Chinches en París

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¡Quién podría creerlo! los chinches, esos insectos casi míticos que vivían en colchones y somieres y asolaban el descanso nocturno de millones de españoles en la postguerra, son normales en París o Nueva York.

 

París, la ciudad más bella del mundo. Pero sus hoteles no están libres de una plaga emergente, la de los chinches hematófagos, unos pequeños insectos de hasta 5 mm. http://www.lib.uiowa.edu/hardin/md/pictures22/cdc/5460_lores.jpg En realidad estos parásitos nunca desaparecieron, pero es muy probable que el cambio climático junto con el aumento de desplazamientos de personas por motivos turísticos, laborales o de otra índole, haya incrementado su presencia. Los chinches se propagan en maletas, muebles y ropas, con mucha facilidad.

 

La picadura de los chinches es dolorosa, produce intenso picor y se suele dar en ramillete, en zonas accesibles al insecto, que pica durante la noche. Si el niño o adulto se rasca, las lesiones aumentan de tamaño formando habones y pueden eventualmente infectarse por bacterias de la piel. En Europa y EEUU las chinches no contagian enfermedades infecciosas, pero existen variantes en países como Perú o Bolivia, los redúvidos, http://unibio.unam.mx/irekani/retrieve/20019/679.jpg.jpg que pueden transmitir la tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas, un cuadro con frecuencia crónico que causa enfermedades cardíacas.

 

La ciudad de Nueva York, preocupada por el problema, mantiene on line un documento para ayudar a conocerlos y controlarlos, recordando sus hábitos, sus localizaciones y diversas medidas preventivas. http://www.nyc.gov/html/doh/downloads/pdf/vector/bed-bug-guide.pdf

 

No hay nada nuevo bajo el sol: los chinches, que probablemente perseguían a Carpanta, son de nuevo normales en cualquier ciudad moderna.