Anoche, en el metro, fueron mis ojos los únicos en ver a un posible suicida

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Un relato corto de El Loco de Khalil Gibran cuenta esta historia...

 

Un relato corto de El Loco de Khalil Gibran cuenta esta historia…

 

‘Dijo el Ojo un día:

‘Más allá de esos valles veo una montaña envuelta en una niebla azulada. ¿Verdad qué es hermosa?’

El Oído, que lo oyó, estuvo un largo rato escuchando y dijo:

‘¿Dónde está esa montaña? Yo no la oigo.’

Entonces habló la Mano:

‘Estoy tratando de sentirla y de palparla, pero no encuentro ninguna montaña’.

Y el Olfato aseguró:

‘No hay ninguna montaña. Yo no la huelo’.

Entonces el Ojo miró hacia otra parte y todos empezaron a comentar la rara alucinación sentida por el Ojo diciendo: 

‘Al Ojo debe pasarle algo’.

 

Anoche, a la 1 de la madrugada, la estación de Puerta del Sur, en el metro de Madrid, un joven flirteó caminando al filo de una vía, rondaba los 20 años y hablaba sólo, contrariado, mirando hacia un lado y hacia otro. Mientras, en el andén, una veintena de personas no parecían tener ojos, tal vez fuera la ceguera de la indiferencia. Ningún viandante tuvo la delicadeza de acercarse, ni siquiera de aproximarse ante el posible peligro de que cayera cuando se acercara el tren, sólo quien escribe estas líneas se acerca y le persigue a corta distancia. El resto, que presencia la escena, prefiere mirar para otro lado. Entonces, ¿fueron mis ojos los únicos en ver a un posible suicida, en ser capaces de augurar el peligro? Será que a mi Ojo debe pasarle algo, como al del cuento de Gibran.

 

El joven, después de unos minutos, decide sentarse junto a la vía, sigue hablando solo, preocupado, con sus pupilas dilatadas, idas, mirando fijamente a la vía. En ese punto, decido llamarle la atención, me mira sorprendido como si yo fuera la loca y él el cuerdo por atreverme a decirle ‘por favor, aléjate de la vía’. Entonces, ¿fueron mis ojos los únicos en ver a un posible suicida?

 

La indiferencia ajena en medio de un andén silencioso y la ingratitud de un joven completamente enajenado, provocan que haga una foto con el fin de verificar la escena que estoy viviendo, entonces es cuando despierto la curiosidad de algunos. Utilizo la fotografía como prueba de que anoche, en el metro, fueron mis ojos los únicos en ver a un posible suicida. ‘A estos Ojos deben pasarle algo’.

 

metro, Madrid

Fotografía tomada por la autora de este blog a la 1 de la mañana en el metro de Madrid, estación Puerta del Sur.

Fátima Margu nace en la antigua Emérita Augusta (Mérida, Extremadura) un caluroso verano de 1981. Ha trabajado como profesora de Universidad, periodista e investigadora. Aficionada a Internet y eterna alumna con una única vocación: cuestionarse qué está pasando para procurar llegar a la Verdad de las cosas. Alma viajera, siempre con la intención de hacer extraordinario aquello que para muchos pasaría desapercibido porque no se pararon a observar la belleza o el trasfondo que una instantánea puede condensar.