martes, abril 7, 2020
Autores Publicaciones por Pasamonte

Pasamonte

Pasamonte
30 Publicaciones 3 COMENTARIOS
Mi primer manuscrito fue un éxito: al utilizarlo para apoyar la pantalla del ordenador, le aportó un aire funcionarial a mi escritorio, lo que interpreté como una revelación. Fue entonces cuando, por primera vez, decidí centrarme en algo que no revistiera inutilidad; aun así, de vez en cuando me despisto.

Por su nombre

Todos agradecen los aplausos de las ocho de la tarde. Les anima el apoyo de la gente. Pero ninguno se siente identificado con las metáforas bélicas con las que medios de comunicación e instituciones se refieren a ellos y a su labor. Les hablan en un idioma que no es el suyo, y cambiarían toda esa retórica por mejores condiciones laborales. No hay guerras, no hay soldados, no hay vencedores ni vencidos. Y todos desean lo mismo: retomar la normalidad, volver a casa y reunirse con sus familiares y amigos. Ninguno de ellos trabaja en la ciudad en la que nació.

Caos y orden

Estoy seguro de que el confinamiento nubla el juicio, por eso vuelvo a las certezas de antes. «Un buen desayuno da por bueno un día», escribí hace meses, y con esa tesis afronto cada mañana. Aunque las noticias enlacen el Día del Padre con una hilera de camiones repletos de ataúdes.

Vacías pero habitadas

¡Qué difícil es ser la misma persona más de una hora seguida!

Huida semanal

Apuramos la tarde y la noche, y el domingo por la mañana intentamos aprovechar el mar que nos quedaba. Paseamos por el puerto, pero con la idea de la fugacidad ya en la cabeza.

Comparecencia

Según nos dijo, estaba nervioso por la entrevista de trabajo. Nos contó que el secretario le hizo pasar a la sala de espera y que, tan pronto como entró, le cerró la puerta. La estancia estaba vacía, y en el centro había una mesa sobre la que, en lugar de revistas o periódicos, solo había un álbum. Por hacer algo, se sentó y lo abrió, y el contenido de aquel álbum lo perturbó. Ya no sabía si quería trabajar allí.

De miserias y santos

¿Son mejores personas las que están pendientes de los santos y los cumpleaños de los demás? ¿Es ingrato y egoísta desdeñarlos?

Coro de pringaos

¡Qué discursos! ¡Qué regocijo para el espectador! Nada de incoherencias, nada de titubeos: todo precisión, claridad y contundencia. Ellos lanzan las palabras y, de un cabezazo, sus acólitos rematan el discurso.

Ramita de romero

Nunca he tenido ni un sí ni un no con las gitanas del romero, y tampoco es que la mujer llegara a la maldición —prefiero pensar que no pasó de la sugerencia—, pero no es cuestión de jugar con fuego. Mejor dejo lo de ser turista en mi ciudad y me centro en mis cosas, que ahora mismo me viene fatal empezar a ser supersticioso.

Encuentro inesperado

El domingo pasado, en una visita fugaz a Madrid, me crucé con mi yo de hace años. No era consciente de la calle que estaba recorriendo, hasta que lo vi saliendo de la boca de metro, de camino a la facultad. Ni él ni yo teníamos prisa, así que charlamos un rato.

Salto mortal

El tiempo se ralentiza: observas la leche girando en sentido ascendente mientras corriges el paso, te preparas para lo peor; sin embargo, te sorprendes teniendo reflejos suficientes como para evitar que se derrame. Ha faltado muy poco, pero has conseguido evitar el drama.