sábado, mayo 8, 2021
Estelas, cual cometas   el blog de Ricardo Tejada
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Ricardo Tejada

Ricardo Tejada
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Nací en San Sebastián-Donostia, en 1965. Estudios universitarios en la Universidad del País Vasco (UPV) y en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Becario en la Universidad de Lovaina (Bélgica). Proseguí estudios en la EHESS y en París 8. Doctorado en 1995 en Filosofía con una tesis sobre el pensamiento ético-político en Gilles Deleuze. En 2000 fui nombrado profesor titular de Civilización de España contemporánea, en la Universidad de Le Mans (Francia), dedicándome desde entonces al pensamiento español del siglo XX. Desde comienzos de los años 80, la ecología, la literatura, el ensayismo, el arte, la filosofía, el mundo fuera de nuestras fronteras han constituido, sin duda alguna, mis pasiones más duraderas. He escrito más de cincuenta artículos sobre filosofía francesa y sobre todo sobre ensayo español del siglo XX, en especial el cultivado por el exilio republicano español. Soy autor de dos libros : De una sensibilidad por venir. Ensayos de estética contemporánea (Madrid, Arena, 2008) y Briznas del tiempo (Madrid, Endymion, 2014). Realicé la edición de los Escritos sobre Ortega de María Zambrano (Madrid, Trotta, 2011), también la de El pensamiento vivo de Séneca, en 2016, en el marco del vol. II de las Obras Completas de María Zambrano, dirigidas por Jesús Moreno Sanz; y, recientemente, una amplia antología de las obras de Marín Civera y Luis Abad, dos ensayistas del exilio republicano español : En pos de un nuevo humanismo (Fundación Santander, Obra Fundamental, Madrid, 2018). En diciembre de 2017 presenté mi trabajo de habilitation en la Universidad de Angers, dedicado al ensayo español durante el franquismo, en exilio y en el interior, visto desde las problemáticas de la modernidad y de la temporalidad, pendiente de publicación.

Don Alberto o qué es una institución (y III)

Seguramente, cuando uno se aproxima a la Residencia de Estudiantes y comienza a indagar en su historia, en su dinámica social y cultural, en...

Don Alberto y esa “Tercera España” desdibujada (II)

Don Alberto Jiménez Fraud no se sintió exiliado. Se sintió desterrado. Siempre habla del “destierro” y nunca del exilio. Pero ¿quién lo desterró? Nadie, en sentido estricto. ¿No era esta idea de destierro una forma de desvincularse de un exilio colectivo? Nunca quiso formar parte de los emigrados políticos ni de México (con los que por cierto tuvo muchos contactos epistolares) ni de los de Francia. Nunca quiso vivir en dichos países, ni tampoco en los Estados Unidos. Quería preservar su vida en una especie de terreno neutral, ni en México, que encarnaba la rama republicana de la ILE, ni en España, donde se quedaron los residentes más jóvenes y menos politizados, por ser en buena medida científicos y sobre todo ingenieros y arquitectos. Siempre declinaba todo ofrecimiento de afincarse en México o en España. Y solo fue a su país natal durante unos meses, al final de su vida, a finales del 63 y en el 64, sin perder su casa de Oxford y su trabajo en Ginebra, para ocuparse de la correspondencia de Francisco Giner de los Ríos que, por cierto, había guardado celosamente Julio Caro Baroja. La ILE, siempre la ILE.

Don Alberto o la política de la amistad (I)

Después de más de cuarenta años de democracia, se sigue sin conocer suficientemente la figura de Alberto Jiménez Fraud. Se sabe, como mucho, que fundó en 1910 la Residencia de Estudiantes —de la que se recuerda la presencia en ella de Buñuel, Dalí y Lorca—y que la dirigió hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936. Al huir de España en esta fecha, y al ser una persona moderada, pertenecería, al parecer, a la llamada Tercera España. Eso es todo lo que sabe mucha gente.

La flor al borde del sendero

¿Qué vocación vamos a pedir a quien le han machacado desde pequeño que su único destino es ser un paleta? ¿Qué fidelidad a su vocación vamos a demandar a aquellos exiliados republicanos que vieron saqueados sus bienes personales por los que decían defender la propiedad privada, que vieron sus cátedras desaparecer y sus perspectivas laborales hechas migajas?

Rastros y cometas

Las primeras revistas del exilio republicano español se redactaron en condiciones muy difíciles, en lugares cerrados, casi claustrofóbicos. Muchos piensan que fue “Nuestra Barraca”, en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, otros piensan que fue en la travesía del buque Sinaia, en el Diario de la primera expedición de Republicanos españoles a México, pero, tal vez, antes de estas dos la primera fue concebida, elaborada, escrita y maquetada con medios precarios en la Embajada de Brasil de Madrid, si mal no me acuerdo, poco después de concluida la Guerra Civil. Se llamaba El Cometa. Desconozco su contenido. Ni sé si se ha podido reeditar. Al final, lograron huir.