jueves, julio 18, 2019

España en regional: Camino a casa. Zaragoza-Valencia.

  Recuerdo un viaje horrible en este tren. Volvía de las fiestas del Pilar y allí, en Zaragoza, había dejado a una persona que, en aquel momento, era la persona más importante de mi vida. Ella se quedaba allí y nuestro amor, cosas de adolescentes trágicos, era imposible. Así que me pasé medio viaje llorando, llorando sin que se notara que estaba llorando, porque el tren iba lleno de gente, de grupos que volvían del Pilar, y todos parecían felices y yo pegaba la cara a la ventana y me medio escondía como podía. Y todo me parecía insoportablemente doloroso, porque eso tiene el amor en la adolescencia, que puede ser terriblemente placentero y maravilloso o terriblemente doloroso o las dos cosas a la vez.   Luego pasó el tiempo, claro, y esa persona desapareció de mi vida. Y llegaron otras personas y yo hice muchos más viajes, y he cogido este tren tantas veces que ya ni me acuerdo de cuántas son. Y he tenido viajes agradables y viajes cansados, pero ninguno de estos viajes son tan buenos ni tan malos como los viajes de la adolescencia. Y supongo que eso es bueno, evitar los extremos y saber moverse con cierta agilidad por las aguas pantanosas de la vida. Pese a todo para mí este tren está muy vinculado a la parte más íntima de mi vida, y de hecho es la primera vez que hablo de este tema.   ¿Y porqué hablo de este tema? Porque hay trenes que traen recuerdos. Y...

Vida y muerte de Rafael Sánchez Ferlosio

En encogido silencio despedimos en el cementerio de La Almudena a este divino náufrago, divino sobre todo por el impresionante empeño. A ratos hasta parecía que estuviésemos en el legendario entierro de Larra, algo así como un hermano lejano. Faltaban las masas, los penachos y carrozas, los disparos, los próceres y el ambiente nacional. Ningún Zorrilla recitó versos famosos. Aquí sólo hablaba el silencio sepulcral y únicamente se sentía el dolor familiar de Deme y Lucía que brotaba mansamente del abismo de los sentimientos, mientras los demás, estupefactos, creíamos percibir el eco de su voz crítica que nunca aceptó el “vuelva Ud. mañana”, ni contemporizó con lo hueco, lo falso o las miserias habituales de la patria que arrastramos por la historia como el condenado arrastra sus pesadas cadenas

Acerca de los apuntes biográficos de Rafael Sánchez Ferlosio

¿Quién fue Rafael Sánchez Ferlosio? Además de hijo de ministro falangista Rafael Sánchez Mazas y escritor de prosa sublime con vocación y entrega, de saberes babilónicos, tenía una humildad por encima de toda sospecha. Probablemente estemos ante el último hombre moral.

Rafael Sánchez Ferlosio era Alfanhuí

En el zurrón de Alfanhuí viajan revueltos como su pelo Kafka y Leopardi, la paradoja, el resuello y el campo, los animales, la palabra, la gramática, los niños, la ternura, la humildad rabiosa, la oscuridad, la bondad y el desaliño. La amistad. La máquina de escribir, y el tren
Blaise Cendrars retratado por Amedeo Modigliani, 1917 (detalle)

Una mirada literaria al ‘milieu’ de entreguerras. En torno a Blaise Cendrars

Blaise Cendrars siempre escribió lo que le apetecía en cada momento, atendiendo a sus intereses literarios y al deseo nunca satisfecho de hacerse rico, algo común a muchos escritores desde Horacio. Libros de la trapisonda edita su hampa

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