Al Qaeda, bajo el foco ( II ). Dos países, una historia

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A finales del siglo XX, se estableció una alianza entre los talibán (los estudiantes) y Al Qaeda. El mulá Omar (líder de los talibán afganos) y cientos de militantes musulmanes lucharon contra las milicias de la Alianza del Norte, milicias que resultarían muy útiles a los EE.UU. en la guerra posterior a los atentados del 11S. Tras estos enfrentamientos el emirato islámico de Afganistán era una realidad. 

 

Las represalias de los EE.UU. por los atentados de Kenia y Tanzania, no minaron esta alianza entre Omar y Bin Laden. Aunque aislado internacionalmente, a finales del siglo XX el emirato Islámico de Afganistán pudo desarrollar su rigorismo religioso sin ser amenazado. Mientras tanto, en suelo afgano se multiplicaban los campos de entrenamiento en los que cientos de jóvenes de diversas partes del mundo recibían instrucción militar en Khost o Jalalabad, compartiendo estancia con terroristas de diversas organizaciones como Lashkare-Tayiba (responsables de los atentados a hoteles de lujo en Bombay). En estos campamentos también se pretendía instruir en la pureza del islam, alejándose de lujos y ejerciendo una represión brutal contra las disidencias.

 

Bin Laden y Al Zawahiri se hicieron fuertes en Afganistán y pensaron que la mejor manera de golpear a EE.UU. era realizar una acción tan brutal (11-S) que hiciera temblar a la superpotencia americana. Por otro lado, con esta acción confiaban en deteriorar las relaciones entre Arabia Saudí y EE.UU, por este motivo 15 de los 19 kamikazes fueron reclutados en Arabia Saudí. Bin Laden no contaba con que la enorme magnitud de los negocios bilaterales entre la monarquía saudí y los EE.UU. han hecho inquebrantable dicha relación.

 

atentados kenia tanzania

Atentado en la embajada de EE.UU. en Kenia en 1998


Tras los atentados del 11-S el mulá Omar se negó a entregar a Bin Laden, esto terminó por aislar completamente al régimen talibán que perdió el apoyo del presidente de Pakistán Musharraf. La guerra de Afganistán reflejó que la capacidad de resistencia de los talibán ante una ataque externo era mucho menor de lo que el mulá Omar pensaba, el Estado Islámico se derrumbó. Los talibán optaron por replegarse a la espera de mejores tiempos para sus ideas radicales. 

 

Después de la caída del régimen Bin Laden y el mulá Omar repitieron la misma estrategia que funcionó contra el ejército soviético. Miles de muyahidines se dirigieron desde múltiples países para luchar contra el ejército invasor. Pero el movimiento se fue debilitando y terminó realizando acciones terroristas que continúan a día de hoy. En cuanto al mulá Omar, el líder de los talibán permanece escondido, aunque en Mayo de 2011 algunos medios de comunicación afganos le dieron por muerto, hecho este desmentido por los talibán.

 

El caso del mulá Omar es similar al de Zarkawi en Irak, personajes secundarios en esta historia de violencia encargados de combatir en una guerra de guerrillas fratricida contra las tropas occidentales. Personajes que han adquirido tanta dimensión que se han independizado de las directrices de Bin Laden y Al Zawahiri, para convertirse en auténticos líderes en ambos conflictos.

 

El error de los EE.UU. fue no terminar con los santuarios yihadistas en Afganistán y Pakistán durante la guerra, los intereses económicos llevaron a las tropas estadounidenses a ocupar Irak en 2003, desviando la mayor parte de la capacidad militar y de inteligencia a este nuevo objetivo. Incluso se llegó a cerrar la sede de la CIA en Kandahar en Marzo de 2002. Sin la guerra de Irak, el fin de Al Qaeda estaría más próximo, pues pese a la muerte de Bin Laden existen numerosos grupúsculos en Afganistán y Pakistán.

 

Zonas tribales entre Afganistán y Pakistán con fuerte presencia de radicales islamistas


Además, si se hubiera finiquitado el poder de Bin Laden en el año 2002, este no habría podido expandir su enfermiza ideología por medio mundo durante toda una década. Por otro lado, añadir que la guerra de Irak, sumada a las atrocidades de Guantánamo y Abu Graib tuvieron como consecuencia la expansión del discurso antiamericano en todo el planeta, especialmente entre el mundo musulmán. A día de hoy, la violencia en Afganistán está muy presente, los ejércitos aliados permanecen atrincherados con la única orden de mantener la estabilidad y apoyar a Karzai al frente del país. 

