sábado, diciembre 5, 2020
Autores Publicaciones por Ignacio Castro Rey

Ignacio Castro Rey

Ignacio Castro Rey
283 Publicaciones 9 COMENTARIOS
Ignacio Castro Rey es doctor en filosofía y reside en Madrid, donde ejerce de ensayista, crítico y profesor. Siguiendo una línea de sombra que va de Nietzsche a Agamben, de Baudrillard a Sokurov, Castro escribe en distintos medios sobre filosofía, cine, política y arte contemporáneo. Ha pronunciado conferencias en el Estado y en diversas universidades extranjeras. Como gestor cultural ha dirigido cursos en numerosas instituciones, con la publicación posterior de siete volúmenes colectivos. Entre sus libros últimos cabe destacar: Votos de riqueza (Madrid, 2007), Roxe de Sebes (A Coruña, 2011) y La depresión informativa del sujeto (Buenos Aires, 2011), Roxe de sebes (Fronterad, 2016), Ética del desorden (Pretextos, 2017). Acaba de publicar Sociedad y barbarie, un ensayo sobre los límites de la antropología en Marx.

Vencer el mal entrando en él

Una vez digeridos sapos y culebras, puede hacer su aparición la belleza, incluso cierta fortaleza, cierta serenidad. Y un pueril sentido del humor, blanco y negro, del cual estamos bastante necesitados en este mundo veloz, estresado.

¿Cómo dormiste anoche? Cronificar el miedo, una pandemia de confusión

Este virus lo paramos unidos. Pues no, falso. Es mentira. Cada cual, hasta para buscar hidrogel y mascarillas, tuvo que apañárselas como pudo. Hace falta ser un intelectual, político o periodista, para enterarse ahora de que existen distintas clases de muerte y se recibe un tratamiento o no en función del poder y el nivel de ingresos. Lo que sí descubrimos fue un racismo de la edad que ya estaba en marcha, aunque aquí no llegue al nivel eugenésico del paraíso fiscal holandés

Etiquetas del yo

Lo que sigue es un comentario levemente crítico sobre el exitoso "La imposible dedicatoria", de Paul B. Preciado (Revista de la Universidad de México, abril de 2020). Antes del coronavirus, Preciado nos cuenta que hablaba por videoconferencia con sus padres, residentes en Castilla, una vez cada dos meses. Ahora la llamada es diaria y, confiesa, una "bomba de oxígeno".

Lo que arde

O que arde (Oliver Laxe, 2019) es una película que hay que ver. Aunque solo sea porque tiene “poco que ver” con las facilidades que corren por estos pagos, tanto de factura nacional como extranjera. Se podría decir casi, como ocurre en Paterson y algunas otras obras, sean de Guerín, Lois Patiño o Mercedes Álvarez, pero muy distinta a todas ellas, que la de Laxe es una película sobre nada, acerca de la niebla lenta que es la vida humana. Esto obliga a una atención constante para no perderse ningún detalle, aspectos a veces insignificantes en los que se juega el conjunto de la historia. Si es que se puede hablar de historia en este caso, dado que lo narrado roza de continuo lo inane, el ser lento de la especie humana y de la tierra.

Tedio de hazañas bélicas

La película de Mendes, tan rodeado por el éxito que ya no puede tocar el suelo (aunque ahora pretenda recrearse en el lodo), no tiene nada que contar, absolutamente nada distinto a lo que vemos todos los días en las pantallas: lo malos que son los malos y lo buenos que son las víctimas.

¿Compasión programada o crueldad organizada?

Las emociones vuelven: ¿alguna vez se habían ido? Las emociones encarnan la violencia del alma, de tener un alma. Compasión, asco, tristeza, ira, miedo, alegría… Es necesario saber gestionar nuestras emociones, oímos. Pero solo se gestionan cadáveres, vivencias previamente troceadas, diseccionadas, arrancadas de su suelo corporal de verdad. Ciertamente, la “liquidación de existencias” en curso ha de comenzar por la carne. Un buen ciudadano del primer mundo no debe tener sangre en las venas; solo perfil, currículum, circuitos de influencia y estrategias urbanas. En resumen, esa fusión de impotencia real y prepotencia virtual que le hará visible, ágil y competente.

Joker: ¿Retrato de la violencia que viene?

Philips no deja de tratar esta gravísima cuestión que, entre otras muchas, se cierne sobre unas metrópolis que han olvidado cualquier misericordia, cualquier piedad humana sin carnet. Es posible que, finalmente, el Norte tenga lo que se merezca.

Lágrimas no lloradas. En torno a Peter Handke y el premio

“¿Tras el Nobel? Hay que continuar como si nada. Es uno de mis motivos en la vida: hacer como si nada”. Cierto, pronto todo volverá a su cauce: el de la clandestinidad. Afortunadamente, igual que la historia no sabe lo que hace, los periodistas no tienen ninguna memoria (salvo cuando, con intenciones policiales, tiran de hemeroteca). Handke sigue ahí para recordarnos que, mientras la vida sea mortal, todos sus enemigos históricos son muñecos con los que debe jugar

Un fiasco llamado ‘Roma’

Se presenta como una "carta de amor a las mujeres que le criaron". A todas luces, a toda sombra, la película de Alfonso Cuarón es demasiado ambiciosa para lo que después cumple, casi nada.

Culos inquietos, infinitos asientos

Siguiendo a Cocteau se nos sugiere que todo es comer y cagar, observar y crear. Que la belleza guarda casi cierta relación con el ano lo podría firmar incluso cierto cristianismo; no uno precisamente norteña, pero sí septentrional y barroco. Que el ano sea el ojo secreto para otro modo de percibir la verdad, ya es ontología de otro costal.