas de locos como salir espléndidas de la clínica o ser fértiles hasta los cincuenta años.
5. Tu libro muestra a una protagonista que a veces no se reconoce a sí misma. ¿Qué papel jugó la escritura en la recuperación de esa identidad difusa?
Siempre me parece que escribo para tratar de entender o explorar algo que a priori no entiendo bien o me obsesiona o necesito por alguna razón meterme ahí y ver qué pasa. Solo siento que comprendo el mundo o puedo pensar algo inteligente si lo escribo, así que escribir esta novela fue una manera también de contarme a mí misma el relato sobre en quién me había convertido al convertirme en madre.