Carta bien intencionada a Neymar

0
253

Esta carta es para Neymar, el gran driblador, para que se sorprenda cuando vea en el palco a los que mandan en Guinea.

 

Neymar, querido muchacho:

 

Sé que la naturaleza brasileña te ha dotado de un don para quebrar las cinturas de los defensores del equipo contrario, con unos regates sacados de la chistera que hacen la delicia de los viejos y de los jovencitos, también de los alevines del mundo entero, empezando por el Maracaná, mítico estadio. Sé que por todo esto, y por la manera festiva en que celebráis los tantos marcados al rival que tenéis enfrente, eres querido en la mitad del mundo entero, y por esto acabaste por ser admirado por el Barcelona, grandísimo club de finas esencias.

 

Por todo esto, puede que algún día los aduladores que tienen poder mediático te hagan subir al palco de honor para visionar en vivo el paso del carnaval del Río, donde mujeres hermosas y llamativas mueven la cadera a ritmos endiablados y muestran el culo, un espectáculo seguido por miles, miles de seguidores del ancho mundo. Muchacho, con tantos regates que haces en el campo, y tantas ovaciones arrancadas, te mereces el palco de cualquier desfile del carnaval, la exposición de culos más grande del mundo brasileño. Sí, acéptalo y disfruta de las bellezas de las mujeres que libremente muestran lo mejor de sí, dicho en rotundos términos físicos. Pero si acomodado en tu asiento y disfrutando de las bellezas, ves acercarte a ti a un viejo con gafas, de raza negra y de sucio corazón, no aceptes sus zalamerías ni poses con él. Es un fantasma, el autonombrado jefe del Estado de Guinea Ecuatorial, casi el único mandatario que deja sus ocupaciones, en su subdesarrollado país, para ir a extasiarse con los culos en carnavales ajenos. No te rías con él ni permitas que te diga nada sobre sus oscuros deseos. Ni hagas fotos con él, que es capaz de vender medio país por la foto de un hombre, o chico, que sale por la tele. De ninguna manera le des conversación, pues no tenéis temas comunes; de hecho, de lo que más sabes, el fútbol, no se habla en su país, pues aquí no hay liga de fútbol.

 

Si aún no te has repuesto de la sorpresa y ves que a cierta distancia viene otro que hace muecas simiescas, también con gafas, que sepas que es el hijo del primer fantasma, y va camino de ser otro fantasma mayor, y éste si se muere por tener fotos de famosos. ¡Tampoco le hagas caso!, y ya es un caso de juzgado de guardia universal que en una casa pretendidamente presidencial, padre e hijo se apunten a larguísimos viajes, con todo pagado por el Estado, y para ver culos en el carnaval de Janeiro. Lo probable es que este segundo ser quiera hablarte en brasileño, porque su padre lo decretó lengua oficial, por creer que es portugués, y sin saber hablarlo, pero no les hagas caso, por el amor del Creador, que son gente no solamente fantasma, sino acomplejada y capaz de cualquier cosa para salir en la foto con desconocidos.

 

Si logran dejarte en paz y vez con el rabillo del ojo a una mujer que podría ser de la edad de tu madre, y más, con gafas, y con ropas en la que vienen estampadas las caras de un fundador de qué partido, que sepas que esta señora debería estar sirviendo en un colegio cuyas fotos de mandaré, para qué veas en qué estado están nuestras escuelas mientras ellos van detrás de los culos en carnavales foráneos. Pues Neymar, muchacho driblador, esta señora es la esposa del primer fantasma, y desde Guinea confesamos que no entendemos esa rara afición que tiene de extasiarse por los culos por los que van detrás su hijo y su señor marido. Créeme, Neymar, aquí en Guinea no sufrimos de esta enfermedad, no conocemos esto. Y cuando te mande las fotos de la susodicha escuela, verás primero que tiene disposición longitudinal, y está vallada, y en medio hay un campo en que los chiquitos podrían a aprender a driblar como tú, pero nadie se ocupa de ello. De hecho, dicho patio, en el que podría crecer buen césped sin necesidad alguna de abono, está lleno de piedras afiladas para que no se pueda jugar al balompié. Soy el único que no entiende las razones por las que lo hicieron.

 

En otra foto verás que desde el principio hasta el fin, el mentado colegio tiene los pasillos vallados con hierros. O sea, desde que  entra  el niño hasta que sale, está metido entre rejas, y esto mismo ya es indicativo del país en que le tocó nacer. Y está claro que si las rejas son para que no salga de clase y vaya jugar al campo ese, y a duras penas, es porque durante el grueso de las horas no tiene a nadie que le enseñe el abecedario, a pesar de que la señora aquella tiene tiempo suficiente para atravesar el atlántico por algo que no beneficia al país, sino la satisfacción de su enfermizo deseo. No hace falta decir que de esta escuela saldrían pocos niños preparados. Porque en las siguientes fotos verás que no tiene pupitres, los mismos que se pueden pagar con la mitad de un solo billete de estos viajes que hacen; no tiene biblioteca, y verás que tiene la impresión no sólo de una cárcel poco cuidada, sino de vertedero. De hecho, y cuando esta escuela rota se cierra, entran en ella los vecinos, lloran y hacen ahí sus necesidades, y porque, créeme, las casas vecinas no tienen aguas, y muchas no tienen aseos ni van a tener nunca, en un país, este, que da ayuda económica a Japón.

 

Verás, Neymar, en otra foto, en la que viene una casita aparte de la escuela. Es el aseo, y me permito la licencia de no mostrarte más del mismo, y porque estas cosas no se muestran a personas de buen gusto. De hecho, no haría falta entrar para ver el desastre causado por 34 años de la gestión  de estos gafados que cogen un avión para ir a ver mover culos. Y si en otra foto ves que dentro de las aulas los alumnos no tienen dónde escribir, porque la pizarra está rota, créeme que lleva 20 años así, de lo que se podría decir que quitan una pizarra rota para poner otra. O sea, aquello, más que una escuela, es una cárcel para que los niños guineanos aprenden desde edad tierna a acostumbrarse a lo que será su día a día. En la siguiente foto verás el suelo de todas las aulas, y créeme, sólo hace dos meses que la abandonaron los infortunados niños que allí son llevados. Incluso si de este extremo no estuviera seguro, no podría creer que en la capital de ningún país puede haber una escuela en estas condiciones. En otra foto verás lo que son la parte aérea de las aulas. No tienen cielorraso, y así desde hace años. Como es un colegio sin ventanas, lo verás, está a oscuras, y ahí no llega la electricidad, y pese a que los infames recaderos de voz de esta gente sí que salieron a responder a David Cameron cuando este recordó a sus colegas que aquí se vive mal, pese a que tenemos más dinero que Polonia.

 

Espero que cuando veas el álbum completo, Neymar, te entren ganas de decir a los famosos que te hacen ir al palco de Janeiro, gran Río, que sienten al triduo de individuos de gafas oscuras y les pregunten por la extraña razón por la que quieren tan mal al país que dicen suyo.

 

Gracias Neymar y que Dios te bendiga, si aún sabe hacerlo con chicos negros.

 

Post Scriptum: En otra carta aparte de adjuntaré, como te dije, las fotos. Y por favor, no te conmuevas ni les des ningún dinero para reparar escuela ninguna, porque sé en qué lo gastarán.

 

Malabo, 12 de agosto de 2013

 

 

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.