 

La situación caótica de Afganistán y la necesidad de EE.UU de salir cuanto antes del país han provocado negociaciones entre el Gobierno de Obama y los líderes talibán. No parece por tanto descabellado pensar que los talibán recuperarán cotas de poder una vez que las tropas de EE.UU abandonen el país y Afganistán deje de estar bajo el foco internacional. Esto puede dejar desamparados a los ciudadanos de Afganistán que han apostado por la democracia y las libertades civiles. Para saber más sobre la situación social de Afganistán y en especial sobre la situación actual de las mujeres en este país se puede visionar el reportaje del equipo de En Portada “Afganistán, más allá del Burka”. 

 

La espectacular maquinaria de difamación del Gobierno de George W. Bush unido a la connivencia de muchos medios de comunicación occidentales permitieron la invasión de Irak. Analizando levemente el contexto regional podemos comprobar que no existía conexión entre Al Qaeda y Sadam Hussein, es más, para Bin Laden el dictador era un apostata merecedor del peor de los castigos. Esto se puede comprobar con el ofrecimiento de Bin Laden al régimen saudí para luchar contra Sadam cuando las tropas de este invadieron Kuwait. Por supuesto, no voy a entrar en el argumento de las armas de destrucción masiva, pues todos sabemos la falsedad del mismo.

 

Tras la caída de Sadam fue Zarqawi el que aprovechó el vacío de poder en Irak para alimentar la resistencia antiamericana. Para desestabilizar el país enfrentó a la minoría suní contra la mayoría chii con la que EE.UU. comenzaba a relacionarse. Los medios de comunicación incrementaron la notoriedad de la figura de Zarqawi y este tiñó de sangre durante dos años las tierras de Irak hasta ser eliminado en 2006.

 

atentados al qaeda

Atentados atribuidos a Al Qaeda entre 1992-2008


En la actualidad, en Irak se ha recrudecido el enfrentamiento entre suníes y chiíes. La situación se ha vuelto de nuevo inestable, la salida de la mayor parte de las tropas de EE.UU y el juego en la sombra de las dos potencias regionales enfrentadas, Arabía Saudí (suní) e Irán (chií), dificultan una solución al conflicto. 

 

Pero ¿quién esta detrás de los atentados contra población chií? 

 

Los dirigentes saudíes observaron con temor la caída del régimen de Sadam Hussein, pues esta podría facilitar el ascenso de la mayoría chií en Irak y un considerable aumento del dominio de Irán en la región. Para el analista militar Brian M. Downing “varios grupos de la vieja insurgencia han sido coordinados por dirigentes suníes iraquíes y los servicios secretos saudíes”. Así pues, la guerra fría entre Irán y Arabia Saudí se estaría librando en las calles iraquíes.  Se debe recordar en este punto que los gobernantes saudíes profesan el wahabismo, siguen por tanto una interpretación muy radical del islam suní hostil al chiísmo que practican más del 90% de los iraníes.  

Distribución población suní y chií en Oriente Próximo

 

¿Dónde está Al Qaeda en Irak? 

 

Para desgracia de los ciudadanos iraquíes Al Qaeda no se ha retirado de Irak, simplemente se ha mantenido a en la retaguardia la espera de la anunciada retirada de tropas estadounidenses. Además, como mantiene Brian Downing es muy probable que “quienes coordinan la insurgencia suní hayan convencido a Al Qaeda en Irak para que actúe de forma más disciplinada”

 

Dos son las conclusiones a las que podemos llegar después de las intervenciones de EE.UU en ambos países. La primera es que se ha dejado pasar la posibilidad de acabar con los bastiones de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán permitiendo la extensión de la red ideológica de Al Qaeda por todo el mundo. La segunda es que se ha abierto un nuevo frente contra Al Qaeda donde antes no existía, Irak. Dos grandes errores en la lucha contra el terrorismo islamista.

 

 

Luis Calderón. Periodista y diseñador gráfico en continua formación. Entusiasta de la cultura alemana, la literatura y los nuevos medios digitales. Especializándome en comunicación empresarial y medios sociales. Este blog es una mirada diferente al mundo del periodismo  Dímpel Soto Haciendo honor a su tierra de origen, esta gallega (Vigo, 1984) ha vivido en Galicia, Barcelona, Londres y Madrid. A veces por trabajo, a veces por supervivencia. Periodista de vocación, ha trabajado como redactora y productora de televisión (BTV, TVE, Goroka.TV), así como en prensa digital (UABDivulg@) y gabinetes de comunicación. A día de hoy reflexiona sobre su futuro en dimpelsoto.wordpress.com y se declara adicta al Community Management. Proponedle una entrevista y moverá el mundo... por conseguirla.