domingo, enero 23, 2022
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Gonzalo Sánchez-Terán

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Gonzalo Sánchez-Terán ha trabajado desde 2002 implementado proyectos de emergencia en campos de refugiados y desplazados internos en Guinea Conakry, Liberia, Costa de Marfil, República Centroafricana, la región de Dar Sila, en la frontera entre Chad y Darfur, y la frontera entre Etiopía y Somalia.En 2001 publicó el poemario, Desvivirse (ed. Visor); en 2008, junto al periodista Alfonso Armada, el epistolario, El Silencio de Dios y otras metáforas. Una correspondencia entre África y Nueva York (ed. Trotta); y en 2020, Si esto sirviera para hablar del río. Diario poético del año de la pandemia (ed. Franz).

Musée des Beaux Arts, de W.H. Auden (1907-1973)

 

La poesía profana las tumbas interiores.

 

El que deja lo que ama, de Yehuda Amijai (1924-2000)

 

La poesía destriza los mapas políticos: no reconozco más gentilicio que la poesía.

 

No está el aire propicio, de Gerardo Diego (1896-1987)

 

La poesía es siempre perpendicular al poema y tiene tu misma estatura para agarrarte por las solapas o abrazarte. 

 

Lo que no es sueño, de Claudio Rodríguez (1934-1999)

 

La poesía es el hombro sobre el que nos subimos para otear por encima del tiempo; y también sobre el que sollozamos cuando hay que sollozar.

 

Soneto 13 – II, de Rainer Maria Rilke (1875-1926)

 

La poesía es el istmo hacia nuestra consecución, por eso no acepta condiciones, ni amaña pasadizos, ni negocia con sus verdugos.

 

Mi gruesa túnica nueva, de Bai Juyi (772-846)

 

La poesía, todos los demás han huido, la poesía te cubrirá cuando salgas a campo abierto. Mas la poesía te disparará en la cabeza si retrocedes para protegerte en tu pronombre.

 

El barco, de Pablo Neruda (1904-1973)

 

La poesía es la Hégira del espíritu, a partir de ella se fechan sus efemérides, antes de ella todo esperaba. La poesía es el reinado.

 

Visita, de A.R. Ammons (1926-2001)

 

La poesía son los gemidos de la vida cuando el hombre hunde la cabeza entre sus piernas.

 

Ese muerto, de Dámaso Alonso (1898-1990)

 

Toda prosa estudia para ser poema, como toda bestia que se ahoga bracea y patea hacia la superficie, buscando el aire.