domingo, febrero 28, 2021
Autores Publicaciones por Bosco Esteruelas

Bosco Esteruelas

Bosco Esteruelas
109 Publicaciones 0 COMENTARIOS
Bosco Esteruelas es periodista y escritor. Ha trabajado en El País como editorialista y corresponsal en Tokio y Bruselas, y antes en la agencia Efe en las delegaciones de Roma, Washington y Londres. Ha sido también portavoz de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y de la Comisión Europea. Ha publicado cuatro novelas, "El reencuentro" (2011), "Todo empezó con Obdulio" (2012), "Retorno a Zumaia" (2014 y "Gracias, asesino" (2020), y una colección de relatos titulada "La chica de Tsukiji" (2014)   En esta bitácora quiero observar e interpretar la realidad política y social desde fuera de la jungla urbana

Víctimas y verdugos

Se estima que más de seis millones de judíos murieron durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), de los cuales cuatro millones fueron gaseados en los campos de concentración nazis. A vueltas con la historia, me llamó la atención que hace unas días una joven de un grupo falangista dijera durante un acto autorizado en el madrileño cementerio de La Almudena de homenaje a la División Azul, que la culpa “de nuevo está en el judío”. Más tarde quiso matizar sus palabras al indicar que no se refería al semitismo en general, sino a lo judío en particular. No me quedó muy claro el matiz. Seguramente ni a mí ni a nadie, pero sí me impacto ese “de nuevo”, como si me estuviera explicando (¡?!) que son ellos, una vez más, los causantes de nuestros males.

Los libros

A falta de un nuevo amor, una de las primeras razones de mi existir si no la más, me deleito con la lectura y la escritura. Sin las presiones ni las exigencias, a veces incoherentes, que yo soportaba cuando ejercía la profesión periodística. Siempre me he preguntado cómo una persona puede vivir sin leer, sin la compañía de un libro, incluso aun cuando no sea un texto maravilloso. Aprender, ampliar el conocimiento, compartir experiencias, imaginar, recordar, soñar, emocionarse. Qué sería de mí si no me diera los buenos días o las buenas noches un libro bien impreso, de páginas blancas y letra mediana, una portada sugerente y un señalador que me indica dónde aparqué la lectura por cansancio u otra circunstancia. Esa misma atracción que siento por el cine y que ahora sufre los azotes de la pandemia.

Uno que se va y otro que regresa

Anoche me fui a la cama con un par de noticias que me impactaron. El abandono de Jeff Bezos al frente de ese gigante tecnológico llamado Amazon y el regreso de Mario Draghi a la vida pública para dedicarse a la política. Lo del primero me sorprendió más alegando estar cansado cuando aún no ha cumplido la sesentena. Lo del segundo un poco menos habida cuenta de su valía profesional y el rumor insistente de que podría ser nombrado por el Parlamento italiano presidente de la república cuando deje el cargo el año próximo Sergio Mattarella. Todo indica que ahora será el nuevo primer ministro de Italia.

En modo Berlanga

Un ex colega y creo todavía amigo, Miguel Ángel Villena, ha ganado el Comillas de este año con una biografía de Luis García Berlanga. Muy oportuna en el centenario de su nacimiento. Pienso leerla. Me encanta el realizador valenciano. La Real Academia acepta el adjetivo "berlanguiano" para definir el esperpento, la astracanada, la comicidad satírica. Si no fuera por los muertos, la tragedia que nos ocupa desde hace ya más de un año merecería ese calificativo. Es decir, vivimos una "pandemia berlanguiana".

Totum revolutum

Todavía tengo en la memoria y en la retina la toma de posesión de Biden y los cinco minutos de recitado de esa joven afroamericana de nombre Amanda Gorman, quien, por cierto, he leído estuvo haciendo un curso de español en Madrid hace un par de años y se quedó prendada de la poesía de García Lorca. Sentí "envidia cochina" de ella, de su lucidez y sinceridad, de su entusiasmo al gritar que la luz la podemos ver, sobre todo porque está en nosotros. La envidia es uno de los siete pecados capitales que en mi colegio de jesuitas donde estudié -esa orden religiosa que ahora se ha abierto en canal reconociendo haber cometido abusos sexuales- que más despertaba la furia de mis preceptores junto con la lujuria.

¿Pero qué clase de gente nos gobierna?

  Impactado, pero a salvo en mi ciudad accidental, por los efectos de la nevisca causada por Filomena, el frío polar que hace tiritar España,...

Vanos recuerdos

Tardé varios años en descubrir que los Reyes Magos no se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar y que no venían de Oriente sino en realidad de algún lugar mucho más próximo al salón del domicilio familiar. Recuerdo que miraba con descrédito y hasta desprecio a aquellos compañeros del cole que se acercaban a mí durante el recreo para reventar mis ilusiones. Esas que luego a lo largo de la vida fueron poco a poco agujereándose, como lógicamente así debía ser. Quizás allí comenzó a nutrirse mi condición de asocial. El adulto pierde la inocencia de la niñez. Su incorporación de cazador en la sociedad lo requiere. Confieso decirlo a disgusto.

¿Después del Veinte viene necesariamente el Veintiuno?

De un tiempo a esta parte sufro de vértigos y alucinaciones. Quizás por haber abusado de estimulantes y alcohol acudiendo a mi farmobar con gran crítica del psicoanalista, a quien uno de estos días voy a enviar a Marte sin previo aviso y sin billete de retorno. Si le digo que es de día me lleva la contraria y lo retrotrae a mi infancia. De momento todo está controlado. Qué sarcasmo recurrir al verbo controlar cuando el año que concluye me ha demostrado que nada está previsto y que la sociedad en la que vivo es frágil pese a que en menos de diez meses la ciencia ha descubierto una vacuna contra el covid-19.

Mi extraño cuento de Navidad

Estaba más que harto con las últimas fricciones políticas del país. Todo presagiaba que ni siquiera la masiva llegada de millones de unidades de la vacuna iba a serenar el ambiente social de estas "fiestas del afecto", como las había bautizado el cursi del primer ministro, bunkerizado en Moncloa viendo series recomendadas por su segundo en una cuarentena forzada por haber almorzado días atrás con el contagiado jefe del Estado francés.

Final

Kicking Trump out. Echarle a patadas. Eso es lo que parece que han hecho 74 millones de norteamericanos con el voto al apoyar al aspirante demócrata Joe Biden, el mayor apoyo a un presidente en las urnas en la historia de Estados Unidos. Pero no olvidemos que más de 70 millones (siete millones más que en 2016) se decantaron por el todavía inquilino de la Casa Blanca. Concluye así una tragicomedia de espera de cuatro días de recuento para conocer un ganador, lo cual abochorna al país. Y el espectáculo promete tener aún coletazos pues el perdedor no admite por ahora la derrota, sigue hablando de fraude electoral y anuncia demandas en varios Estados a partir de ya mismo.