China y las dos Coreas

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Hillary Clinton visitó este fin de semana el pabellón de su país en la gigantesca Feria Universal de Shanghai en la que los chinos han echado el resto; esperan tener la escalofriante cifra de 70 millones de visitantes. La Secretaria de Estado americana ha tenido palabras muy elogiosas para el cónclave comercial de 189 países y menos ditirámbicas para su pabellón. «Está bien», comentó. El edificio despliega, quizás demasiado, los logros de las grandes compañías yanquis, son las que lo han costeado después de un gran trabajo de lobby de la propia Hillary dado que el Gobierno de Washington no sufraga normalmente estas exposiciones, siendo obligado recurrir a la empresa privada, y muestra con menor relieve otros atractivos de la gran nación estadounidense. Por supuesto que, estando donde está, no hay menciones a la democracia, los derechos humanos etc…El enclave estadounidense, menos bello que los de Alemania, Arabia saudita y otros ya ha tenido en veintidos días unos 700,000 visitantes, buena prueba del magnetismo que ejerce Estados Unidos sobre la población.

 

La señora Clinton debía estar cobrando fuerzas para abordar esta semana, al frente de una delegación de 200 personas, temas espinosos con sus interlocutores de Beijing como una mayor apertura económica de China a los productos estadounidenses, la cuestión de Irán y, sobre todo ahora, el agudo problema planteado por Corea del Norte.

 

Es ya convicción generalizada que el buque surcoreano Cheonan fué hundido deliberadamente por un torpedo de Corea del Norte en el mes de Marzo. La investigación que lo prueba ha sido laboriosa. El canallesco ataque, con 46 muertos, ha podido obedecer al deseo de Kim, el dictador norcoreano, de hacer una exhibición de fuerza interna en momentos en que, enfermo, quiere que su hijo Kim-Jong-un herede el cargo.

 

En otras latitudes, un ataque de estas características obtendría una represalia  inmediata de Corea del Sur y de su aliado de Washington.

Lamentablemente, sin embargo, el dictador norcoreano puede haber hecho bien sus cálculos. Militarmente tiene la bomba atómica y Seúl, la capital del Sur, está a escasos kilómetros de su fontera. Diplomáticamente, Kim mira a China que lo recibió hace unos veinte días. China es miembro del Consejo de Seguridad, órgano al que Corea del Sur lleva ahora el tema para condenar a su vecina, y ha sido siempre partidaria de utilizar paños calientes con un régimen que mata de hambre a su gente y se comporta gangsterilmente en la escena internacional. Por muchas razones, entre las que pueden estar las repercusiones sobre su territorio de la penuria y problemas en un país limítrofe, Beijing pedirá una vez más moderación y se lavará las manos.

 

     Sin el voto afirmativo chino, en éste y en cualquier asunto, el Consejo de Seguridad de la Onu es totalmente inoperante.Y así le va con el dichoso veto de los grandes.

Inocencio F. Arias es un veterano diplomático y frecuente colaborador en los medios de información. Ha tenido cargos destacados con diferentes gobiernos: embajador en la ONU con el PP, Secretario de Estado y Subsecretario con el Gobierno anterior del PSOE y Portavoz del Ministerio de Exteriores con tres distintos ejecutivos de la democracia; UCD, PSOE y PP. En la ONU presidió el Comite Mundial contra el Terrorismo y la Asociación de Embajadores. Ha sido profesor en la Universidad Complutense y en la Carlos III de Madrid. En su única escapada a la empresa privada fue Director General del Real Madrid. Ha escrito libros: Confesiones de un Diplomático (Planeta) y Tres Mitos del Real Madrid(Plaza-Janes) y en colaboración con Eva Celada La Trastienda de la diplomacia (Plaza-Janes). A mediados de 2012 publicó también en Plaza y Janés Los Presidentes y la diplomacia. Me acosté con Suárez y me desperté con Zapatero que actualmente está en su tercera edición.