domingo, febrero 28, 2021
La vida en Comala City   el blog de Bruno Piché
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Bruno Piché

Bruno Piché
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Bruno Piché es ensayista y narrador. Ha sido editor, periodista, diplomático y promotor cultural. Realizó estudios en la Concordia University de Montreal, El Colegio de México, King’s College de Londres, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM Es autor de los libros Robinson ante el abismo, Noviembre y El taller de no ficción. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México desde 2012. Su novela más reciente, 'La mala costumbre de la esperanza', (2018), apareció bajo el sello editorial de Random House Literatura. En 2015 publicó la novela 'Los hechos', acerca de la cual Juan Villoro escribió: “Bruno H. Piché entiende la historia del mundo como una diáspora: datos en fuga que al articularse conectan la vida pública con la esfera privada. Podemos escapar de nosotros mismos pero no de Los hechos, es decir, del flujo incontenible de la historia.”   Vivir en Comala City es un blog sin fronteras temáticas y en la que las sombras y presencias fantasmales remiten al escurridizo entrecruce entre los géneros literarios. En Comala todo es literatura y nada es lo que parece.

Novísimo muralismo Mexi-4T

Como todo mundo sabe y se ha estudiado hasta el cansancio, la así llamada Revolución mexicana, en realidad una guerra civil que enfrentó a quienes hoy serían designados como Warlords o Señores de la guerra, derivó en una ensalada ideológica que buscaba legitimar la gran matazón así como cerrar el pacto final con el cual los jefazos militares sellaron la paz.

¡Esas son chingaderas, señorita!

No acostumbro mirar las conferencias cotidianas del doctor Hugo López-Gatell en las que rinde su informe estadístico del COVID-19 en territorio mexicano. Pero ayer...

Trump Amerikkka

Al mirar las extrañas imágenes de demenciales soldados libertarios —en verdad tipos cualquiera, miembros de la clase trabajadora, es decir una sub-clase— obstruir el paso a la cámara legislativa del estado y momentos más tarde ocupar la tribuna y los pasillos del recinto legislativo, casi volví sobre mis propios pasos al leer en los diarios que las hordas del Michigan profundo habían tomado por asalto el Capitolio en esa ciudad que solamente Borges pudo celebrar en algún poema.

López-Gatell: quién es y con qué se come 2ª. Parte

Nunca fue más reveladora cierta frase de Nietzsche proveniente de las lejanas y mal llevadas lecturas de adolescencia: “La política es el campo de trabajo para los cerebros mediocres.” A su regreso a México en 2006, luego de doctorarse en Epidemiología en Johns Hopkins, nada menos que la universidad que inventó dicha especialización, Hugo López-Gatell vivió en carne propia las puniciones que la política termina imponiendo, inevitablemente y fatídicamente, a los cerebros mejor dotados —sin excluir, mucho me temo, el suyo.

López-Gatell: quién es y con qué se come. 1a. Parte

Llevo varios días procrastinando alrededor del asunto. El llamado de un personaje de televisión —que a mí siempre me ha resultado siniestro y repugnante, ya sea en sus inocuas entrevistas al actual presidente de México o a Carlos Fuentes—, a desestimar o de plano no hacer caso al subsecretario de Salud de México, el doctor Hugo López Gatell, ha terminado por sacarme del marasmo.

El paciente y la discordia

En esos dos polos, entre esas dos sorderas, se dizque debate sin desear llegar a ninguna parte. Una forma de simulación, una desencajada dialéctica que quizá sea la más lograda cultura de la esquizofrenia. Aumentan los casos de Coronavirus, según cifras oficiales el teléfono no para de sonar: más de dos mil llamadas por ataques de ansiedad y otros delirios de la mente en lo que va de la cuarentena, el Gran Encierro mexicano.

Tiene usted nueve años de vida

Hace varias semanas que mi amigo Alfonso Armada me pidió algo para celebrar los ocho años de existencia de la revista digital que fundó, un modelo entre las revistas literarias y periodísticas de la biosfera digital, fronterad.com. Alfonso no necesita mayor presentación, pero digamos que fue corresponsal del diario madrileño ABC en Nueva York, adjunto al director a su regreso a España durante un tiempo, actual presidente de la sección española de Reporteros sin fronteras y autor de un espléndido y bello texto —empuje usted la puerta y entre — como este, con el cual celebró la fiesta que yo, siempre arriba, volando por los aires, me perdí.

Menos de 6 propuestas para los comentócratas del próximo sexenio

La semana pasada dediqué un largo espacio en este blog al tenebroso tema de la relación orgánica entre los intelectuales y el poder político, así como a la bribonería hipócrita de un columnista del diario Reforma que, al convocar en redes sociales a lo que en inglés llamaría the worst bigotry of all times, algo así como la madre de todos los sectarismos intolerantes, a que sus seguidores se manifestaran respecto al candidato presidencial con mayor puntaje en las encuestas y a quienes lo apoyan, con calificativos de abierta discriminación y racismo del tipo: “naco”, “prieto”, “morenaco”… un verdadera caballada de lo que en Comala City se denomina como el “México bronco”.

Estoy con usted, Enrique, en la defensa de la democracia y contra el Poder...

Hace tiempo que dejamos de hablarnos de tú. Permíteme entonces que te hable de usted. Lo cito a usted tal cual como lo he hecho las veces que, por la fuerza de sus de argumentos, ha sido necesario: “Nunca alcanzamos a hablar de fondo sobre nuestras simpatías y diferencias. Se interponía mi admiración”.

El debate está por comenzar: ¡música, maestro!

Estamos, todos, millones, quienes apostamos ya no por un cambio sino por —como lo describió el cronista Fabrizio Mejía Madrid en un rápido pero certero tuitazo— un proceso de ruptura que redirija los destinos del país (los que están no merecen seguir), a un par de días del tercer y último debate en vivo entre los candidatos a la presidencia de México.