domingo, enero 23, 2022
Autores Publicaciones por Ulises Gonzales

Ulises Gonzales

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Nació en Lima. Vive en Nueva York donde ya plantó un árbol, escribió una novela y tuvo mellizos. Dirige una revista de literatura y es profesor de cine.

Y luego los quemas

"Escribe los recuerdos que no le has contado a nadie. Escríbelos pensando que nadie los va a leer. Y luego, si quieres, quémalos". Consejo de G. Nettel en un taller. 20 de junio de 2021

Había llegado a Porto Alegre

"Llegar a Porto Alegre" no describe nada. Estos verbos inútiles.

Carcajadas infalibles

La risa: ese remedio infalible. Así se llamaba el segmento al que me dirigía mi madre cada vez que nos llegaba la revista Selecciones. Mis recuerdos vienen con la imagen de mi madre leyéndolos. Ella, que es muy mala con los doble sentidos de mi padre, disfrutó mucho leyendo esos chistes inocentes, aptos para todos.

Memorial Day (poema)

Casi no llueve en Lima. En Galicia cae el mar. Por acá he visto una bicicleta oxidada Cubierta por la nieve Detrás de mi casa había muros incas

Pensamiento político

El Apra nunca muere, decía la letra de la canción. Sin embargo Alan García se mató. Un balazo antes de que se lo llevaran preso. * El...

15 años después del Apocalipsis

  ¿Por qué perdimos tanto tiempo de niños pensando en el Fin del Mundo? Aún recuerdo a José Antonio Morales, el Pollo, con La Biblia...

Año por año: 40 semanas en Newyópolis

Qué sorpresa recibir tantos comentarios en la página de Newyópolis, en el podcast y en el YouTube Channel, acerca de unos párrafos de un...

Las aventuras que perdí por cojudo

Era medianoche del 31 de diciembre en Máncora y ella ofrecía que si llegaba a París podría dormir en su departamento. En ese piso con una ventana donde ella se echaba desnuda a ver la Torre Eiffel.

Goles en pampón

Hablarles a mis estudiantes de fútbol es –también, de algún modo– recuperar eso que el paso del tiempo ha dejado tan atrás.

Sitio maravilloso, El Bronx

Caminar por El Bronx. Con ella, de la mano. Un beso bajo las chispas de los trenes que cruzan la calle 131, hacia Cortland Park. Alguna vez, entre sus veredas mojadas, intentando definir qué sentido tiene la vida