Adam Fuss: la magia de lo real

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El fotógrafo británico Adam Fuss, que encontró su destino en un viaje en auto-stop entre Alaska y Nueva York, es de los que creen que "fotografiar sin cámara es un acto de rebeldía"

 

En su obra Una filosofía de la fotografía, describe Vilem Flüsser a los fotógrafos como funcionarios de los aparatos, unos funcionarios que creen controlar sus cámaras pero, en el fondo, solo realizan las posibilidades contenidas en los programas de dichas cámaras. En una sociedad en la que cada vez más los humanos nos convertimos en apéndices de nuestros aparatos tecnológicos, fotografiar sin cámara es un acto de rebeldía.

       En ese sentido, la exposición de Adam Fuss que se celebró en la Fundación Mapfre supuso un delicioso regalo para los sentidos, un recorrido por fotogramas y daguerrotipos que nos remite a una experiencia creadora que se debate entre la luz y la sombra y vive alejada del mundanal ruido tecnológico.

       La exposición coincidió en parte con otra exposición crucial: Cazadores de sombra – Fotografía sin Cámara, en el Victoria & Albert Museum de Londres. Esta muestra incluía obras de cinco fotógrafos sin cámara, entre ellos el propio Fuss.

       El proceso creativo de estos artistas es de gran hondura, nada que ver con el aquí te pillo aquí te disparo tan habitual en el gremio fotográfico. Para muestra, las palabras del propio Fuss:

       “Me gusta que las formas en mi trabajo hagan preguntas. ¿Hay un elemento espiritual para estar vivo? ¿Hay un elemento espiritual en mis experiencias pasadas? Siento que exploro mis temas fundamentalmente en la oscuridad. El cuarto oscuro es un lugar de sombra. Por eso, en ese lugar, es donde se hacen descubrimientos, donde se es creador, mucho más que en la luz.”

       Fuss lleva años haciendo descubrimientos. Nacido en Londres en 1961, su padre murió cuando tenía 7 años. En 1980 viajó en autostop desde Alaska hasta Nueva York y poco después tuvo una experiencia mística que marcaría el resto de su vida. Pero no solo de éxtasis vive el hombre: Adam Fuss trabajaba como camarero en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York cuando comenzó a tomar sus primeras fotografías con una cámara estenopeica –una cámara oscura sin objetivo- en 1984. Pocos años después un error le llevó a descubrir la magia del fotograma –una hoja de papel sensible colocada directamente a la luz sin ser expuesta en la cámara-, una técnica que ya exploraran artistas audaces como el vanguardista Man Ray y el mismo Fox Talbot, uno de los padres de la fotografía. Desde entonces, Adam Fuss no ha abandonado esta técnica que deja a la cámara sin su papel de intermediaria entre la luz y la sombra.

       “Creo que un fotograma, que tiene mucha menos información, tiene mucha más  intimidad y sentimiento que una fotografía normal. La forma en que descubrí el fotograma fue accidentalmente a través del hallazgo en del proceso de cámara oscura de que sería posible tomar imágenes sin necesidad del mundo exterior como sujeto. Metafóricamente entré en la cámara … y todavía estoy allí”.

       Adam Fuss utiliza elementos y formas esenciales de la naturaleza: humo, arena, vísceras, serpientes… un simbolismo de largo alcance que permite leer en voz baja algunas de las incertidumbres de la condición humana. “Llegué a las serpientes recientemente porque estaba interesado en cómo la serpiente se representa como un fenómeno negativo, y el trabajo que yo había estado haciendo con las serpientes me ha permitido explorar esta paradoja en torno a la serpiente como algo muy energético, poderoso y positivo. Y al mismo tiempo como algo que está corrompiendo, repugnante, que hay que evitar”.

       En 1998, Adam Fuss comenzó a hacer daguerrotipos, la técnica de Louis Daguerre que sirvió para popularizar la fotografía por todo el mundo durante la primera mitad del siglo XIX. El daguerrotipo se realiza sobre metal y sus imágenes generan una materialidad muy especial. Pero es una pieza única imposible de reproducir. Y fue su carácter único el que llevó a su extinción ante la competencia de otros procedimientos que, como el calotipo de Fox Talbot, permitían la reproducción de una imagen hasta el infinito. A comienzos del siglo XXI, vivimos instalados en ese infinito de las imágenes. Hemos llegado a la tierra prometida de la democratización de la fotografía y el resultado es un inmenso desierto en el que la mayoría de nuestras imágenes no son más que granos de arena idénticos el uno del otro. Millones de imágenes son producidas cada día, cada minuto, cada segundo. Y, sin embargo, otro camino es posible, un camino en el que cada imagen es una revelación de otro mundo que se encuentra en este mundo.

       “Traer imágenes, manifestar imágenes, llevarlas a cabo y sacarlas al exterior ha sido un factor terapéutico para mí. Curación. Si no se crea, se muere.  Si no eres creativo, te mueres. Es realmente una cuestión de supervivencia”, dice Fuss. La creación como una cuestión de supervivencia, una supervivencia muy distinta a la de aquellos que imitan las fotos de éxito en ARCO para entrar en un mercado del arte con un billete que lleva marcada la fecha de caducidad.

       La hondura de Fuss no es casual: las metáforas de sus imágenes están a la altura de sus planteamientos. Para finalizar este artículo nos acercaremos a las palabras de otro de sus compañeros en la exposición de Londres, Garry Fabian Miller: “Buscar y vivir en los márgenes es donde las cosas se pueden encontrar. Es una especie de sendero desconocido y tengo que encontrar mi camino en él”.

       Vivir en los márgenes, buscar senderos desconocidos… obras como la de Adam Fuss nos recuerdan que en el muro compuesto por las imágenes que se interponen entre nosotros y el mundo aún hay grietas para la magia de lo real. Por eso, fotografiar sin cámara supone inyectar un soplo de aire fresco en este mundo digital que nos ha seducido y nos ha convertido en meros esclavos de nuestras cámaras.

 

 

* Antonio Pérez Río (www.antonioperezrio.es) es diplomado en Educación Social y licenciado en Derecho. Educador desde el año 2000 y formador de educadores desde el año 2004, ha estudiado fotografía en las escuelas EFTI y Blank Paper. Impulsa la escuela de fotografía Lens (http://www.lens-fotografia.es/escuela.php)

 


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Autor: Antonio Pérez Río