Bebedores de gasolina, escanciadores de tonterías

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En este artículo hablo de lo que le habría dicho la FIFA a Obiang para asumir la organización de la CAN, estando como estamos.

 

Nos hemos enterado por una publicación de habla inglesa que el dictador-general de la Guinea utilizará la organización del torneo del fútbol para lavar su imagen. ¿Qué imagen, si puede saberse? ¿La FIFA, José Blatter y el resto de corruptos del balompié mundial y africano tienen imágenes que lavar o es que siguen buscando por ahí la lejía? Porque la cosa es así, sigan abajo:

 

Sin comerlo ni beberlo, pero bebieron otros, Guinea Ecuatorial y Gabón organizaron el último evento del fútbol africano, que terminó en un fracaso clamoroso. Guinea no tenía liga de fútbol, y debe de ser debido a una epidemia de polio que dejó cojos a todos los muchachos del país, por lo que los que mandan recurren a futbolistas de Colombia, Brasil, Camerún y otros países. Dos o tres puestos son ocupados por unos mestizos de padre o madre guineana que están detrás de las gradas del futbol europeo, o en otro equipo de otro país, pero en una posición discreta. Suelen ser estos chicos que no ven nada raro cuando arriban al país, como un tal Juvenal, con quien coincidimos hace poco. Vio que aquí había libertad, democracia, paz, etcétera.

 

Durante los pasados eventos de la CAN 2012 en Guinea, la tónica general era que a partir de las dos, los pocos que tenían dinero para acceder a los campos se congregaban para recibir los bastonazos de la policía. Luego entraban los que podían y hacían como si se alegraban mucho por ver los movimientos de los brasileños, quienes se han vuelto tan sinvergüenzas y apátridas que incluso dan pena. Y así siguió siendo la cosa hasta que el hijo más llamativo del marido de Constancia se enteró, tomó dinero en el asunto, y no cartas, e iba a los barrios a regalar entradas a los pobres, y «pobres», porque lo que se veía no tenía justificación: campos vacíos. Así que, a cualquiera, como uno de los agraciados, le tocó una entrada de 100 mil francos, y nos dijimos que cuánto cobrarían los guineanos para que pudieran comprar una entrada de este precio. ¿Alguien se adivina cómo ganó su dinero el mencionado hijo? Pues ejerciendo de actor en Malibú, ahí mismo donde compró una mansión de lujo y un jet privado. Fue ahí mismo donde unos graciosos, viendo sus grandes dotes cómicas, le regalaron los guantes del fallecido Michael Jackson para que los expusiera en su país, cosa que hizo, anunciado por radio y televisión para que de todos los barrios de Malabo acudieran a ver aquel prodigio de la ingeniería norteamericana.

 

El fracaso de la CAN 2012 se remató con delegaciones estancadas en los aeropuertos guineanos, así que todos los informes levantados sobre el evento se lo inventaron lindamente. No entendemos cómo se las arreglaron para que tamaño fracaso no les sacara los colores a la FIFA y a los beneficiarios del engaño. Dos años después, Marruecos se niega a complicarle la vida a sus ciudadanos, y no sabemos cómo en la conversación alguien se acordó de Teodoro Obiang. Sí, ¿no sería interesante conocer los mecanismos por los que un país sumamente indefenso llega a asumir una responsabilidad de otro? Porque el asunto de la organización de la CAN 2014 debía ser un asunto entre Marruecos y los corruptos de la FIFA, y de ello no debían saber nada los que deciden las cosas en la Guinea. Pero dijeron, mirad, allá abajo hay un viejo al que le gustará, y pese a que no está en condiciones de hacer nada serio. Y llamaron a Obiang y éste aceptó.

 

Hoy, 11 de diciembre, habló Francisca Obiang, de quien dicen que es hija del dictador, y fue ella quien reveló que a falta de pocas semanas para el pitido del inicio del torneo estadios de Mongomo y Ebibeyín, están en construcción y que están trabajando duramente para llegar a tiempo. O sea, estás en Kano, Nigeria, supongamos, y coges un avión que te lleva ¿a Bata?, ¿a Mongomeyén? Luego coges un coche, de estos que usan los nativos con sus sacos y animales vivos y vas a Mongomo y empiezas a dar vueltas por las calles a ver si un lugareño te aloja en su casa, porque los dos o tres hoteles están llenos, incluso en algunas habitaciones hay camas dobles. En las horas libres, claro, vais a la selva a perseguir monos para reírle las gracias a los simios de la selva ecuatorial. Esto es, con todos mis respetos, lo que pienso cuando me dicen que la siguiente edición de la Copa de África se juega en la selva profunda, con una población que podría ser fanática del balompié, pero que no es de lo que se trata. Luego, como quien no quieren la cosa, hablan del ébola, temible enfermedad. ¿Qué piensa Obiang al respecto? ¿Qué honor de África han salvado si nadie se moriría si por un año se suspende una edición? Pues para los que deciden las cosas en Guinea, el honor de África está salvado, y gracias al dictador en jefe Teodoro Obiang. Eso lo dijo incluso el ínclito, y también deslenguado, Samuel Eto’o.

 

Bien, ya lo hemos dicho todo, no hay tiempo para lamentar, pero debería ser algo digno de figurar en las mejores antologías que una enfermedad tan terrible entrara en Guinea porque unos dos o tres colombianos, sumados a tres brasileños, más un camerunés y cuatro mulatos de raíces guineanas quisieran ir a jugar para nadie en la selva metido, y con el honor del país en juego. Ahora sí, que Nguema Obiang, el comprador de guantes y recuerdos jacksonianos, saliera otra vez a repartir entradas para quienes podrían contraer algún mal mortal sí que sería, como se dice a veces, rizar el rizo, o sea, el triple salto mortal. Y podría ocurrir, porque los marroquíes no son tontos, pero entre ellos, que lo digamos, hay muchos racistas. Porque una cosa está clara, o el fútbol es algo serio o no lo es para nada. Si no lo es, entonces Obiang y su familia ejercen de escanciadores de tonterías.

 

 

Malabo, 11 de diciembre de 2014

 

Post Scriptum:

 

Es el lamento continuo de los periodistas de BBC el que me ha movido a seguir preguntando por lo que habrían dado o dicho a Obiang para que, siendo el jefe dictador de un país pobre, y pese a los dineros que debería estar recibiendo por el petróleo y el gas, se avenga a organizar una cosa para el que nunca, pero nunca, estará preparado. ¿Con qué le ha amenazado la FIFA a Obiang? He aquí un tema en el que deben insistir los guineanos, porque, que nos conste, no hemos leído todavía ninguna noticia de que este organismo diera algún dinero para luchar contra el ébola. Creemos que la conducta de los dirigentes de la FIFA, presionando a un anciano para asumir algo que no debería, es constitutivo de delito. Francamente, no es esto lo que creíamos que sería un organismo que está en el punto de mira de todo el mundo.

 

Malabo, 12 de diciembre de 2014

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.