lunes, mayo 25, 2020
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Gonzalo Sánchez-Terán

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Gonzalo Sánchez-Terán ha trabajado desde 2002 implementado proyectos de emergencia en campos de refugiados y desplazados internos en Guinea Conakry, Liberia, Costa de Marfil, República Centroafricana, la región de Dar Sila, en la frontera entre Chad y Darfur, y la frontera entre Etiopía y Somalia. En 2001 publicó el poemario, Desvivirse (ed. Visor), y en 2008, junto al periodista Alfonso Armada, el epistolario, El Silencio de Dios y otras metaforas. Una correspondencia entre África y Nueva York (ed. Trotta).

Sal, heno, flores, piedras y nubes. Una historia de los tiempos de san Isidoro...

Alguien en el siglo VII, quizá en alguna parte de Andalucía, escribió que nuestros cabellos comparten esencia con el heno; el llanto de los ojos, el sudor de la frente y la sangre de las venas, con la sal; los huesos y los dientes, con la piedra; que de algún modo las flores definen la diversidad de colores en el iris; y que nuestros pensamientos poseen la materia misma de las nubes

Quienes sobrevivamos

Quienes sobrevivieron a una guerra y no usaron el resto de sus vidas para que ya jamás otra estallara, siguieron, en la paz, matando muertos, pisoteando sus nombres olvidados.

Contra las distancias

Las bestias luchan por la pervivencia;/ los seres libres contra las distancias.

Frágil artesanía

  FRÁGIL ARTESANÍA Tercer martes del mes de mayo Llegará un día en que los que vivimos sin banderas ni mitos ni doctrinas nos cansaremos de cumplir las órdenes de...

Qué hiciste durante la peste

Mis sentidos dirán, ya sin mi cuerpo,/ volamos por la vida como ahora/ estamos, muerte adentro, revolando,/ y fuimos, hacia todos, intemperie,/ y para todos fuimos campo abierto.

Noray del cosmos

La ventana que se abre al alto cielo/ no está en tu habitación, está en tu mente:/ dejarás de observar tras un cristal/ abriéndola, de par en par abriéndola.

Los dueños de la normalidad

Pienso en la vieja normalidad: pienso/ en más de mil millones de personas/ que perduran sin luz ni agua corriente,/ los setenta millones de mujeres/ y hombres que la violencia ha desplazado,/ la mitad de la humanidad que vive/ sin llegar a los cinco euros al día,/ con la nueva al igual que con la vieja/ normalidad.

Pervivir

de verdad lucharéis contra la peste/ para volver a respirar un aire/ sucio, grisáceo, turbio, enceguecido

El afán de los fareros

eso es lo que hacemos los humanos,/ conversar, aprender, partir el pan

No hay afueras donde no hay allendes

No salir de esta peste hacia otra peste/ creada por el hombre, contra el hombre,/ confinando a personas aquejadas/ de pobreza tras muros, en suburbios,/ donde no nos infecte su miseria.