¡Aleluya!

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Vino el Papa y no pude ir a verle porque ese fin de semana tenía que poner lavadoras, ya lo dice un amigo mío: “la aventura es la aventura pero las lavadoras no se ponen solas”. Pues eso: que no pude acercarme ni a Santiago ni a Barcelona pero yo no me quedo sin hacerle, desde aquí, un humilde homenaje…. ¿de qué podría hablar que tuviera que ver con iglesias y sexo? (no me voy a explayar sobre los casos de pedofilia que para eso ya tenemos bastante con la actualidad, no hay semana que el clero no premie a los agnósticos y ateos con más razones para ser descreídos).

En estas divagaciones estaba cuando descubrí la hierofilia, que es la atracción sexual por los objetos sagrados (no creo que las confesiones de Dragó sobre cuando hizo el amor en la catedral de Sigüenza puedan clasificarse como tal). Como ya está todo inventado lo de la hierofilia no iba a ser nuevo: en el siglo XIX había clientes que pagaban pastizales a las prostitutas para que éstas se disfrazaran de monjas. Ya hemos hablado en alguna otra ocasión que lo de los uniformes pone mucho y las sotanas no iban a ser menos sobre todo si las viste un buen mozo.

Lo que sí parece novedoso son los objetos del inglés Nigel Ramsbottom: los vibradores “Intervención divina” (www.divine-interventions.com/). Este británico trabaja durante el día como abogado especializado en el medio ambiente y por la noche se dedica al diseño de vibradores. Y como vibradores hay muchísimos él quiso darle una vuelta de tuerca al asunto y creó juguetes eróticos con la imagen de la Virgen, de Buda, de Satanás e incluso, plugs para el ano en forma de niño Jesús. Sus creaciones, fieles al eslogan de “Los caminos del Señor son penetrables”, pueden adquirirse a través de su página web: están realizadas en silicona y cuentan con el beneplácito de creyentes y no creyentes. Nigel confiesa que sus compradores, que son de lo más heterogéneo, suelen tener buen sentido del humor y que a muchos de ellos el jugar con uno de estos vibradores “sagrados” les permite enfrentarse a los miedos que les inculcaron con la religión desde niños…  Les entiendo perfectamente, porque mira que son represoras las religiones. Y faltas de humor…

Yo no creo que la Conferencia Episcopal sea cliente de Nigel, al menos, de forma oficial pero me da la impresión de que este modesto empresario consigue que la gente sea un poquito más feliz. En una ocasión le preguntaron qué efecto causaba introducirse en el ano un plug en forma de Niño Jesús. Él respondió que daba ganas de cantar Aleluya. Palabra del Señor.

Vengo de París, como casi todos los niños, y me he pasado la vida entre Francia y España (aunque me defino extremeña). Empecé escribiendo de economía en Capital pero tras ocho años en los mercados bursátiles, y demostrando ser de perfil arriesgado, me hice freelance. He colaborado con los principales medios de este país y escrito varios libros de sexo, el último, "Hola, sexo: anatomía de las citas online (Arcopress)". Este blog es a consumir sin moderación pero ¡tampoco te lo creas todo!