Actuar contra el déficit de democracia

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Decaído ante la falta de respuesta de instituciones y sociedad a sus demandas, pero sin perder la esperanza en la gente. Así se encontraba Jorge Arzuaga cuando llevaba 10 días en huelga de hambre porque ésta, dice, es la única forma en que puede participar en la democracia. Tiene 25 años, una carrera de ingeniería y un alto grado de compromiso que le ha llevado a ser voluntario en varios países y, recientemente, a poner su cuerpo al servicio de un ideal: construir una sociedad más justa. Sentado en la Plaza del Sol, donde realizaba su protesta, Jorge explicaba sus motivos.

 

Rocío Ovalle-. Decaído ante la falta de respuesta de instituciones y sociedad a sus demandas, pero sin perder la esperanza en la gente. Así se encontraba Jorge Arzuaga cuando llevaba 10 días en huelga de hambre porque ésta, dice, es la única forma en que puede participar en la democracia. Tiene 25 años, una carrera de ingeniería y un alto grado de compromiso que le ha llevado a ser voluntario en varios países y, recientemente, a poner su cuerpo al servicio de un ideal: construir una sociedad más justa. Sentado en la Plaza del Sol, donde realizaba su protesta, Jorge explicaba sus motivos:
 

 

La suya fue una iniciativa individual que surgió del inconformismo. No lo esconde: más que el apoyo diario que le mostraba la gente en la plaza, le hubiera gustado que la sociedad saliera de nuevo a la calle y que se organizase. La conversación con Jorge gira en torno a sus motivos, la falsa separación de poderes y la elección de esta forma de protesta.
  

−Haces una huelga de hambre como forma de manifestación no violenta, pero lo cierto es que tiene una carga de violencia contra uno mismo muy elevada.
−Sí, esto es cierto, pero también tenemos que hablar de la violencia que estamos viviendo los ciudadanos. Ya no violencia tanto física, que también, sino sobre todo violencia psicológica al saber que si no puedes pagar tu hipoteca, te echarán de tu casa o que si te quedas sin trabajo, no vas a poder dar de comer a tus hijos. Esa violencia existe. La huelga de hambre es una respuesta extrema para responder a una situación extrema.
  
Su método ha sido objeto de debate, principalmente en entornos de la política y la comunicación. Las iniciativas individuales difícilmente encuentran el cauce para conseguir su propósito, pues es necesario cierto apoyo social para que éstas traspasen las barreras de los medios y la presión llegue a la política. Más allá de la legitimidad de sus demandas, la iniciativa de Jorge combate desde el individualismo las escasas posibilidades que el juego partidista y el funcionamiento del sistema actual le ofrecen para decidir sobre los asuntos que le preocupan.
  
Jorge Arzuaga estuvo en huelga de hambre 40 días en la Plaza del Sol de Madrid para protestar contra la ilegitimidad del gobierno/ R.O.
Cinco personas se unieron a la huelga de hambre de Jorge en la Plaza del Sol de Madrid/ R.O.
  
La democracia no se reduce a un sistema de elección de representantes, sino que ha de organizar la voluntad popular y el interés general. El calado que ha tenido de esta reflexión en la sociedad es probablemente uno de los mayores logros del 15-M, un movimiento que ha conseguido movilizar a millones de personas de todo el país convencidos de que tienen un papel activo en la sociedad y que reclaman poder ejercerlo, tal y como les garantiza la principal norma jurídica española. “Las formas de democracia directa han sido maltratadas en la Constitución desde el momento en que los referendos no son vinculantes, no se pueden convocar en según qué materias y su convocatoria está vedada al gobierno”, apuntan Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias Turrión en su análisis “¡Que no nos representan! El debate sobre el sistema electoral español”.

  
ILP, ¿una opción real?


A pesar de que las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) pueden contribuir a luchar contra la desafección política, en la práctica en España funcionan más como un discurso demagógico que como una opción de participación directa en lo público. De las 71 iniciativas presentadas a lo largo de los 36 años de democracia, el Parlamento tan sólo ha aprobado una: la reclamación de deudas comunitarias presentada en 1995 y que acabó subsumida en otra proposición no de ley.
  
Presentar una ILP es una carrera de obstáculos que pocas consiguen superar. La principal barrera es conseguir 500.000 firmas en nueve meses, lo que supone el apoyo del 1,5% de la población, uno de los porcentajes más altos de Europa y cinco veces superior a las de países como Holanda o Portugal. El 80% de las que llegan a la mesa del Congreso son rechazadas o caducan, lo que demuestra la dureza del trámite. Pero más grave aún es, si cabe, el inmovilismo político, pues los diputados se han negado a considerar ocho de las nueve ILP que han conseguido llegar al Parlamento. El sistema cierra de manera tajante y en apenas unos minutos propuestas que los ciudadanos han tardado meses en preparar, participando así en el circuito establecido. Y entonces, ¿qué alternativas quedan? 
 
