¡Acción!

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El escritor Isaac Rosa publicó la pasada nochevieja un lúcido post sobre la necesidad de evitar las trampas que el poder nos tiende con sus pronósticos, sobre la urgencia de desobedecer las previsiones y los mandatos disfrazados de vaticinio.

 

Convencernos de que el próximo año está ya todo escrito es una estrategia para mantenernos mansos, obedientes y en silencio. Se trata de hacernos creer que sólo nos queda la resignación y la comprensión hacia quien nos hace llorar porque bien nos quiere. Para llevar mejor la penitencia, Campofrío —el nuevo ministerio de Propaganda— nos regala su no-do babosillo sobre currículos de todos y gestas nacionales olvidadas. Coaching-lapa, letal charcutería publicitaria para majetes (¿se acuerdan de aquél «esto lo arreglamos entre todos»?). Yo creo que hay que combatir por igual el fatalismo impuesto y la ñoñería autocomplaciente (ambos paralizan), y recordar, con Borges y los sabios de Tlón, que la operación de contar modifica las cantidades y que el hombre que se desplaza altera las formas que lo circundan. ¡Acción, pues!

 

 

Luigi Serafini, 1983

Ilustración: Luigi Serafini