Carro de combate contra el trabajo esclavo

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Hace unos meses, mi colega Laura Villadiego, que freelancea como reportera en el sureste asiático,me propuso que hiciéramos un site especializado en el trabajo esclavo. A lo largo del tiempo, el proyecto ha ido tomando forma, al tiempo que nosotras tomábamos consciencia de que, como dice el periodista brasileño Leonardo Sakamoto, la esclavitud moderna «no es vestigio del sistema, sino fruto del capitalismo». No es enfermedad, sino síntoma. Ese es el espíritu que anima el proyecto que ahora echa a andar en la red. Y este que aquí transcribo es el texto que escogimos para explicar nuestro proyecto en la web:

 

Millones de personas trabajan en todo el planeta en condiciones análogas a la esclavitud para engrasar la máquina del consumo y el incesante proceso de acumulación de capital que requiere el sistema económico capitalista. Esta esclavitud posmoderna no es un vestigio de prácticas arcaicas que sobrevivieron a la introducción del capitalismo, sino un instrumento que el sistema utiliza para favorecer esa rueda interminable del consumo.

 

Desde que se consolidó la deslocalización de la producción a nivel planetario, en un proceso paralelo a la mejora de las condiciones laborales en Europa y Estados Unidos, las empresas multinacionales escudriñan los rincones del planeta donde las legislaciones laborales son más laxas y los salarios, más bajos. Paralelamente, una agresiva propaganda legitimadora del sistema ha ido consolidando falsos mitos que se han instalado en el imaginario colectivo. Como que este es el único de los sistemas posibles, que es el único viable y el más eficiente, cuando es evidente que el capitalismo es un sistema económico no sólo extremamente injusto socialmente, sino también muy despilfarrador. Un sistema que basa su viabilidad en el crecimiento infinito es simplemente absurdo e insostenible en un planeta con recursos finitos.

 

En las últimas décadas, la sociedad civil ha comenzado a pedir responsabilidades a las empresas y a entender el consumo como un acto político. Queremos que esta web se convierta en un foro para el intercambio de información y de ideas, y pedimos encarecidamente vuestra colaboración para ir tejiendo redes que fomenten nuevas alternativas, desde el activismo social para exigir a las empresas responsabilidades hasta la organización de mercadillos de intercambio y otras iniciativas que nos permitan desmarcarnos del rodillo del sistema. Queremos saber cuál es el origen de las cosas y cuáles son sus consecuencias. Y buscar soluciones para que este mundo sea más habitable para todos y no sólo para unos pocos.

Os pedimos vuestra colaboración, que compartáis con nosotras las informaciones que consideréis relevantes, que nos hagáis sugerencias y críticas para mejorar y crear redes. Como dijo Margaret Mead, “nunca dudes de que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo único que ha logrado cambiarlo.”

 

* Además de en la web Carro de Combate, puedes seguirnos en Facebook y Twitter.

Nací en Extremadura, pero soy -también- madrileña. Periodista por vocación y convicción, llegué a América Latina en 2008, a esa ciudad caótica y fascinante que es São Paulo. Después de unos años entre samba y tango, me establecí en Buenos Aires, desde donde trabajo como 'freelance' y colaboro para medios como El Mundo y Le Monde Diplomatique. Aunque, cada vez más, apuesto por los proyectos independientes: la revista Números Rojos, la web Carro de Combate -dedicada al consumo responsable y la denuncia del trabajo esclavo- y, por supuesto, este Fronterad.   Afincada por fin en Buenos Aires, una ciudad que me cautivó desde mucho antes de visitarla, cuando se me mostraba desde las páginas de Julio Cortázar, sigo descubriendo este continente diverso y complejo, este continente con las venas abiertas que, sin embargo -o por eso mismo-, tiene tanto que enseñarle al mundo.