Para presentar una ILP es necesario recoger 500.000 firmas en nueve meses, un reto que pocas consiguen/ R.O.
Para presentar una ILP es necesario recoger 500.000 firmas en nueve meses, una barrera que pocas consiguen superar/ R.O.
 
El investigador Aitor Martínez Jiménez de la Fundación IDEAS -el think tank del PSOE- realizó en 2012 un estudio sobre las ILP. En él señala la ineficacia de esta herramienta, pero se muestra en cambio muy optimista acerca de las posibilidades que la firma electrónica y el DNI ofrecen a la ciudadana para facilitar su participación. En este sentido, la presentación en 2009 de una ILP en defensa del trasvase Tajo-Segura con un sistema de firmas digitales avalado fue un hito que abre la puerta a su uso masivo. Sin embargo, si los políticos continúan negándose a tener en cuenta la voluntad de una parte de la ciudadanía, nada habrá cambiado en el fondo.

  
Democracia 4.0

 
El abogado Juan Moreno Yagüe –quien, entre otras cosas, ha conseguido sentar en el banquillo de los acusados a Rodrigo Rato- no se conforma con la ILP y va más allá. En 2010 presentó ante las Cortes una petición formal para que los ciudadanos puedan votar las leyes y medidas que se discuten en el Parlamento. Desde 2008, distintas Cortes autonómicas han ido implementando el voto telemático para sus diputados, hasta que en 2011 la medida fue aprobada también en el Congreso, justo a tiempo para que la hoy Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pudiera votar durante su baja por maternidad. “Si puedo pagar impuestos desde mi casa con total seguridad, hacer transferencias bancarias, presentar mi declaración de Hacienda desde internet, debería haber mecanismos que conjugaran ambas cosas”, afirma Moreno Yagüe. Es lo que ha llamado democracia 4.0, una idea promovida desde la plataforma Democracia Real Ya y que ahora asume el Partido X, surgido a raíz del Mayo de 2011.
 
Argumenta que, como cada escaño equivale a 100.000 electores, a cada 100.000 personas que votasen una norma se les debería dar el peso de un escaño. En la práctica, los diputados seguirían votando las leyes, pero se les restaría una pequeña cuota por cada ciudadano que libremente quisiera participar en las votaciones. “Con este sistema podemos pasar de una democracia representativa a una democracia representativa y participativa. El matiz es importante porque incluye a millones de personas que no participan en las elecciones y porque en la práctica podremos parar leyes impopulares, ejerciendo el derecho a veto si la ciudadanía se opone en masa a una ley”, detalla Moreno Yagüe, que apunta que de esta forma, además, “nos estaríamos cargando el sistema electoralista, que es la base de la corrupción y las políticas cortoplacistas”. El abogado insiste en que no es una utopía: los artículos 1.2, 9 y 23 de la Constitución ya amparan esta propuesta, por lo que con una modificación de la regulación de las Cortes podría ponerse en práctica.
  
Recepción de la petición presentada por el abogado Juan Moreno Yagüe en el Congreso para participar de manera directa en la democracia
Recepción de la petición presentada por el abogado Juan Moreno Yagüe en el Congreso para participar de manera directa en la democracia
 

 

Expectativas, pese a todo

 
Moreno Yagüe nunca obtuvo una respuesta a su petición. Ni la espera, porque sabe que la idea va en contra de los intereses de los políticos a pesar de la base legal de su demanda y por eso ahora planea una nueva actuación dentro de los mimbres legales para tratar de que se ponga en práctica. Muy cerca del Congreso donde se ignora la petición de este abogado, en la Plaza del Sol, Jorge permaneció 40 días reivindicando con su propio cuerpo su derecho a construir otra sociedad. La falta de respuesta social y el riesgo para su salud le hicieron poner fin a la huelga de hambre, que ya estaban secundando otros cinco jóvenes.“La lucha continúa”, y ahora -afirmaba en un comunicado que leyó en Sol-, es el momento de que la ciudadanía “tome el relevo”.
  
Su hazaña en el simbólico lugar en que se ha convertido la Plaza del Sol tiene el rumor romántico del 15-M, del despertar en masa de gentes de origen y perfiles sociales diversos, de la toma de conciencia, de la revolución que, de manera latente, continúa reverberando en los corazones de muchos. Su gesto tiene la valentía de quien actúa incluso en solitario y demuestra que también las personas, a nivel individual, tienen alternativas al inmovilismo. Plataformas civiles, movimientos sociales, expertos que analizan, investigan y proponen e iniciativas individuales: todas plantan cara al déficit de democracia que paraliza a la ciudadanía.
  
Jorge Arzuaga cuando llevaba 10 días en huelga de hambre/ R.O.
Jorge Arzuaga estuvo en huelga de hambre 40 días para protestar contra la ilegitimidad del gobierno/ R.O.