#5cosas por las que ha merecido la pena estar vivo esta semana (54)

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1.

El tema de Andy Chango,»El vino es salud», incluido en su disco Salam Alecum! (2002)

 

2.

 

El poema «Sospecha y parábolas vacías», de la poeta beat Margaret Randall (en versión castellana de Sandra Toro).

Dice así:

 

«Viajamos a alguna parte

pero no tenemos mapa.

Las líneas de mi palma relucen

como corriente eléctrica

almohadillas de carne

que hablan un idioma desconocido.

Quedamos dos, y después

estoy sola, pero enseguida

hay miles que me acompañan

hasta que cada cual desaparece

detrás de una promesa hecha

antes de que hubiera nacido.

Llevar así el pasado

es un gran lastre,

cargado de sospecha

y parábolas vacías.

Los que no pueden seguir

se queman como estrellas que agonizan.

Todavía podemos ver su luz

pero sabemos

que es el reflejo de algo antiguo

y frío,

precioso en el recuerdo

pero ahora inútil.

Siempre llevé un diario de viaje,

creía que les iba a servir a

los que quedaran después de haberme ido.

En mis sueños veo disolverse

esas páginas en el fuego

que consume una ciudad entera.

Ya no me puedo agazapar más

detrás del Otro.

La hambruna y el fuego nos barrieron

de ese espejo

donde una vez sentí

la seguridad hipócrita de la excepción.»

 

3.

La obra de Jazy Cuzzos, «Blues steppin into the night».

 

 

 

4.

El texto de Juan Gracia Armendáriz para Cuadernos Hispanoamericanos, «Mexico: una huida y un encuentro», donde cuenta cómo en 1981 se fue a vivir a León (México) por tres años y cómo allí se hizo, de alguna forma, escritor. Aquí.

Un extracto:

«En 1981 huimos a México. Como los bandidos y asaltabancos de las películas del Oeste, debíamos cruzar la frontera para que no nos alcanzaran los hombres de la Agencia Pinkerton. Todo el mundo sabe cómo acabó Jesse James, así que mejor poner tierra (y mar) de por medio. Quien desee ampliar datos, que consulte las hemerotecas.

Me preparé para la huida con la lectura de El bandido adolescente de Ramón J. Sender, una biografía novelada de Billy el Niño. Como él, entonces yo tenía dieciséis años, pero no era pelirrojo ni había matado al hombre que maltrataba a mi madre. Al contrario, adoraba a mi padre, que dos años antes se había marchado a México con tres cartas de recomendación y unos pocos billetes en el bolsillo. Al tiempo, llamó por teléfono. Su voz reverberaba bajo los cables que cruzaban el océano. Mi madre colgó y dijo: «Creo que ha dicho que está en León…». Consulté un atlas. En efecto, en el centro geográfico de México había un Estado, Guanajuato; y su ciudad industrial más importante, León. Puse el dedo sobre ese punto. Así que desde allí nos había llamado mi padre. Y no sé qué imaginé. Quizá, cactus, lagartos, un asesino de pelo rojo en el paisaje sudoroso de una película de Sergio Leone.»

 

5.

«Libro que espera su edición», la expo online (en forma de vídeo, editado y dirigido por Lorenzo Sandoval) y proyecto de una publicación por venir (que saldrá en la editorial Concreta este año, en formato libro), a cargo de Salomé Moltó y Floreal Rodríguez de la Paz y que realizaron junto a otros compañeros de la CNT, en 1995.

Más info:

«El libro recoge el proceso de construcción del monumento en las cercanias del campo de concentración de Albatera, donde fueron recluidos miles de personas. Este campo fue uno de los más duros del franquismo. La película acompaña el relato de construcción colectiva del monumento, la composición del libro, las formas de organización anarquistas y la memoria de los desaparecidos.»

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