Alegoría del teatro

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Al carro de agosto lo arrastran caballos de sol. Este auriga tranquilo es un actor de teatro -Pedro Olivera- en gira por tierras leonesas. Pertenecía a la compañía Corral 86, con sede en la buhardilla de Don Pedro 7. Vizcaíno capitaneaba esta troupe juvenil que interpretaba a Shakespeare por tierras del antiguo reino rival de Castilla.

 

La noche anterior a que se tomara esta foto, habían actuado en el claustro de la Catedral de León, toda una experiencia teatral. Tuvieron por camerino la sacristía catedralicia, y representaron una tragedia inglesa ante la fachada norte de la catedral, con el público sentado sobre y entre las tumbas de piedra.

 

Su siguiente destino no era menos suculento, el Castillo de los Templarios de Ponferrada, que en tiempos había sido campo de futbol del pueblo. De camino se desviaron hacia una aldea perdida de piedra –Castrillo de los Polvazares– donde encontraron este carro bajo el sol canicular de la tierra maragata. La belleza del muro de mampostería sin mortero, y el esbelto carro junto a él arramblado, le parecieron -a las cinco de la tarde, una alegoría del teatro y del verano, al mismo tiempo.

 

El viejo carro de Tespis, guiado en esta ocasión por un joven actor atleta, volvía a rodar, sembrando la fiesta a su paso por los pueblos de la vieja Iberia.

 

 

Foto: Vizcaíno