Apuntes sobre algunos ratos feriales

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Las ferias son buenas ocasiones para descubrir realidades que son parte de la profesión teatral pero que muchas veces nos pasan inadvertidas, por no tocarnos directamente en nuestras tareas diarias, o por ocuparse de estilos o géneros que no son los nuestros.

 

Madferia 2017

 

 1. No estamos solos, aunque muchas veces lo parezca. Ese es el espíritu que se respira al dar una vuelta por las actividades y encuentros de MADFeria: que en esta profesión en la que tantas veces creadores, intérpretes, productores, técnicos, programadores, distribuidores… (¡y hasta blogueros!) nos rompemos la cabeza en soledad por las dificultades que encontramos en nuestras tareas, no se nos puede olvidar que hay muchos otros como nosotros deseando coser las heridas en conjunto.

 

El ambiente mercantil pone en el aire una sospecha respecto a esa voluntad comunitaria. Pareciera que las estrategias de seducción puestas en escena por los que venden y los que compran espectáculos generasen una atmósfera de desconfianza general: las compañías programadas temen los veredictos, los asistentes no inscritos no saben cómo abordar a los profesionales desconocidos, y los que negocian temen hablar de más o de menos en sus conversaciones.

 

Sin embargo, en cuanto se rasca –porque hay que rascar- salen a flote realidades compartidas, con sus incertidumbres y sus miedos, pero también con muchas fortalezas y logros. Y se empiezan a oír las mismas palabras en unos y en otros: ayuntamiento, sala, circuito, ensayo general, preestreno, subvención, dossier, caché, cuota, Mateo Feijoo, butaca, gira, crítica, feria… Es ese vocabulario común el que puebla las presentaciones, comidas, charlas casuales –mientras se espera a entrar en la siguiente obra- o cafés de la feria.

 

Un mismo vocabulario que hace que al final ya no sepas distinguir a unos de otros, a programadores de distribuidores, a compañías de periodistas, a productores de organizadores de ferias… Solo queda el viejo truco: echar una ojeada disimulada a la acreditación del que tienes al lado para ver si tiene color de comprar o de vender.

 

 

2. Por eso, las ferias son buenas ocasiones para descubrir realidades que son parte de la profesión teatral pero que muchas veces nos pasan inadvertidas, por no tocarnos directamente en nuestras tareas diarias, o por ocuparse de estilos o géneros que no son los nuestros.

 

A través de pequeñas historias, he conseguido componerme un collage de buenas noticias: por ejemplo, viendo la buena salud que parece tener la familia de los organizadores de ferias escénicas de este país, en boca del coordinador Llacuna. O empatizando con el entusiasmo del dramaturgo Cerdà cuando nos habla de la joven FiraB de Baleares y del funcionamiento de la cultura en sus islas. O almorzando con el señor Freire, que te cuenta lo movida que está la escena gallega y lo fuerte que están pegando las nuevas compañías recién salidas de la ESAD de Vigo.

 

O también escuchando las iniciativas que los propios artistas están tomando para colaborar, dinamizar su trabajo y ponerlo en conexión con los demás: desde la amplísima base de datos de textos teatrales ofrecida en internet por la Asociación de Autores de Teatro en Buscautores (que nos contaron los dramaturgos Estaire y Dominique) hasta la naciente iniciativa de Directorxs Emergentes en Emergencia (presentada por el cuarteto Báñez, Sanchís, Benedicto y Casas), pasando por los logros de la asociación Clásicas y Modernas en las instituciones de artes escénicas y españolas (como nos recordó la polifacética Pacheco).

 

 Madferia 2017

Directorxs emergentes en emergencia presentando su proyecto


Mención aparte merece, por ejemplo, la presencia de Juan Muñoz y la Tartana Teatro, en su 40 aniversario, que parecen confirmar la posibilidad de llegar lejos (en el mejor sentido de la palabra) a base de constancia y trabajo cuidado. Igualmente, el recorrido que los compañeros de PATEA nos hacen a través de la historia del teatro de calle nos abre los ojos a todo un género bastante olvidado pero lleno de hitos y con una creatividad desconocida…

 

 

3. Como mi paso por la feria ha sido salteado, cogiendo de aquí y de allá, desapareciendo como el Guadiana y volviendo a aparecer para el espectáculo siguiente, no consigo quedarme con un sabor de boca redondito, bien cerrado. Digamos que, a pesar del optimismo, en las últimas miradas que cruzo el viernes antes de alejarme del Matadero también descubro una cierta incertidumbre, una sensación de que hay cosas que siguen igual…

 

Y esto, sin duda, no es por la organización de la feria, a la que me resulta imposible ponerle ‘peros’, sino por la inevitable impresión de que a pesar de las muchas conversaciones, las risas, las emociones frente a (y desde) la escena… cuatro días después de iniciar la feria se podría decir que las amistades, las tendencias, las preferencias y las burocracias siguen siendo aproximadamente las mismas, y que todos nos volvemos a enfrentar a esa cosa tan típica de este arte (o esta industria, como la llaman algunos): la incertidumbre del mañana.

 

Suerte que en los próximos días, con la resaca de lo compartido en MADFeria, cuando vayamos poco a poco retomando nuestras tareas sabremos que estamos utilizando las mismas preocupaciones y las mismas palabrejas que nuestros –a veces invisibles- compañeros de fatigas.

 

Vera Yobardé

@verayobarde

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.