Ángel Guinda escribe contra la realidad

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1.

 

Hay libros de poemas temáticos, libros líricos centrados en el poema y libros de poesía que se gozan en el verso, en el refulgir de unos cuantos pocos versos que brillan y reflejan y dan esplendor. Así este Los deslumbramientos, seguido de Recapitulaciones (Olifante, 2020), de Ángel Guinda.

Una contención minimalista, una voluntad solidaria y una cierta admonición proverbial y sensata, del buen vivir, lo habitan.

Es verdad que aquí se repiten los temas clásicos de Guinda: la muerte, el envejecer, el conflicto entre la juventud y el paso del tiempo (un paso entre la vida y la muerte). El amor, el erotismo, el sexo, la fértil soledad.

La primera parte, Los deslumbramientos, habla de sorpresas, de fugaces hallazgos, de fogonazos, de alucinaciones; del acierto inesperado. De la honradez del rayo, de la perversión del aire. Del abismo de uno mismo. De la languidez del éxtasis. De la imaginación del amor.

Teas encendidas sobre la nieve.

Un sueño siempre futurible, lleno -empero- de avispas .

De destrucciones y ruinas que construyen ese sueño futurible.

Una ambición, siempre, muy humana.

Un (re)nacer -sagrado- diario.

Porque, como dice Guinda, “la serenidad es un estado de ánimo, / conciencia de viajar a uno mismo despacio. / Y haber llegado ya es alcanzarse”.

2.

 

Cuenta Anguel Guinda en La diferencia, la película documental que le filmó David Francisco en 2011, que siempre ha tratado de seguir aquel motto becqueriano de intentar “ser un ansia perpetua de algo mejor”. Y le ha acompañado siempre el grito de su manifiesto Poesía útil (1994), la búsqueda de “una poesía sencilla, clara, rotunda, directa, honda, intensa y grave, cargada de intención”.

Y es un hecho constatable que también aquí en Los deslumbramientos se puede percibir “el estremecimiento frente a lo fantasmal del mundo”. Guinda escribe, violentamente, contra la realidad, con una violencia “reactivadora de conciencias”, a la búsqueda de un mayor compromiso. Con una fuerte convicción social. Solidaria. Y fraternal.

 

3.

 

Recapitulaciones es una búsqueda de lo insignificante. Del brillo de los cuerpos amados. De lo irremisiblemente perdido. De las averías. Del pensamiento limpio; transparente.

De la memoria.

Del fuego.

De la inocencia.

Un aire senequista lo impregna todo.

 

4.

 

En Recapitulaciones hay una cierta belleza fantasmal, huidiza. Pero también una voluntad de volver a ser uno mismo, ya andándose hacia el final del camino.

Un querer pacificar lo inservible, para decir, para decir(se), para rescatar las voces que se esparcen indolentes, lloriqueantes, pero todavía dignas y áureas, por el suelo.

Recapitulaciones es un sinuoso juego de contrarios que así concluye:

“¡Fui amanecer. Soy ocaso!”.

 

5.

Para Ángel Guinda la poesía es una posesión, la poesía es una actitud frente a la vida y una de las mejores soluciones frente a la muerte.

Este poemario, igual que su obra previa, es un campo de batalla en el que la palabra luce despojada, pero rica. Una cierta heroicidad estoica le sirve de ropaje y ancla.

Iñigo Linaje a esto lo llama “expresionismo existencial”.

Ángel Lozano Bendicho amplia esta idea, al decir que la poesía de Ángel Guinda se caracteriza “por su avidez vitalista frente al paso del tiempo y la constante búsqueda de un porqué”.

 

6.

 

A PIE DE PÁGINA

“El poeta Ángel Guinda

desertó de este mundo.

De espaldas a la muerte

y abrazado a la vida.”

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