A la sandía

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No recuerdo en qué lugar del Quijote se narra el episodio de la sandía, cuando Sancho y Alonso abren una sandía bajo una encina y dicen: El verano en La Mancha empieza la tarde que se abre, y cruje bien, la primera sandía para cenar.

Recuerdo leer aquella historia e ir a la despensa de la casa de mis abuelos en El Toboso. Cortar una gran raja de sandía de cinco quilos para todos. Amontonar las pepitas negras en el borde del plato.

Por la noche, salir a las afueras de las viñas, repartir las semillas bajo tierra, tocar la base de las tinajas, escuchar los grillos, acercarte, callar ellos.


Sandía sin

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