Aurora Ríos, la menos tonta de Fermoselle

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(Fermoselle, Zamora. Labores del campo, murió a los 87 años el 18 de marzo). ¿Quién contagió a Aurora Ríos? Nadie se lo explica en Fermoselle, Zamora, un pueblo entre el río Duero y el Tormes. Aurora tenía 87 años y salió tres veces de su pueblo (Valencia, Barcelona y Fátima, éste último viaje hace tres años); en Fermoselle se dedicó siempre al trabajo del campo: viñedos y olivos. Y a su huerto, que daba tomates, pimientos, ajos, y a la leche de cabra que ofrecía a los vecinos. Su marido, Ángel, falleció hace ocho años y la reclusión de Aurora se había incrementado, si bien todos los días iba a comer a casa de una de sus hijas. Vivía sola, fue siempre una mujer independiente y se decía de sí misma “la más tonta de Fermoselle” no por ignorancia, sino por su facilidad de trato, su carácter sencillo que aceptaba todo. Era una mujer lectora que en los últimos años, debido a la vista y el cansancio, se refugiaba en revistas de toda clase, desde recetas hasta trucos del hogar. Esa vida tan sencilla y discreta en un lugar apacible y con encanto ha tenido un final explosivo. El relato que ofrece el nieto político de Aurora, José Luis Pascual, marido de su nieta Rocío, es desalentador. “Hace 15 días celebraba su cumpleaños comiendo como una lima”, cuenta. El sábado 7 de marzo amaneció con síntomas de coronavirus; la familia llamó al médico y este le dijo que pasase por consulta el lunes. “¡No podemos ir!”, respondieron. El médico fue a casa y les dijo, tras echarle un vistazo, que no tenía coronavirus. Aurora empeoró y en una ambulancia sin protección, rodeada de enfermeros, fue llevada al hospital de Zamora, donde pese a los avisos de la familia fue instalada en un cuarto compartido. Por allí pasaba todo el mundo, denuncia la familia. Cuando se le hizo la prueba, fue aislada una planta para ella. Murió sola y sin despedidas. Nadie comprende cómo se contagió Aurora Ríos, pero sí se sabe que pudo transmitir la enfermedad a muchas personas. En el pueblo, donde operarios cubiertos con un traje blanco y mascarilla han desinfectado calles y comercios, los vecinos están escandalizados: nadie sabe cómo pudo llegar el coronavirus al lugar. Manuel Jabois. Gracias al diario El País.

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