Bocados de realidad

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Es la transformación de la persona en bestia y de la bestia en mito. El ser humano siente nostalgia de su origen, cuando iba a cuatro patas, que de cuando tenía agallas no se acuerda. Hace mucho que el hombre, como especie, hace mucho que la especie ha perdido las agallas. Sólo así se explica que no esté la persona en la calle y dando voces en lugar de aguantar lo que le echen. “¿Cómo me hace usted esto?” “Porque puedo”

 

CUANDO DESPIERTA LA BESTIA

 

 

Es la transformación de la persona en bestia y de la bestia en mito. El ser humano siente nostalgia de su origen, cuando iba a cuatro patas, que de cuando tenía agallas no se acuerda. Hace mucho que el hombre, como especie, hace mucho que la especie ha perdido las agallas. Sólo así se explica que no esté la persona en la calle y dando voces en lugar de aguantar lo que le echen. “¿Cómo me hace usted esto?” “Porque puedo”. Lo saben, que no va a pasar nada. En Francia, Manuel Valls llama a refundar el socialismo: lo primero, que no sea socialista. Felipe González lo consiguió en España, pero como Felipe viene de la Iglesia, Juventudes Católicas o algo, no se lo dijo a nadie, que lo había quitado, el socialismo, de las siglas. La Iglesia nunca cuenta lo que hace. Ni Felipe. Valls sí. Valls cuenta incluso lo que pretende hacer, antes de hacerlo. Es lo de la esgrima japonesa, el kendo, que te dicen: “En mitad de la frente”. Para que vayas ya sintiendo el golpe. Y te dan. No puedes evitarlo. Te cubres, pero tu contendiente amaga, gira, golpea: y en la frente. “¡No vale!” Te avisan para, así, condicionarte. Es lo que quiere Valls. Que el socialista piense que el no serlo se le ha ocurrido a él. A tenor de la prensa, Valls lo lleva intentando desde el 2009. Una manía, que estuvo a punto de costarle la expulsión del partido. Tampoco se comprende. Supongamos que uno es de derechas. ¿Por qué no se afilia a un partido de derechas? Podrían aducirse varias razones. Una: que uno no lo sabe, que es uno de derechas. Ése es Valls. Y Felipe González. Dos: que sí lo sabe y miente para llevarse el gato al agua. Valls. Y Felipe González. Tres: que en los partidos de derechas ya no quedaban puestos de relumbre y en la izquierda sí que puedes trepar. Y trepan. ¿Valls? ¿Y Felipe González?

 

 

Valls desea una izquierda pragmática. Una casa común donde convivan las niñas y los niños del asilo con la comunidad de violadores. Que al violador no le viene mal eso. Y al violado, o la violada, por lo menos se les ahorra, antes, después, durante, desplazarse.  No se le ocurre a Valls que a lo mejor el auge de la derecha montaraz obedece a que la izquierda no hace nada. A que ha desertado de sus principios. De sus obligaciones. Sin decirlo. Cree Valls que si, al contrario de lo que hizo Felipe, lo decimos, seremos el imán de los votantes.  Valls no cuenta con la persona humana. Que ve qué es lo que hay. Que quiere regresar a sus orígenes. Pelos en las orejas. Garras. Dientes. Y muerde.

 

 

Se estrena hoy en la red.

 

Mujer lobo justiciera concita todas las simpatías de los espectadores.

NUNCA HE ESCRITO DE CINE. NO SABRÍA. ¡PERO QUÉ MAGNÍFICA EXCUSA, PARA ESCRIBIR, DA EL CINE! Audioteatro. Bogotá, 1952. Ex-Radio 3, es guionista y escritor. Trabajó en Radio Peninsular de Madrid. En Radio 1. En Radio Juventud de Madrid. En Onda Madrid. En el Cuadro de Actores de Radio Nacional. En el área de cultura de los Informativos. Arkham 3. Juventud y Pitanza. Zona Roja. ¡Qué alegría ser mayor! 65 Días en Poquín. Los teatros en La Casa Encendida…