lunes, septiembre 23, 2019
Gazeta de la melancolía   el blog de Víctor Colden
Autores Publicaciones por Víctor Colden

Víctor Colden

Víctor Colden
35 Publicaciones 0 COMENTARIOS
En el museo de Málaga se exhibe el casco de bronce de un guerrero de hace más de dos milenios. La escritura de Víctor Colden es su casco corintio: herrumbroso, abollado, delicadamente roto en dos o tres pedazos. A la guerra de la vida, Colden va con ese casco lleno de costurones: sus cuadernos, y la destilación de prosa que en ellos van dejando los días. En su tabuco de escribidor, ha compuesto Víctor Colden una cincuentena de crónicas personales sobre el idioma español reunidas bajo peculiar seudónimo en su "Cuaderno de lengua", el relato inédito "Veinticinco de hace veinticinco" (un combate personal a todos esos asaltos con el año 88) y la novela "Inventario del paraíso" (Libros Canto y Cuento, 2019). También los textos de esta "Gazeta de la melancolía", en los que anda siempre a vueltas con la memoria y la amistad; los libros queridos y los discos de antes; las carreteras secundarias, los árboles y los ríos; el paso del tiempo, las amarguras viejas y la felicidad. Entre la atracción del gabinete de lectura y la tentación de la montaña.

La sorpresa de Castilla

Y yo no sé lo que es Castilla, pero sé que Castilla es —sí— esa sorpresa: la sorpresa del agua y el verdor en mitad del páramo. La de la vida mínima y frágil que, a pesar y en contra de todo, se aferra a una grieta, a un paraje escondido.

Diez de septiembre

Me escribe para decirme que se han ido las últimas golondrinas. ¿Va a acabarse el verano? No quiere que termine todavía. Tiene miedo y me pregunta: «¿Volverán el año que viene? ¿Quién nos lo asegura?».

El regreso

Dicen que han visto a Baquetti en Madrid (ahora es adicto al pasado). El barrio de las promesas y las amenazas ha desaparecido. ¿Pasa el tiempo en balde? ¿Qué sentido tienen los recuerdos? Y lo de ahora… ¿valdrá lo mismo que lo de ayer?

Vosotros, los solitarios

Ni siquiera sé por qué os escribo. Y además una carta. Pero ya me da igual que me tilden de antiguo. Tampoco sé bien para deciros qué. Acaso nada más que para haceros unas preguntas que no tendrán respuesta. ¿Es cierto que en el fondo todos estamos solos? ¿No será uno, a solas, más uno mismo? Y vosotros, los solitarios, ¿amáis la soledad?

Tiempo de aspersores

Una estatua. Eso semeja el caminante ante la tenue cigarra de los cuatro aspersores. ¿Le ha hipnotizado el rumor o han sido más bien los miles de gotas que, contra un denso fondo de vapor de agua, flotan sin prisas y a la deriva, suspendidas en el aire? Se quedaría todo el día ahí, en el silencio de los aspersores...

Quinientas palabras

Conseguir esa ligereza con las palabras, ese embaucamiento mediante unas cuantas frases vacías, no debe de ser cosa de poco mérito. Sobre todo si se logra con encanto, la rara cualidad literaria —¡ojalá yo la tuviera!— que elogiaron Borges y Stevenson.

Fragmentos de verano

¿En qué momento se rompió el verano? Como un espejo grande y hermoso, de limpio azogue, que un día se cayera de la pared y se hiciera añicos. Por más que miro hacia atrás, no acierto a determinar cuándo sucedió.

El triunfo de la luz

«Málaga o el triunfo de la luz», se va diciendo al caminar. De la abundancia de la luz, de la luz que se derrama sobre los montes como una miel, como un don, como una mano lenta y suave que acaricia el mar y los árboles. Y mientras camina, se pregunta cómo sería vivir aquí: vivir así —o morir— bañado en luz, en luz de oro.

El caballero inactual

Levantamos la mirada de la página degustando las evocaciones que suscitan en nosotros los pasajes leídos. Y nos sumimos un momento, como aquel personaje de otro libro de Azorín, “en dulce evagación”. ¿Por qué tiene su prosa siempre este efecto en nosotros? ¿Será por la armónica impresión de actualidad y atemporalidad? No lo sabemos bien, pero ha de ser algo así.

Fantasías que se apagan

«Me parece que fue a principios de siglo...», dijo con una sonrisa, «cuando empecé a dejar de creer en un puñado de cosas en las que, tal vez de manera vaga pero persistente, había creído durante mucho tiempo». Me sorprendió el arranque de mi amigo. [...] «La amistad, la conversación, el verano...».